Lunes, 09 de octubre de 2006
8 octubre 2006 ZENIT publica las palabras que pronunci? Benedicto XVI el domingo 8 de Octubre a mediod?a al rezar la oraci?n mariana del ?ngelus desde la ventana de su estudio junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.


Queridos hermanos y hermanas:

En este domingo, el Evangelio nos presenta las palabras de Jes?s sobre el matrimonio. A quien le preguntaba si es l?cito al marido repudiar a su mujer, como estaba previsto por un precepto de la ley mosaica (Cf. Deutoronomio 24, 1), respondi? que se trataba de una concesi?n de Mois?s a causa de la ?dureza del coraz?n?, mientras que la verdad sobre el matrimonio se remontaba ?al comienzo de la creaci?n?, cuando, como est? escrito en el G?nesis, Dios ?los hizo var?n y hembra. Por eso dejar? el hombre a su padre y a su madre y los dos se har?n una sola carne? (Marcos 10, 6-7; Cf. G?nesis 1, 27; 2,24). Y Jes?s a?adi?: ?De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios uni?, no lo separe el hombre? (Marcos 10, 8-9). Este es el proyecto originario de Dios, como ha recordado tambi?n el Concilio Vaticano II en la constituci?n ?Gaudium et spes?: ?Fundada por el Creador y en posesi?n de sus propias leyes, la ?ntima comunidad conyugal de vida y amor se establece sobre la alianza de los c?nyuges? Pues es el mismo Dios el autor del matrimonio? (n. 48).

Mi pensamiento se dirige a todos los esposos cristianos: doy las gracias con ellos al Se?or por el don del Sacramento del matrimonio, y les exhorto a mantenerse fieles a su vocaci?n en cada una de las estaciones de la vida, ?en la alegr?a y en el dolor, en la salud y en la enfermedad?, como prometieron en el rito sacramental. Que los esposos cristianos, conscientes de la gracia recibida, construyan una familia abierta a la vida y capaz de afrontar unida los numerosos y complicados desaf?os de nuestro tiempo. Hoy particularmente es necesario su testimonio. Hacen falta familias que no se dejen arrastrar por las modernas corrientes culturales inspiradas en el hedonismo y en el relativismo, y que est?n dispuestas a realizar con generosa dedicaci?n a su misi?n en la Iglesia y en la sociedad.

En la exhortaci?n apost?lica ?Familiaris consortio?, el siervo de Dios Juan Pablo II escribi? que el sacramento del matrimonio ?constituye a los c?nyuges y padres cristianos en testigos de Cristo ?hasta los ?ltimos confines de la tierra?, como aut?nticos ?misioneros? del amor y de la vida? (Cf. n?mero 54). Esta misi?n se orienta tanto hacia la vida interna de la familia --especialmente en el servicio rec?proco y en la educaci?n de los hijos-- como hacia el exterior: la comunidad dom?stica, de hecho, est? llamada a ser signo del amor de Dios hacia todos. La familia s?lo puede cumplir esta misi?n si est? apoyada por la gracia divina. Por este motivo, es necesario rezar sin cansarse nunca y perseverar en el esfuerzo cotidiano por mantener los compromisos asumidos en el d?a del matrimonio.

Invoco la maternal protecci?n de la Virgen y de su esposo Jos? sobre todas las familias, especialmente, sobre aquellas que atraviesan dificultades. ?Mar?a, Reina de la familia, reza por nosotros!

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit. Al final del Angelus, el Santo Padre salud? a los peregrinos en varios idiomas. En espa?ol, dijo:]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa?ola, especialmente a los feligreses de la Bas?lica de Nuestra Se?ora de las Angustias, de Granada. Reitero la invitaci?n a rezar el Santo Rosario tambi?n en familia, para que la intercesi?n maternal de la Virgen Mar?a ayude a los esposos a vivir fielmente su compromiso matrimonial y a fortalecer la unidad en todos los hogares. ?Feliz domingo!

[? Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 0:05  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios