Lunes, 25 de septiembre de 2006
A continuaci?n se reproduce la homil?a de Mons. Luis T. St?ckler (Obispo de Quilmes) perteneciente al domingo 25 del Tiempo Ordinario, Ciclo B.

Homil?a de Monse?or Luis St?ckler, Obispo de Quilmes

Domingo 24 de setiembre de 2006


La Gracia de Servir



A partir de cierto momento, seg?n el evangelio de San Marcos, Jes?s deja de predicar p?blicamente y se dedica a la formaci?n del peque?o grupo de los ap?stoles. Porque ellos tendr?an que seguir su obra en el futuro y trasmitir e instaurar la ense?anza del Reino. Los disc?pulos estaban lejos de comprenderla, sobre todo cuando Cristo les hablaba de su muerte y resurrecci?n. Intu?an, esto s?, el peligro que avanzaba sobre el Maestro y no se animaban a preguntarle. Se quedaron a distancia, mientras caminaban detr?s de ?l, y discut?an sobre qui?n era el m?s grande entre ellos. Una vez que llegaron a Cafarna?m y estuvieron en casa, Jes?s les pregunt?, de qu? hab?an estado hablando en el camino, y ellos se callaron. Entonces, Jes?s se sienta para ense?arles solemnemente una de las reglas fundamentales del Reino: "El que quiere ser el primero, debe hacerse el ?ltimo de todos y el servidor de todos".

No solamente los ap?stoles en aquel entonces ten?an dificultades para comprenderlo. Lo que hemos escuchado de la carta de Santiago, refleja las ri?as que se producen en todos los ambientes: "Ustedes ambicionan .. y envidian, y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la guerra". ?A qui?n le cabe en la cabeza la consigna de que "quien quiera ser el primero, que sea el ?ltimo de todos y el servidor de todos"? A nadie le gusta ser el ?ltimo. Ni tener que servir a los dem?s. Eso de buscar los primeros puestos y ser "el m?s importante"", no pasa s?lo en pol?tica, sino tambi?n en las relaciones entre familias o dentro de la comunidad cristiana. Tampoco nosotros "entendemos" la cruz y "nos da miedo" que se nos hable de este modo.

Jes?s, para hacernos entender la importancia de su ense?anza, realiz? una acci?n simb?lica con la que dramatiza la frase que acab? de pronunciar: se levant? y toma a un ni?o y lo pone en el centro del grupo, abraz?ndolo. En la sociedad jud?a y greco-romana el ni?o no pose?a derechos, pertenec?a a la categor?a de "los ?ltimos". De ah? que sea s?mbolo de Jes?s, el Mes?as pobre, fr?gil, peque?o. Desde esta perspectiva, el sentido de la primac?a y la superioridad, a nivel religioso y social, cambian absolutamente. La grandeza aut?ntica ante Dios no se mide a partir del prestigio o el rango social, sino a partir de la acogida y la solidaridad con los ?ltimos y los excluidos. El que hab?a comprendido este evangelio, fue San Francisco de As?s, quien orden? en su primera regla, que "nadie sea llamado Prior, mas todos sin excepci?n ll?mense hermanos menores. Y l?vense los pies el uno al otro". Con el gesto de lavar los pies a los ap?stoles, Jes?s hab?a culminado su ense?anza entre ellos. Y sabemos que a?n en este ?ltimo momento, les costaba a ellos aceptar el servicio de su Maestro que invert?a el orden de su concepto verticalista del Reino.

La verdad, nos cuesta entender y aceptar que el camino que lleva a la resurrecci?n de Jes?s y a la vida para nosotros pasa primero por la pasi?n, el dolor y la muerte; y todav?a sabemos demasiado ?individualmente y como comunidad humana y cristiana? de querer destacar y ser los primeros. Necesitamos aprender cada d?a un poco m?s y permitir que Jes?s sea nuestro Maestro, sentarnos a sus pies y dejar que resuenen otra vez, en nuestros o?dos y sobre todo en nuestro coraz?n, sus palabras: "Quien quiera ser el primero, que sea el ?ltimo de todos y el servidor de todos".

Cuando comulgamos ahora, no s?lo recibimos a Cristo que nos da consuelo y paz a nosotros, sino que comulgamos con "el Cuerpo entregado por" y "la Sangre derramada por". Para que vayamos asimilando esta lecci?n insistente de Jes?s de la entrega generosa por los dem?s. Cuando salgamos de aqu?, no nos faltar? la oportunidad de abrazar a Jes?s en los peque?os. En ellos lo recibimos a ?l y al Padre.


Luis T. St?ckler
Obispo de Quilmes

Quilmes, 25 de setiembre de 2006
Publicado por verdenaranja @ 23:29  | Hablan los obispos
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