Martes, 03 de octubre de 2006
En una dependencia en el patio principal del convento de Santa Catalina, a la derecha del torno, el pueblo podr? admirar los objetos m?s ?ntimos y reliquias de la monja dominica Sor Mar?a de Jes?s, quien lleva 275 a?os incorrupta.


(EL D?A, 3 - X. D. BARBUZANO, La Laguna) El viernes d?a 13 ser? inaugurado un museo en el convento de clausura de Santa Catalina, donde se expondr?n al p?blico las reliquias conservadas durante varios siglos de la Sierva de Dios, la cual destaca por conservar su cuerpo incorrupto tras pasar 275 a?os.

El primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de La Laguna y concejal de Turismo, Rafael Becerra, destac? que la apertura del museo "representar? un hito importante en la historia de la ciudad, ya que el pueblo podr? admirar objetos personales de una religiosa de gran santidad cuyos prodigios han motivado que se encuentre en proceso de beatificaci?n".

El concejal record? que este a?o, cuando se conmemor? el nombramiento de la ciudad como Patrimonio de la Humanidad, se abri? el museo de la Sierva de Dios al p?blico y tuvo una gran aceptaci?n, por lo que ahora se ha acordado tenerlo abierto continuamente.

Con el visto bueno del Obispado, Rafael Becerra se?al? que "vamos a abrir el museo para que la Siervita est? presente en nosotros durante todo el a?o y m?s a?n cuando anualmente llegue el 14 de febrero, en que podemos admirar su cuerpo como sumido en un profundo sue?o en su sarc?fago".

Rafael Becerra se?al? que con la apertura del museo "podremos seguir mostrando cada d?a nuestra fe y veneraci?n a la Sierva de Dios, a quien tanto le debemos y tantos milagros ha hecho en el pasado y lleva a cabo en la actualidad".

Sor Mar?a de Jes?s muri? el 15 de febrero de 1731, a la edad de 87 a?os de edad. Su fama se debe a los 1.251 milagros que existen catalogados en un manuscrito, a los que sigue haciendo en la actualidad y al haberse mantenido durante varios siglos su cuerpo incorrupto.

En el museo se podr?n admirar cosas curiosas como su camisa de lino, usada como almohada cuando muri? y manchada a?n de sangre; la cadena con la que mortific? su espalda; la piedra que us? como almohada; la madera con clavos sobre la que durmi? y la peque?a cruz de cuero con pinchos que clav? en su cuerpo y a la que le falta un brazo, que, seg?n la tradici?n, tir? al mar el corsario Amaro Pargo, calm?ndose las aguas tras la tempestad que hizo peligrar su vida y la de su tripulaci?n.

Tambi?n se expone un relicario con tres huesecillos de la mano derecha y un colmillo de la Sierva, la s?bana en la que muri?, su ropa, su Ni?o Jes?s y la corona de flores con la que fue enterrada.

Muchos ven cada 14 de febrero el sarc?fago abierto en el que yace el cuerpo incorrupto de Sor Mar?a de Jes?s, pero se tendr? la oportunidad de ver las tres llaves, cada una con un trozo de tela de color azul, rojo y morado y que, girando en una determinada direcci?n que s?lo las monjas de Santa Catalina conocen, abren el sarc?fago que le regal? el capit?n Amaro Rodr?guez Felipe, que tan devoto fue de la Sierva y que en la actualidad se le conoce como el corsario Amaro Pargo.

Una vida ejemplar

Aparte de varios cuadros sobre la Sierva pintados por artistas de la fama de Jos? Rodr?guez de la Oliva, el museo expone el busto que realiz? el escultor Fernando Garc?arramos, quien tambi?n compuso un himno a la ejemplar religiosa.

Sor Mar?a de Jes?s naci? en El Sauzal en 1643 y las cr?nicas de la ?poca se?alan que entr? en el convento lagunero de clausura vestida con un jub?n de lana de color carmelita, unas enaguas azules y una saya negra. Se present? con poco pelo, ya que se lo hab?a cortado en ofrenda a Jes?s.

Ahora, gracias a la iniciativa del Ayuntamiento de La Laguna y el Obispado de Tenerife, todos los canarios y los que visiten la ciudad de La Laguna podr?n conocer las reliquias que durante varios siglos se guardaron en la celda donde rezaba Sor Mar?a de Jes?s.

Un lugar donde tambi?n est? expuesto el rosario de cuentas de madera que le regal? Fray Juan de Jes?s, quien le dio sus primeras lecciones espirituales, su arc?n y trozos del ata?d. Todas estas cosas son fieles testigos de cuando a los tres a?os de morir la Sierva de Dios conservaba su calor natural, el paladar y lengua frescos y sonrosados y destilaba sangre perfumada a jazm?n.

El concejal Rafael Becerra destac? que para que el museo est? controlado, dado el valor hist?rico de las reliquias que se exponen, la instalaci?n ser? dotada de un guardi?n encargado de la vigilancia del recinto y el control del p?blico cuando acuda de forma masiva, como ocurrir? con las tan ya frecuentes visitas guiadas por el casco hist?rico, donde el convento de clausura de Santa Catalina de Siena donde se ubica el museo destaca por su antig?edad y riqueza.
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios