Martes, 26 de septiembre de 2006
26 septiembre 2006 ZENIT publica el mensaje que envi?, en nombre de Benedicto XVI, el cardenal Angelo Sodano, cuando todav?a era secretario de Estado, con motivo de la Jornada Mundial del Turismo, que se celebrar? este mi?rcoles, 27 de septiembre.


Excelent?simo Se?or:
Con motivo de la Jornada Mundial del Turismo, que tendr? lugar el pr?ximo 27 de septiembre, me es grato hacerle llegar el saludo cordial de Su Santidad Benedicto XVI, junto con el deseo de que esta significativa celebraci?n contribuya a poner de relieve las potencialidades positivas del turismo cuando ?ste se inspira en valores humanos y espirituales. El tema propuesto este a?o por la Organizaci?n Mundial, "El turismo es riqueza", ofrece la oportunidad de reflexionar sobre c?mo caracterizar de un modo m?s adecuado una cultura de la movilidad humana y del viajar, tal como se presenta en las diversas formas del turismo contempor?neo. Al mismo tiempo permite analizar los importantes intereses econ?mico-financieros y las amplias repercusiones sociales, religiosas, culturales, pol?ticas y ecol?gicas que la actual dimensi?n globalizada del turismo presenta a la acci?n responsable de los Estados y los Pueblos.

El turismo es una fuente incuestionable de bienestar porque pone en movimiento la econom?a de las naciones y representa una parte fundamental del producto interior bruto y de la balanza de pagos de la mayor?a de los Estados. Adem?s, en las diversas tareas relacionadas con la actividad tur?stica est?n empleadas millones de personas y encuentran trabajo las categor?as sociales m?s variadas. La constituci?n de sociedades financieras multinacionales y de empresas de trabajo nacionales especializadas tambi?n para atender a las diversas franjas de edad como los j?venes y los jubilados hace m?s f?ciles los intercambios tur?sticos en todas las ?pocas del a?o.

Millones de personas y de familias hacen turismo. El turismo favorece la creaci?n de asociaciones de trabajadores y de cooperativas familiares y de otros tipos, implica la ciudad y el campo, abarca lugares de monta?a y de mar, as? como parajes naturales o de gran significaci?n cultural. El turismo se constituye de este modo en ocasi?n y fuente privilegiadas para promover el arte y la artesan?a. Mediante la innovaci?n tecnol?gica m?s actualizada (internet, avi?n, naves, autopistas, trenes de alta velocidad, etc...) se elimina la distancia de tiempo y de espacio de tal manera que el turista puede llegar f?cilmente a cualquier rinc?n de la tierra. En la acogida rec?proca entre el visitante y el residente se puede realizar aquel intercambio de bienes naturales y culturales que hace la convivencia humana m?s fraterna y solidaria.

Como la Organizaci?n Mundial ha recordado varias veces, el turismo tiene que ver sobre todo con el ser humano. El enriquecimiento que el turismo puede producir no debe ser, por tanto, meramente econ?mico o material. Es iluminador lo que el Concilio Vaticano II observa al respecto: "Pues con la disminuci?n generalizada del tiempo de trabajo aumentan cada vez m?s las ventajas para muchos hombres. Conviene emplear el ocio para relajar el ?nimo, para fortalecer la salud del alma y el cuerpo, ... por medio de los viajes hacia otras regiones (turismo) con los que el esp?ritu del hombre se afina, y los hombres mismos se enriquecen con el mutuo conocimiento" (Constituci?n Gaudium et spes, 61). El turismo puede propiciar un aut?ntico desarrollo humano y social gracias a la oportunidad siempre mayor que ofrece de compartir bienes, de realizar fecundos intercambios culturales, de admirar la belleza de la naturaleza y del arte y de encontrarse con mentalidades, tradiciones y religiones diversas. Viajar enriquece el esp?ritu del hombre cuando ?ste se pone en movimiento para descubrir cosas nuevas, cuando se ve impulsado a conocer las repuestas que otras personas han dado a los grandes interrogantes de la existencia. El turismo puede expresar, sobre todo en nuestra ?poca, la dimensi?n fundamental de la persona humana que es la de crecer en el conocimiento y la de experimentar c?mo el hombre es portador de civilizaci?n y de bien. Sin embargo, para que esto sea posible es necesaria una preparaci?n seria que evite la improvisaci?n y la superficialidad. Es deseable por tanto que los Estados, las asociaciones de operadores tur?sticos, las instituciones universitarias y culturales y los sindicatos del sector promuevan la formaci?n de personas competentes en este ?mbito y ofrezcan una atenci?n adecuada a los turistas. Es importante por tanto llevar a cabo una labor persuasiva de educaci?n en los valores del turismo para que las personas, las comunidades y los bienes naturales y culturales de los lugares de destinaci?n tur?stica sean salvaguardados. Solamente as? el turismo y el tiempo libre, como nuevos are?pagos, llegar?n a ser fuente de verdadero enriquecimiento humano para todos, sin excluir a aquellos que por su origen natural o socio cultural se encuentran en una condici?n de desventaja.

Su Santidad invita a todos los que colaboran con la meritoria actividad de la Organizaci?n Mundial del Turismo a un compromiso activo, cada uno en el ?mbito de su propia competencia, para que el turismo se viva como ocasi?n de enriquecimiento humano y espiritual. De este modo, el turismo puede convertirse en otro recurso eficaz de aut?ntico enriquecimiento de la humanidad; a trav?s de ?l, en efecto, los hombres y las culturas se intercambian los valores del conocimiento y del bienestar, de la justicia y de la libertad, de la belleza y de la paz, que dan sentido pleno a la vida. El Santo Padre acompa?a este deseo asegurando un recuerdo particular en la oraci?n mientras invoca sobre todos la bendici?n de Dios. Uno con gusto mi saludo cordial y aprovecho la ocasi?n para expresarle las seguridades de mi alta consideraci?n y estima.

Vaticano, 8 de septiembre de 2006
Angelo Card. SODANO
Secretario de Estado

[Traducci?n del original franc?s distribuida por la Sala de Prensa de la Santa Sede

? Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
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