S?bado, 07 de octubre de 2006
Colocamos a continuaci?n art?culo que presenta la campa?a del Domund 2006, escrito por Mons Francisco P?rez, Arzobispo Castrense y Director de OMP, publicado en la revista ?Iluminare n?m. 368, OCTUBRE 2006.

DOMUND 2006

San Francisco Javier
Testigo y maestro
De la misi?n



Este a?o la Iglesia se alegra al festejar al Patrono de las Misiones, San Francisco de Javier, en la conmemoraci?n de los quinientos a?os de su nacimiento. La labor de este misionero navarro ha traspasado los siglos e incluso hoy se le recuerda como un hombre que no tuvo ning?n reparo en desprenderse de todo para ir a evangelizar a tierras lejanas de oriente. En la Jornada del Domund 2006 le hemos puesto como modelo, testigo y maestro de la misi?n. Nunca se hubiera imaginado, el santo de la Villa de Javier, el bien que ha ido haciendo a trav?s de estos quinientos a?os. Su honda experiencia de amor a Jesucristo ha producido tales frutos que va m?s all? de las fronteras terrenas y de las fronteras culturales. S?lo quien est? enamorado de Cristo y apuesta por ?l llega a dejar un aroma que siempre permanecer? a trav?s de los siglos. Pero ante todo, el santo se hace un testigo fiable para todos los que tengan una m?nima relaci?n con ?l.
La labor misionera de San Francisco fue muy sencilla. No ten?a los recursos que hoy tenemos, como son las nuevas tecnolog?as, la cercan?a por los medios tan veloces que hoy se dan, los sistemas inform?ticos..., pero la humanidad tiene tanta necesidad, como hace quinientos a?os, de referentes seguros y firmes para que puedan ser ayuda y motivo de mayor felicidad y paz. El ser humano siempre ha ansiado ser m?s entero y m?s completo, es decir, m?s identificado consigo mismo. El Patrono de las Misiones s?lo viv?a con una inquietud: ?que todos conocieran y amaran a Jesucristo y a su santa Iglesia?. Y esto es lo ?nico que puede llevar al hombre a encontrarse consigo mismo y a festejar la vocaci?n a la que est? llamado. Mientras esto no se consiga, el ser humano camina a tientas.
Ser testigo de Cristo realiza a la persona y la hace m?s asequible a las ansias que est?n anidadas en lo ?ntimo del alma. Llegar al fondo del ser no es f?cil si no se tiene la clave esencial que lo abre, y s?lo lo puede realizar un esp?ritu de amor. Jesucristo nos ha manifestado que este amor ?que procede de Dios? es el ?nico que realiza al ser humano. La crisis fundamental de nuestro tiempo consiste en la obsesiva preocupaci?n por ?venerar la superficialidad?. Parece como si de una ?nueva religi?n? se tratara. Cuando se margina de la propia vida a Dios, todo est? permitido. El culto al cuerpo, la adorable ocupaci?n de ?dar buena imagen?, la magia ilusionada de la fiesta del viernes y s?bado noche, el insaciable deseo de convertir el sexo en una m?stica del vac?o... han hecho que muchos ?tal vez inconscientemente? hayan olvidado que la trascendencia es la catapulta de la aut?ntica libertad. Una inmanencia sin el sentido trascendente se convierte en una sepultura llena de vac?o. Una vida sin amor es una vida que no es vida.
El amor verdadero que anida en el coraz?n del hombre le hace ser garante de una mayor dignidad. El Papa Benedicto XVI nos ha regalado una enc?clica maravillosa (Dios es Caridad) y nos ayuda a profundizar en el sentido hondo del amor que tiene su fuente en Dios. La misi?n fundamental es ser testigos de este amor. De ah? que San Francisco de Javier se caracteriz? por ser un testigo y maestro de la misi?n. No hay misi?n aut?ntica si no est? respaldada por el testimonio del amor. Los misioneros ser?n aut?nticos si est?n, en medio de la humanidad, s?lo y exclusivamente para manifestar que Dios sigue amando al g?nero humano.
Recuerdo que en una ocasi?n visit? a los misioneros, de cuatro regiones, que est?n realizando una maravillosa labor en ?frica. Lo que m?s agradecen adem?s de la visita que se les hace es el est?mulo y ?nimo que se les infunde compartiendo la misma fe en Jesucristo. Ellos mismos nos dicen: ?Yo estoy aqu? porque creo en Dios y deseo que los dem?s lo conozcan?. No tienen otras pretensiones. Lo dem?s se da por a?adidura y de ah? que hagan hospitales, escuelas, comedores... y todo porque hay una ley fundamental que lo sustenta: el amor. El Papa Benedicto XVI afirma que ?desde sus or?genes, el pueblo cristiano percibi? con claridad la importancia de comunicar, a trav?s de una incesante acci?n misionera, la riqueza de este amor a todos los que todav?a no conoc?an a Cristo? (Cfr. Discurso a los participantes en un Congreso sobre el Decreto ?Ad gentes?, Roma, 11 de marzo de 2006). Esta es la esencia de la misi?n.
En esta ?poca tan confusa en muchos ?mbitos y tan contradictoria en otros es conveniente reafirmar este compromiso misionero porque ?sigue diciendo el Papa Benedicto XVI? la ?missio ad gentes? parece sufrir a veces una fase de mayor lentitud debido a las dificultades del nuevo marco antropol?gico, cultural, social y religioso de la humanidad. Hoy la Iglesia est? llamada a afrontar desaf?os nuevos, y est? dispuesta a dialogar con culturas y religiones diversas, tratando de construir con toda persona de buena voluntad la convivencia pac?fica de los pueblos. As?, sigue afirmando el Papa, el campo de la ?missio ad gentes? se ha ampliado notablemente, y no se puede definir s?lo bas?ndose en consideraciones geogr?ficas o jur?dicas; en efecto, los verdaderos destinatarios de la actividad misionera del pueblo de Dios no son s?lo los pueblos no cristianos y las tierras lejanas, sino tambi?n los ?mbitos socioculturales y, sobre todo, los corazones.
Mi ?nico deseo para el Domund 2006 es el de que nos unamos mucho m?s para ser testigos del amor de Dios. Si esto cala, dentro de cada uno, Dios nos dar? la fuerza para seguir mostrando la esperanza que no defrauda. Y si ?la fe mueve monta?as? no cabe duda de que, este a?o tambi?n, las manos y rostros de los pobres (faltos de Dios y faltos de pan) nos conmover?n para que en ellos veamos a nuestros hermanos de camino y nos hagamos solidarios en sus necesidades. El mundo no cambiar? si no hay personas capaces de amar. El amor lleno de fe y la fe llena de caridad har?n posible el milagro que todos esperamos de ?un mundo mejor?. Jesucristo nos lo ha dicho: ?Conmigo vencer?is?; y si creemos en ?l, ?l cumplir? en nosotros lo que ha prometido.
Agradezco que en todas las comunidades parroquiales, en las comunidades religiosas, en los movimientos y nuevas comunidades se tenga presente el d?a y la jornada del Domund 2006 y unidos al deseo del Papa Benedicto XVI seamos capaces de seguir ?dando a conocer a Dios que es Amor?. De ah? que la caridad sea el alma de la misi?n. Que la contribuci?n y cooperaci?n de todos haga posible que se realice aquella comuni?n de bienes que con tanto esmero cuidaban las primitivas comunidades, y as? las Obras Misionales Pontificias sean instrumento de esta uni?n y comuni?n con el Papa para despu?s poder ayudar a tantos que se encuentran en la precariedad y en la miseria.

Por Monse?or Francisco P?rez Gonz?lez
Arzobispo Castrense y Director Nacional de OMP
Publicado por verdenaranja @ 1:03  | Art?culos de inter?s
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