Mi?rcoles, 04 de octubre de 2006
Comentario al Evangelio, Lc 9, 57-62, del mi?rcoles de la Vig?simosexta semana del Tiempo Ordinario, publicado en el libro ?Ens??ame tus caminos ? de Guillermo Guti?rrez.



??Te seguir?!?. ??S?gueme!?. ??D?jame tiempo!?. No se lo pone f?cil Jes?s a los tres interesados en irse con ?l. Contrasta el entusiasmo inicial del primero, que es hombre seguro de s? mismo, sin re-paros ni complejos, con decisi?n firme. Jes?s le hace ver que su camino parte del desprendimiento, sigue por la carencia de todo y lleva a la situaci?n de una existencia sin patria. Si la decisi?n no es madura puede desembocar en desencanto. Jes?s pide clarividencia de reflexi?n para que la decisi?n sea perfectamente libre, humana. Viene a decirle: ?acepto tu buena voluntad, pero piensa que te espera un desprendimiento absoluto?. No se nos dice si este entusiasta sigui? adelante o se ech? para atr?s.
El segundo candidato no pide, es interpelado: ??S?gueme??. ?l pide tiempo, quiere dar largas, quiere acompa?ar a su padre en los ?ltimos a?os. Pero Jes?s insiste en su requerimiento de urgencia. Cuando se trata de Dios no cabe deliberaci?n. Hay un orden de valores y el primero de todos es el anuncio del Reino. Al candidato no se le concede tiempo porque a Jes?s le queda muy poco. En cuanto al cuidado de su padre, Dios se encargar? de llenar el vac?o que deja quien abandona todo por irse con ?l. El interpelado no puede pretender encontrar la vida en la muerte de su padre, sino en la muerte y resurrecci?n de Jes?s.
El tercer candidato duda. Tiene miedo a desprenderse de v?nculos pasados, quiere valorar lo que deja y lo que asume, seguir?a a Jes?s con reticencias echando nost?lgicas miradas hacia atr?s. No est? decidido a una entrega total, su coraz?n est? dividido.
Jes?s no es enemigo de la instituci?n familiar, no quiere romper v?nculos sagrados, pero reclama para s? un amor preferencial dispuesto a sacrificarlo todo sin despreciar nada. Los que se decidan por ?l deben seguirle con alegr?a, sin nostalgias de pasado y con fe en el porvenir. La mirada atr?s puede merecer respeto; la fidelidad merece, adem?s, admiraci?n.
Publicado por verdenaranja @ 10:49  | Espiritualidad
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