Mi?rcoles, 27 de septiembre de 2006
Muerte de un joven en Accidente

Lecturas.-1a Lectura.- Lm 3, 17 - 26 Evanqelio.- " Tanto am? Dios al mundo ..."

Es ?sta una de las ocasiones en que tenemos derecho a lamentarnos, como lo hac?a el autor de la 1? Lectura: " Me han arrancado la paz, ni me acuerdo de la dicha. Me digo: Se me acabaron las fuerzas y mi esperanza en el Se?or. F?jate en mi aflicci?n y en mi amargura, en la hiel que me envenena. No hago m?s que pensar en ello y estoy abatido".

Con estas o parecidas expresiones tambi?n nosotros nos desahogamos y reproducimos la sorpresa y la impotencia. Hoy tenemos la impresi?n de que todo se hunde, se esfuma y como que la vida pierde toda perspectiva de felicidad y de bien-estar. Los recuerdos de N., sus X a?os reci?n estrenados y truncados por ese accidente fatal, llenar?an un libro de lamentaciones. Todo esto es cierto.

Pero junto a ello, ?no podremos traer a la memoria nada que nos d? esperanza? Por eso el autor del Libro de la lectura tambi?n nos dec?a: " Pero hay "algo" que traigo a la memoria y me da esperanza". ?Tendremos nosotros "algo" que traer a la memoria, y que nos regale esa esperanza? ?SI!.

S? que podremos volver a encontrar el ?nimo y la esperanza perdidas. S? que podremos encontrar el sentido de vivir y levantar el coraz?n. S? somos capaces de salir de nuestro propio replegamiento, de nuestro propio sinsabor cerrado. Casi de una manera heroica, pero con fuerza de voluntad, haciendo un esfuerzo, un acto de libertad decidida, podemos poner nuestro pensamiento en positivo. En dos direcciones:

La 1? mir?ndole al propio N. y la 2a mir?ndole a otro joven que muri?, mejor, que le mataron, Jesucristo.
1?.- Miremos a N. y recordemos su vida llena de bondad. Esto, sin duda, nos dar? ?nimo y esperanza. La bondad de este chaval. Recordemos c?mo a lo largo de sus a?os j?venes nos ha permitido experimentar las cosas mejores de toda existencia humana: el amor, la amistad, la alegr?a, la generosidad. Recordad su presencia abierta a los dem?s. No olvidemos toda su actividad, hecha vida compartida, en los distintos grupos humanos en los que ha participado desde ni?o hasta ahora. Todos sabemos de su talante cari?oso y sencillo, juguet?n e ilusionado. Todos sabemos de las ganas de vivir que le daba su nuevo trabajo.

De una manera mas ?ntima y certera, vosotros los padres y hermanos, que hab?is disfrutado de ?l, sab?is de sus valores. El os ha donado sus cualidades. El se ha donado a vosotros, y vosotros, al final, hab?is donado sus ?rganos para que otros receptores vivan. Tanta generosidad y tanto amor ?c?mo no se va a mantener siempre vivo en la bondad de nuestro Dios?.

Y todav?a m?s. Y por si fuera poco quien puede recordar toda su bondad es el que todav?a sabe m?s, el que todav?a quiere m?s: nuestro buen Padre Dios que sabe todo el valor de la vida, todo el valor de esta vida, todo el valor de este muchacho.
Por tanto, sin duda, si sab?is mirar bien en la vida de este joven, hay grandes motivos para el ?nimo y la esperanza.
2?.- Pero todav?a m?s. Que no se nos olvide dirigir nuestra mirada a Jesucristo, quien tambi?n siendo joven fue arrebatado de esta vida violentamente. "Tanto am? Dios al mundo que le entreg? a su Hijo para que no se pierda ninguno de los que creen en El, sino que tengan Vida Eterna".

San Juan as? entend?a la muerte de Jesucristo. Un exceso de amor de Dios que entrega a su Hijo, para que todos nosotros tengamos Vida Eterna. Esta mirada nos llena de ?nimo, porque nos recuerda la vida y la muerte de Jes?s, que ha sido un latido del Amor de Dios. Ha sido un latido que no se ha dejado de o?r. Gracias a que Dios Padre resucit? a Jes?s ese latido contin?a y perdurar? por siempre. Aqu? est? la garant?a de que nuestro hermano N. tambi?n es resucitado por el poder de Dios.

Jes?s nos lo explic? con el claro s?mil del grano de trigo que ca?do en tierra, engendra vida sin fin. O con aquella casa paterna donde hay estancia para todos. Como que Jesucristo ha ido por delante para prepararnos sitio. Hoy para N., ma?ana para ti y para m?.

As? pues, adem?s de las palabras de condolencia que os podamos decir, querida familia, y pod?is deciros unos a otros, adem?s de esas palabras que est?n bien y que ayudan, esta otra Gran Palabra, la del Padre Dios, que es la que m?s consuela.

La fe que viene precisamente esta tarde para que en este
momento tan duro nos proporcione el gran regalo de la paz, del consuelo, del ?nimo para vivir, del plantar cara a la vida porque como terminaba la 1? Lectura: "Es bueno esperar en silencio la Salvaci?n de Dios". No lo dud?is."Es bueno esperar en silencio la Savaci?n de Dios".
Publicado por verdenaranja @ 22:55  | Homil?as
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