Lunes, 02 de octubre de 2006
DIRECTORIO PASTORAL
DEL ARCIPRESTAZGO


DIÓCESIS DE TENERIFE


BOLETÍN OFICIAL DEL OBISPADO DE TENERIFE (Marzo-Abril – 1991)


I. PREÁMBULO

1. La diócesis de Tenerife está organizada por arciprestazgos territoriales, que agrupan a parroquias vecinas, con el fin de facilitar la cura pastoral mediante actividades comunes.(cf. c. 374, 2; 553-555).

2. El arciprestazgo es considerado como unidad básica de la pastoral de conjunto y de ayuda a las parroquias. La parroquia es y debe ser la unidad primera de la acción pastoral en la diócesis (cf. c. 515). Ninguna estructura pastoral puede eximir al párroco de la atención que debe a su comunidad. (cc. 528-533).

3. El arciprestazgo no es una superestructura con poder para imponer directrices en contra ni al margen de las directrices diocesanas ni para actuar desconectado de los planes diocesanos. Las directrices que el arciprestazgo asume en su acción pastoral no han de ser consideradas como una imposición forzada ni tampoco como unas directrices opcionales; han de ser, mas bien, asumidas como un compromiso responsable aceptado por cada uno de los agentes de pastoral, que de algún modo obligan a todos y cuyo cumplimiento es exigible como signo de unidad pastoral, en orden a la eficacia de la evangelización.

4. El arciprestazgo está concebido como una ayuda para los párrocos y demás sacerdotes del arciprestazgo, así como para potenciar la pastoral de con-junto. Es un organismo y un territorio intermedio entre la parroquia y la diócesis, que ayuda a superar los inconvenientes y las carencias que se derivan de una exagerada autonomía parroquial, adaptando la pastoral diocesana a las situaciones concretas, que en el territorio diocesano son, con frecuencia, muy diferentes. El arciprestazgo recuerda que ninguna parroquia debe vivir aislada ni es autosuficiente por sí misma, que los sacerdotes forman un solo y único presbiterio y no fueron constituidos por Cristo para asumir por sí solos toda la misión salvadora cerca del mundo, sino en cooperación con otros sacerdotes, religiosos y laicos. Ningún presbítero puede cumplir bien su misión aislado y como por su cuenta (cf. PO 7).

5. Para que los arciprestazgos sean, con más eficacia, una ayuda a las parroquias y una estructura dinamizadora de la pastoral de conjunto, recogiendo la legislación canónica y la dispersa legislación diocesana, las sugerencias de la Asamblea Diocesana, los acuerdos del Consejo Presbiteral y la experiencia de los últimos años, establecemos como obligatorio el presente "Directorio Pastoral del Arciprestazgo", que contiene las normas de lo que éste debe ser y de las tareas y funciones que debe realizar, dentro de la pastoral diocesana, para favorecer la cura pastoral.

II. EL ARCIPRESTAZGO

NATURALEZA Y FINES

6. El arciprestazgo es una unidad territorial que agrupa varias parroquias vecinas que limitan entre sí, para potenciar la pastoral orgánica de conjunto y ayudar a los sacerdotes y demás agentes de pastoral en los distintos aspectos de su vida y ministerio.

7. Al frente del arciprestazgo está puesto el arcipreste, nombrado por el Obispo (c. 555). Los demás párrocos del arciprestazgo, con la ayuda del arcipreste, forman entre sí una como célula del presbiterio diocesano, en donde, de modo adecuado, se coordina también el apostolado específica de los religiosos, religiosas y miembros de instituto de vida consagrada y los laicos que trabajan en el arciprestazgo, de manera que la acción pastoral se incremente y aparezca más organizada (cf. Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, n. 185).

8. En la acción pastoral del arciprestazgo se han de ir integrando, no sólo las parroquias, sino también las comunidades de vida consagrada, las organizaciones religiosas y todos los agentes de la pastoral que actúan en el ámbito del arciprestazgo (cf. MR).

9. El arciprestazgo ha de ser ámbito de promoción, coordinación y ejecución de la acción pastoral común, espacio para la fraternidad sacerdotal y apostólica y para la formación permanente del clero y de los agentes pastorales, lugar que permita una mayor comunicación y colaboración entre parroquias, movimientos y servicios pastorales, cauce de comunión y encuentro entre los delegados y organismos diocesanos con la base, e instrumento de comunión con la diócesis.


FUNCIONES DEL ARCIPRESTAZGO

10. SON FUNCIONES PROPIAS DEL ARCIPRESTAZGO:

• Programar y realizar los planes arciprestales de pastoral, de acuerdo con el Plan diocesano.
• Servir de instrumento de comunión con la diócesis.

• Ayudar y estimular la renovación de las parroquias y su participación en la pastoral de conjunto.

• Hacer presente en la comunidad diocesana las peculiaridades de las comunidades parroquiales, sus vivencias, sus compromisos, sus necesidades y las soluciones que aportan a los problemas de la gente.

• Ayudar a resolver los nuevos problemas que se van presentando hoy, que no pueden ser resueltos adecuadamente desde estructuras parroquiales; participar en la programación del Plan diocesano.

• Reunir y coordinar los medios humanos y los instrumentos materia-les para un servicio pastoral bien ordenado.

• Promover la coordinación de la pastoral arciprestal con la de las comunidades de vida consagrada que actúan en el arciprestazgo: colegios, residencias, etc..

• Ir superando las acciones individualistas de cualquier género, la in-suficiencia de las unidades de base de la acción pastoral y el aislamiento de los sacerdotes y de cualquier otro agente de pastoral.

• Hacer llegar hasta las delegaciones y organismos diocesanos las necesidades y los problemas pastorales del arciprestazgo y facilitar la utilización conjunta de los servicios pastorales del arciprestazgo.

CREACIÓN Y REESTRUCTURACIÓN DE ARCIPRESTAZGOS

11. EL ARCIPRESTAZGO DEBE RESPONDER A UNA TRIPLE EXIGENCIA:

a). Exigencia pastoral, puesto que es un órgano que se sitúa entre la parroquia y la diócesis para hacer más fácil el estudio, la participación y la coordinación de las actividades pastorales que podrían resultar un tanto indeterminadas a nivel diocesano y difícilmente practicables a nivel de cada comunidad parroquial.

b) Exigencia sociológica, en cuento que el arciprestazo permite dar respuesta a necesidades de grupos humanos homogéneos o de comunidades particulares.

c) Exigencia teológica, ya que debe ayudar a superar concepciones cerradas de Iglesia, haciendo sentir la pertenencia y la participación en la vida de la diócesis y favoreciendo la unidad y la adaptación al hombre y a la historia en la acción pastoral.

12. Al crear o reestructurar arciprestazgos se han de tener en cuenta algunos aspectos imprescindibles para que éstos no resulten unidades postizas, forzadas, impuestas sin razón, sino que sean fiel reflejo de una realidad existente a la que se debe responder del modo más adecuado. Entre los factores que se deben tener en cuenta están: la mayor homogeneidad posible en costumbres, idiosincrasia, condiciones sociales, etc.; la geografía y las facilidades de comunicación; las coincidencias en historia, intereses culturales, económicos, etc.

ORGANOS DE FUNCIONAMIENTO

13. Los órganos de funcionamiento del arciprestazgo son: el Arcipreste, el Equipo Sacerdotal Arciprestal, las Reuniones periódicas, las Comisiones Arciprestales, el Consejo Pastoral Arciprestal, el Colegio de Arciprestes y el Representante en el Consejo Presbiteral. No todos son igualmente necesarios en todos los arciprestazgos, ni están todos al mismo nivel de exigencia pastoral, ni son igualmente urgentes. A continuación se especifican las normas de funcionamiento de cada uno.

III. EL ARCIPRESTE

NATURALEZA Y OFICIO

14. El arcipreste, llamado también vicario foráneo, decano o de otro modo, es un sacerdote a quien se pone al frente de un arciprestazgo, con el fin de promover, coordinar y moderar la actividad pastoral común, cuidar de los sacerdotes del Equipo arciprestal y procurar que la vida de las parroquias vaya de acuerdo con la pastoral diocesana, de modo que la atención pastoral de toda la diócesis crezca en unidad y eficacia (cf. c. 553,1).

15. El arcipreste se encuentra entre aquellos sacerdotes más próximos colaboradores del Obispo que ejercen un oficio de índole supraparroquial, y cuyo oficio tiene importancia jurídica, administrativa y pastoral en el territorio de su arciprestazgo (cf. cc. 553-555).

16. El oficio de arcipreste no está ligado con el de párroco de una determinada parroquia, su función es eminentemente pastoral, pero también goza de potestad administrativa en su demarcación arciprestal conforme a las normas contenidas en el presente Directorio.

17. El arcipreste preside el Equipo Sacerdotal Arciprestal y el Consejo Pastoral Arciprestal; es miembro de la Delegación Diocesana del Clero y del Consejo Pastoral Diocesano; ha de ser convocado y debe tomar parte en el Sínodo Diocesano; representa al Arciprestazgo ante los órganos diocesanos y ante otro cualquier organismo o persona.

18. El Arcipreste notificará, sin tardanza, al Obispo todo hecho importante eclesial o de cualquier orden acaecido en el arciprestazgo, así como cualquier problema grave de cualquier sacerdote o persona consagrada, enfermedad o fallecimiento.

19. Al menos una vez al año informará directa y personalmente al Obispo sobre el estado pastoral del arciprestazgo.

20. El arcipreste debe ser consultado para erigir o modificar los límites de las parroquias y crear nuevas áreas de acción pastoral en el arciprestazgo; cuando se trate de enajenar, arrendar o adquirir bienes; en el nombra-miento de párrocos u otros nombramientos en el arciprestazgo, incluidos los capellanes y los profesores de Religión; puede ser oído, si el Obispo lo juzga oportuno, en el nombramiento de vicario parroquial.


DERECHOS Y DEBERES DEL ARCIPRESTE

a): EN GENERAL

21. EL ARCIPRESTE CONSIDERARÁ COMO UN DEBER CAPITAL:

• promover la unión y la cooperación de los sacerdotes en el arciprestazgo, procurando que todos, a pesar de las diferentes edades, mentalidades, temperamentos y cualidades personales, lleguen a formar una verdadera fraternidad sacerdotal, en la que todos se sientan corresponsables;

• establecer unos cauces adecuados para que las comunidades de vida consagrada y los laicos, cada uno según su propio carisma, participe en la acción pastoral común;

• asumir el Plan pastoral y las líneas de acción diocesanas con verdadero espíritu de comunión, adaptándolas al propio territorio con la ayuda de todos;

• fomentar el espíritu de creatividad y de trabajo en equipo, ayudando a descubrir metas comunes y a coordinar esfuerzos.

b): EN RELACIÓN CON LA PASTORAL

22. Fomentar y coordinar la actividad pastoral común en el arciprestazgo (c. 555,1). Considerará misión suya muy específica asegurar la unidad. Para lograr estos fines, debe promover, estimular y animar a las personas y empresas comunes, dirigir, impulsar y coordinar la acción conjunta, velar para que se cumplan los acuerdos tomados y revisar en común las acciones, moderar las reuniones, procurar que sean frecuentes, fraternas y formativas, para que ayuden a profundizar en la doctrina.

23. Cada año, en el mes de Octubre, presentará a la Vicaría de Pastoral la programación pastoral del arciprestazgo.

24. Además de los contactos personales con el Obispo, los arciprestes se reunirán con el Obispo y los Vicarios cuatro veces al año, con un orden del día previamente establecido, para reflexionar sobre la marcha de la pastoral en cada arciprestazgo, revisar el cumplimiento de las normas diocesanas y programar acciones. El arcipreste se ha de sentir obligado a asistir a las reuniones de arciprestes convocadas por el Obispo o sus Vicarios.

25. Al arcipreste se le concede delegación para asistir a los matrimonios que, debidamente tramitados, se celebren dentro de los límites de su arciprestazgo, con facultad de delegar en cada caso particular y a tenor de las normas generales del Derecho (c. 137, 3 y 4). Para no interferir la potestad ordinaria del párroco respectivo, usará esta facultad siempre que el párroco o quien haga sus veces, por cualquier causa, no pueda asistir a los mismos ni haya concedido delegación a un sacerdote o diácono, según el canon 1111.

C): EN RELACIÓN CON EL EQUIPO SACERDOTAL

26. Cuidará diligentemente que los clérigos del arciprestazgo vivan de modo conforme a su estado y cumplan diligentemente sus deberes (c. 555); de la vida y el ejemplo de los sacerdotes depende en gran manera la edificación del Pueblo de Dios (cf. cc. 273-289; 528-552). Fomentará la fraternidad y la vida común. Cuidará que no falten a los sacerdotes del arciprestazgo los medios materiales y espirituales y será especialmente solícito con aquellos que se hallen en circunstancias difíciles o se ven agobiados por problemas.

27. Velará para que reine siempre una relación de verdadera amistad entre los sacerdotes, entre éstos y los demás agentes de pastoral. Las visitas personales, las convivencias y los encuentros han de fomentar este clima de compañerismo. Se esmerará para que los sacerdotes asistan, no sólo a las reuniones arciprestales, sino también a conferencias, cursillos, reuniones y coloquios teológicos y pastorales tanto diocesanos como a otros niveles (cf. c. 555, 1-2°).

28. Ha de atender a los sacerdotes en todo lo referente a su vida espiritual, con especial dedicación a los que se encuentran enfermos gravemente, para que no carezcan de los auxilios espirituales y materiales adecuados, y de que se celebren con dignidad los funerales en caso de fallecimiento. (cf. c. 555, 2-3°).

29. Cuidará con diligencia que, en caso de muerte o de traslado de los sacerdotes, no desaparezcan ni se quiten de su sitio los libros, documentos, objetos y ornamentos sagrados u otras cosas pertenecientes a la iglesia (cf. c. 555,3).

d): EN RELACIÓN CON LAS PARROQUIAS

30. Velará para que las funciones religiosas se celebren según las prescripciones de la sagrada liturgia (c. 555; 834-838); que se cuide diligentemente el decoro y esplendor de las iglesias, de los objetos y ornamentos sagrados, de un modo especial en lo referente a la celebración de la Eucaristía y custodia del Santísimo Sacramento (cc. 1205-1239).

31. Cuidará que se establezca en todas las parroquias de su arciprestazgo la Catequesis de la Comunidad como proceso de educación en la fe, que estén debidamente atendidas las clases de Religión en los Colegios, que funcione el servicio de Cáritas, que se vaya dando una mayor participación de los seglares en las tareas de la Iglesia; todo según las normas y disposiciones diocesanas.

32. Diligenciará cada año los libros parroquiales de las parroquias del arciprestazgo, velando por que se lleven y se cuiden debidamente. Además de los libros parroquiales ordinarios, haga que se abra otro en el que se consignen los acontecimientos más importantes de la vida de cada parroquia, y él mismo abra otro para consignar los acontecimientos más importantes del arciprestazgo.

33. Ayudará a los párrocos en la custodia de los objetos de valor histórico, artístico, documental y monumental, y vigilará para que no se haga reforma alguna sin autorización escrita del organismo diocesano competente, así como también para que se cumplan las disposiciones diocesanas sobre fotografías y reproducciones y sobre el uso del templo para actos no litúrgicos.

34. En lo relativo a los bienes materiales eclesiásticos, procure que estén al día los Inventarios y las inscripciones en el Registro civil y en buen estado la Casa parroquial y demás inmuebles de las Parroquias. Vigile para que se cumpla la justicia social con el personal seglar empleado en las parroquias, que se entreguen al obispado las colectas con diligencia y las cuentas y balances anuales.

35. Distribuirá los Oleos sagrados a las parroquias y procurará su renovación anual, así como su digna conservación.

36. Visitará las parroquias del arciprestazgo (cf. c. 555, 4). Esta visita, sin perder el carácter fraterno, se ha de realizar con el debido rigor, para que surta los efectos que de ella se esperan.

37. Presenciará la profesión de fe y el juramento de fidelidad del nuevo párroco y le dará posesión en nombre del Obispo. (cf. c. 527, 2 y 833, 6).

38. En caso de desatención o de vacante por enfermedad, muerte o cese o ausencia prolongada del párroco o de quien haga sus veces, en la parroquia en que no haya vicarios parroquiales, el arcipreste se hará cargo con jurisdicción ordinaria, como administrador parroquial, quedando bajo su custodia el archivo, así como los bienes de la Iglesia. Durante las ausencias del párroco por vacaciones u otras causas, si no se ha provisto de otra manera, atenderá la parroquia juntamente con los sacerdotes del arciprestazgo.

DESIGNACIÓN Y CESE DEL ARCIPRESTE

39. El arcipreste es nombrado por el Obispo para un período de cinco años, después de oír a los sacerdotes que ejercen el ministerio en el arciprestazgo. El Obispo nombrará también un Vice-arcipreste en cada arciprestazo, para suplir al arcipreste en sus ausencias y enfermedades, oídos también los sacerdotes del arciprestazgo.

40. Para ser designado arcipreste y vice-arcipreste, se requiere que sean sacerdotes, con oficio pastoral en el arciprestazgo, considerados idóneos según los siguientes criterios: que residan y ejerzan la cura de almas en el arciprestazgo; que gocen de autoridad moral y buena fama por su doctrina, piedad, prudencia y celo apostólico; tener capacidad para promover la pastoral de conjunto y de fomentar la concordia, la comunión, el diálogo y la participación; ser fieles cumplidores de las normas diocesanas, tanto de orden administrativo, disciplinar, económico, como pastorales.

41. El arcipreste y el vice-arcipreste cesan en su cargo al expirar el tiempo para el que fueron designados, pudiendo ser designados de nuevo; por traslado del arciprestazgo; por renuncia escrita dirigida al Obispo, que procederá a su aceptación en caso de que existan causa justa y proporcionada. Según su prudente arbitrio, el Obispo puede, con causa justa, remover libremente de su oficio al arcipreste y vice-arcipreste. 554, 3).


IV. EL EQUIPO SACERDOTAL ARCIPRESTAL

NATURALEZA Y FINES

42. Constituyen el Equipo sacerdotal arciprestal todos los sacerdotes que ejercen el ministerio pastoral en el arciprestazgo. "La función pastoral del arcipreste exige que todos los sacerdotes, diocesanos y religiosos, que desempeñan su misión en el territorio, constituyan un equipo sacerdotal coordinado y presidido por el arcipreste" (cf. CD 3). Este equipo es el consejero necesario del arcipreste y prestará también asesoramiento precioso al Obispo (EI, 1). El Equipo ha de funcionar como verdadera fraternidad sacerdotal.

43. Aunque pertenecen al Equipo sacerdotal todos los sacerdotes con cargo parroquial dentro del arciprestazgo, pueden ser invitados eventualmente a sus reuniones los demás sacerdotes y diáconos que residan en el arciprestazgo.

44. El Equipo viene a ser como una célula vital del presbiterio diocesano que posibilita la realización conjunta y orgánica de la misión sacerdotal en el arciprestazgo y la fraternidad.


FUNCIONES DEL EQUIPO

45. SON FUNCIONES DEL EQUIPO:

• Crear un ambiente donde se comparta la vida y la amistad sacerdotal y se promueva la vida en común.

• Promover la ayuda mutua en cualquier necesidad material, humana, ministerial, espiritual. Coordinar las sustituciones de los sacerdotes ausentes por enfermedad y ancianos.

• Fomentar los carismas de cada miembro del Equipo y, según éstos, elegir a los responsables de los distintos sectores de la pastoral.

• Preparar la Visita pastoral.

46. El Equipo sacerdotal programará y organizará los retiros y las reuniones de formación, que no deberán faltar ningún mes. Fomentará la oración en común y atenderá la formación permanente sacerdotal, de acuerdo con las disposiciones diocesanas. Preparará las programaciones pastora-les arciprestales, de acuerdo con el Plan diocesano y la realidad parroquial. Revisará las acciones realizadas.

47. Hay que hacer esfuerzos para que todos los sacerdotes del arciprestazgo asuman responsabilidades a nivel arciprestal que impulsen y coordinen los distintos sectores pastorales y sean los responsables directos en el arciprestazgo de las delegaciones y secretariados diocesanos.

V. REUNIONES ARCIPRESTALES

48. Las reuniones y encuentros pastorales son uno de los compromisos asumidos en la Asamblea Diocesana y señalados como prioritarios en el Plan de Pastoral. Se deben impulsar y propiciar a todos los niveles.

a) en el arciprestazgo: encuentros entre sacerdotes para promover una fraternidad real, afectiva y efectiva, la corresponsabilidad en una pastoral de conjunto y como ayuda para superar individualismos, aislamientos y otras situaciones difíciles. Estas reuniones se han de programar y realizar de modo que, efectivamente, sirvan para conseguir tan nobles objetivos. Ningún otro tipo de reuniones, por buenas que sean, se han de anteponer a éstas, que son obligatorias. No se podría justificar en conciencia la ausencia habitual o frecuente de los sacerdotes a estas reuniones arciprestales que entran dentro de la espiritualidad y de la pastoral del sacerdote diocesano.

b) a nivel diocesano y arciprestal se han de planificar reuniones periódicas de sacerdotes y miembros de institutos de vida consagrada, para orar juntos, estudiar conjuntamente las líneas pastorales y su aplicación y para mantener viva la conciencia del misterio de Cristo y de la Iglesia según la mente de "Mutuae Relationes".

c) hay que potenciar encuentros periódicos, a nivel arciprestal, delegaciones y Vicaría de Pastoral entre los componentes del Pueblo de Dios en orden a favorecer la corresponsabilidad en la pastoral de conjunto, según el espíritu de las conclusiones: 7-9 de la 4ª Ponencia de la Asamblea Diocesana.

49. El Equipo sacerdotal cuidará al máximo las reuniones; establecerá un calendario; se enviará el Orden del Día con suficiente antelación; se cuidará la dinámica de la reunión: oración inicial, tema principal y coyunturales, diálogo, acogida, ambiente fraterno. En la medida de lo posible, los temas pastorales han de tratarse también con religiosos, religiosas y seglares, reservando las reuniones sacerdotales preferentemente para la formación permanente y el retiro, que no faltarán ningún mes.

50. El arcipreste convoca, preside y modera las reuniones del Equipo y demás reuniones arciprestales. El Vice-arcipreste hace de Secretario, el cual enviará también el Orden del Día al Obispo, así como los materiales de trabajo, la programación, etc.

VI. COMISIONES ARCIPRESTALES

51. Entre las estructuras arciprestales están también las Comisiones. Es deseable que en los arciprestazgos se constituyan Comisiones arciprestales para coordinar los temas pastorales comunes: catequesis, liturgia, vocaciones, misiones, cáritas, pastoral sanitaria, familia, juventud, etc. Al menos, se procure que haya un representante de cada una de las áreas o departamentos pastorales: evangelización y enseñanza, liturgia y espiritualidad, pastoral social, laicos, vida consagrada.

52. Se pueden crear igualmente Comisiones arciprestales, bien por iniciativa propia de las parroquias, bien por acuerdo del Consejo Pastoral Arciprestal, para coordinar tareas determinadas, ya de forma ocasional, ya de forma permanente. Estas Comisiones estarán bajo la inmediata responsabilidad del arcipreste y en contacto con la Vicaría de Pastoral.
Debe haber una estrecha y eficaz relación entre las Comisiones Arciprestales y las Diocesanas correspondientes.


BOLETÍN OFICIAL DEL OBISPADO DE TENERIFE (Marzo-Abril – 1991)
Publicado por verdenaranja @ 14:03
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios