Mi?rcoles, 20 de septiembre de 2006
Explicaci?n del cartel que acompa?anar? en a?o pastoral de catequesis en la di?cesis de Tenerife.

AMOR, PIEDAD Y FE


Por Carlos Rodr?guez

El cartel que presenta el Obispado de Tenerife para abrir el curso catequ?tico 2006-2007 y, adem?s, para pregonar el encuentro de catequistas anual, se difunde a los fieles bajo el lema "Adultos en la Fe". Estas palabras se hacen acompa?ar de una imagen: la imagen del Santo Hermano Pedro de San Jos? Betancur. Como autor de esta obra tengo el honor de presentarla a la Di?cesis Nivariense aprovechando el motivo del cartel. Esta obra titulada "A Caritate" ha sido inaugurada en el presente a?o y ya radica en la Parroquia de la Santa Cruz del Lomo de Mena, en G??mar (Tenerife) junto a una reliquia del santo.

Esta imagen escult?rica se caracteriza por ser una terracota policromada que con toda la humildad del barro cocido, ofrece una forma con un dise?o exclusivo, ligado a la advocaci?n parroquial de la Santa Cruz, rompiendo diametralmente la iconografla tradicional del Santo Hermano Pedro. Refleja la vivencia de la Pasi?n de Cristo a trav?s del sacramento de la Penitencia: uno de los tres principales pilares de la Fe del Santo Hermano Pedro, junto a la celebraci?n de la Eucarist?a y el Misterio de la Encarnaci?n. Por esto, la composici?n de la escultura, es decir, la forma que adopta la imagen, unida a la expresi?n de su mirada, obedecen a una relaci?n rec?proca, fruto del Amor y expresi?n de la Fe, entre el santo y el crucificado. En este aspecto, precisamente se suscitan algunas cuestiones de peso como ?cu?l es la relaci?n entre la Pasi?n de Cristo en la Cruz y la Caridad que mueve al Santo Hermano Pedro? ?En qu? se basa el milagro del Cristo sudoroso que el santo experiment??

Este es el gran misterio que encierra el coraz?n del Santo Hermano Pedro y que s?lo se puede desentra?ar, desde el Amorl. Estoy convencido y as? lo expuse en el discurso inaugural de la imagen, el pasado 1 de mayo, que el milagro que el santo vivi? frente al Cristo sudoroso es un suceso relevante en este sentido y en esta escultura lo he querido reflejar a trav?s de esa mirada ligeramente alzada hacia el crucificado, dirigida a su cuerpo lastimado. Y no importa que el Cristo voltee su rostro en el dolor porque con su lacerado coraz?n ama a Pedro. Se cumple aquello que se dice en las escrituras:

Mirar?n al que traspasaron2.


Porque poner la mirada en el costado ya no es, por supuesto, el simple flechazo de un amor erotizado sino, algo m?s3. Es la contemplaci?n del amor divino en el costillar sangrante y sucio de un hombre desnudo y expuesto al escarnio vivo de todos los presentes. La elevaci?n de la mirada de Pedro en su enamoramiento del crucificado o convierte en "santo-ascensor" de nuestras s?plicas. ?Dir?janse a la novia enamorada4 porque ella se dirige al Silencio y la Soledad en la Cruz5!

Este amor que el Santo Hermano Pedro dirige al crucificado no es caduco ni terminal sino que, aunque humano, tnaduro6. No se trata de un deber religioso mirar al traspasado, ni se trata de piedad ?o?a7. Consiste en transgredir la herida supurante, la mosca ponzo?osa; la apariencia sangrante sobre la piel flagelada, las f?rreas magulladuras, para que con la mirada puesta en lo profundo, m?s all? de lo superficial, podamos contemplar el Amor de Dios regalado para nosotros.

No cabe duda que el Amor que desciende, eI Benevolente, el Oblativo8 no tiene cabida en el coraz?n de Pedro: rebosa, desborda, se vierte, se desparrama y raudo busca recipientes para verterlo; como aqu?l que, rotas sus barricas, apura el paso para recoger el vino as? sea en cubos, antes de perder la cosecha. El Amor de Pedro no se vac?a solamente en las iglesias, ni en los conventos ni a la vera de las camas por la noche, sino en la necesidad de los desfavorecidos, en los indigentes, en las prostitutas, en los enfermos. Caliente y sudoroso vierte ese Amor porque de lo contrario, si lo guardara para s?, morir?a por exceso, como la semilla entre las zarzas que no crece y muere9

Sin duda, la virtud de la Fe alcanza la Caridad irreprochable.
Julio de 2006


1.FERN?NDEZ GARC?A, Felipe. El primer santo canario el Santa Hermano Pedro. Ed. Edobite, la Laguna, 2002. Pp.4-5. Se antepone a la Caridad, la Piedad entendida ?sta como el "don del Esp?ritu Santo que nos hace sentimos 'hijos de Dios' en una relaci?n, cercana y amorosa con Dios. En un trato frecuente
1 amistoso. Fiel. Con plena docilidad a sus caminos y con plena confianza en sus planes".
2.Jn.19, 37 en UBIETA L?PEZ, Jos? ?ngel (dir.). Biblia de Jerusal?n. Ed. Descl?e De Brouwer. Bilbao, 1999. P. 1503.
3. BENEDICTO XVI. Deus Caritas est. Ed. Edobite. La Laguna, 2006. Cap. 3-8. Pp. 6-14.
4. Ct.5, 4-6; 6, 2-3. Cuarto poema en UBIETA LOPEZ, Jos? ?nge1(dir.). Biblia de Jerusal?n. Ed. Descl?e De Brouwer. Bilbao, 1999. Pp.808-809.
5. Sal 22 (21) en UBIETA L?PEZ, Jos? ?ngel (dir.). Biblia de Jerusal?n. Ed. Descl?e De Brouwer. Bilbao, 1999. Pp.675-677.
6. BENEDICTO XVI. Deus Caritas est. Ed. Edobite. La Laguna, 2006. Cap. 17. P.23.
7. BENEDICTO XVI. Deus Caritas est. Ed. Edobite. La Laguna, 2006. Cap. 18, p. 24.
8. BENEDICTO XVI. Deus Caritas est. Ed. Edobite. La Laguna, 2006. Cap. 7, p. 11.
9. Adem?s Jn. 12, 24 en UBIETA L?PEZ, Jos? ?ngel (dir.). Biblia de Jerusal?n. Ed. Descl?e De Brouwer. Bilbao, 1999. P. 1492. Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda ?l solo; pero si muere, da mucho fruto.

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