Jueves, 12 de octubre de 2006
11 octubre 2006 ZENIT publica la intervenci?n de Benedicto XVI en la audiencia general del mi?rcoles 11 de Octubre dedicada a presentar la figura de los ap?stoles Sim?n el Cananeo y Judas Tadeo.


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy tomamos en consideraci?n a dos de los doce ap?stoles: Sim?n el Cananeo y Judas Tadeo (a quien no hay que confundir con Judas Iscariote). Los consideramos juntos, no s?lo porque en las listas de los doce siempre est?n juntos (Cf. Mateo 10,4; Marcos 3,18; Lucas 6,15; Hechos 1,13), sino tambi?n porque las noticias que les afectan no son muchas, con la excepci?n de que el canon del Nuevo Testamento conserva una carta atribuida a Judas Tadeo.

Sim?n recibe un ep?teto que cambia en las cuatro listas: mientras Mateo y Marcos le llaman ?cananeo?, Lucas le define ?Zelotes?. En realidad, los dos calificativos son equivalentes, pues significan lo mismo: en hebreo, el verbo ?qan??? significa ?ser celoso, apasionado? y se puede aplicar tanto a Dios, en cuanto que es celoso del pueblo al que ha elegido (Cf. ?xodo 20, 5), como a los hombres, que arden de celo en el servicio al Dios ?nico con plena entrega, como El?as (Cf. 1 Reyes 19,10).

Por tanto, es muy posible que este Sim?n, si no pertenec?a propiamente al movimiento nacionalista de los zelotes, quiz? se caracterizaba al menos por un celo ardiente por la identidad jud?a, es decir, por Dios, por su pueblo y por su Ley divina. Si esto es as?, Sim?n es todo lo opuesto de Mateo, que por el contrario, como publicano, proced?a de una actividad considerada totalmente impura. Es un signo evidente de que Jes?s llama a sus disc?pulos y colaboradores de los m?s diversos estratos sociales, sin exclusi?n alguna. ?A ?l le interesan las personas, no las categor?as sociales o las etiquetas! Y lo mejor es que en el grupo de sus seguidores, todos, a pesar de que son diferentes, conviv?an juntos, superando las imaginables dificultades: de hecho, Jes?s mismo es el motivo de cohesi?n, en el que todos se encuentran unidos. Es una lecci?n para nosotros, que con frecuencia tendemos a subrayar las diferencias y quiz? las contraposiciones, olvidando que Jesucristo nos da la fuerza para superar nuestros conflictos. Hay que recordar que el grupo de los doce es la prefiguraci?n de la Iglesia, en la tienen que encontrar espacio todos los carismas, pueblos, razas, todas las cualidades, que encuentran su unidad en la comuni?n con Jes?s.

Por lo que se refiere a Judas Tadeo, recibe este nombre de la tradici?n, uniendo dos nombres diferentes: mientras Mateo y Marcos le llaman simplemente ?Tadeo? (Mateo 10,3; Marcos 3,18), Lucas lo llama ?Judas de Santiago? (Lucas 6,16; Hechos 1,13). El apodo Tadeo tiene una derivaci?n incierta y se explica como proveniente del arameo ?tadd???, que quiere decir ?pecho?, es decir, significar?a que es ?magn?nimo?, o como una abreviaci?n de un nombre griego como ?Teodoro, Teodoto?. De ?l se sabe poco. S?lo Juan presenta una petici?n que plante? a Jes?s durante la ?ltima Cena. Tadeo le dice al Se?or: ? Se?or, ?qu? pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo??. Es una pregunta de gran actualidad, que tambi?n nosotros le preguntamos al Se?or: ?por qu? no se ha manifestado el Resucitado en toda su gloria a los adversarios para mostrar que el vencedor es Dios? ?Por qu? s?lo se ha manifestado a sus disc?pulos? La respuesta de Jes?s es misteriosa y profunda. El Se?or dice: ?Si alguno me ama, guardar? mi Palabra, y mi Padre le amar?, y vendremos a ?l, y haremos morada en ?l? (Juan 14, 22-23). Esto quiere decir que el Resucitado tiene que ser visto y percibido con el coraz?n, de manera que Dios pueda hacer su morada en nosotros. El Se?or no se presenta como una cosa. ?l quiere entrar en nuestra vida y por ello su manifestaci?n implica y presupone un coraz?n abierto. S?lo as? vemos al Resucitado.

A Judas Tadeo se le ha atribuido la paternidad de una de las cartas del Nuevo Testamento que son llamadas ?cat?licas?, pues no est?n dirigidas a una determinada Iglesia local, sino a un c?rculo mucho m?s amplio de destinatarios. Se dirige ?a los que han sido llamados, amados de Dios Padre y guardados para Jesucristo? (vers?culo 1). La preocupaci?n central de este escrito consiste en alertar a los cristianos ante todos los que toman como excusa la gracia de Dios para disculpar sus costumbres depravadas y para desviar a los dem?s hermanos con ense?anzas inaceptables, introduciendo divisiones dentro de la Iglesia ?alucinados en sus delirios? (vers?culo 8), as? define Judas a sus doctrinas e ideas particulares. Los compara incluso con los ?ngeles ca?dos, y con t?rminos fuertes dice que ?se han ido por el camino de Ca?n? (vers?culo 11). Adem?s les tacha sin reticencias de ?nubes sin agua zarandeadas por el viento, ?rboles de oto?o sin frutos, dos veces muertos, arrancados de ra?z; son olas salvajes del mar, que echan la espuma de su propia verg?enza, estrellas errantes a quienes est? reservada la oscuridad de las tinieblas para siempre? (vers?culos 12-13).

Hoy quiz? no estamos acostumbrados a utilizar un lenguaje tan pol?mico, que sin embargo nos dice algo importante. En medio de todas las tentaciones, de todas las corrientes de la vida moderna, tenemos que conservar la identidad de nuestra fe. Ciertamente, el camino de la indulgencia y del di?logo, que emprendi? con acierto el Concilio Vaticano II, tiene que continuarse con firme constancia. Pero este camino del di?logo, tan necesario, no tiene que hacer olvidar el deber de recodar y subrayar siempre las l?neas fundamentales irrenunciables de nuestra identidad cristiana.

Por otra parte, es necesario tener muy presente que nuestra identidad exige fuerza, claridad y valent?a, ante las contradicciones del mundo en que vivismo. Por ello, el texto de la carta sigue diciendo as?: ?Pero vosotros, queridos, edific?ndoos sobre vuestra sant?sima fe y orando en el Esp?ritu Santo, manteneos en la caridad de Dios, aguardando la misericordia de nuestro Se?or Jesucristo para vida eterna. A unos, a los que vacilan, tratad de convencerlos...? (vers?culos 20-22). La carta se concluye con estas bell?simas palabras: ?Al que es capaz de guardaros inmunes de ca?da y de presentaros sin tacha ante su gloria con alegr?a, al Dios ?nico, nuestro Salvador, por medio de Jesucristo, nuestro Se?or, gloria, majestad, fuerza y poder antes de todo tiempo, ahora y por todos los siglos. Am?n? (vers?culos 24-25).

Se ve con claridad que el autor de estas l?neas vive en plenitud la propia fe, a la que pertenecen realidades grandes, como la integridad moral y la alegr?a, la confianza y por ?ltimo la alabanza, quedando todo motivado por la bondad de nuestro ?nico Dios y por la misericordia de nuestro Se?or Jesucristo. Por este motivo, tanto Sim?n el Cananeo, como Judas Tadeo nos ayudan a redescubrir siempre de nuevo y a vivir incansablemente la belleza de la fe cristiana, sabiendo dar testimonio fuerte y al mismo tiempo sereno.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Santo Padre salud? a los peregrinos en varios idiomas. En espa?ol, dijo: ]

Queridos hermanos y hermanas:
Hoy dedicamos la catequesis a Sim?n el Cananeo y Judas Tadeo. A Sim?n se le llama tambi?n ?Zelotes?, por su ardiente celo por la Ley divina y su pueblo. El sobrenombre de Judas, Tadeo, significa "magn?nimo". Sus caracteres tan diferentes son un signo evidente de que Jes?s, a quien le interesan m?s las personas que las categor?as, llama a sus disc?pulos de estratos muy diversos. Pero todos viv?an ?ntimamente unidos al Maestro.

La pregunta de Judas Tadeo en la ?ltima Cena, da lugar a una afirmaci?n importante: la plena manifestaci?n de Jes?s no es exterior, sino interior y est? condicionada al amor del disc?pulo.
A este ap?stol se le ha atribuido una de las Cartas del Nuevo Testamento. En ella, usando palabras fuertes y pol?micas a las que hoy no estamos acostumbrados, alerta a los cristianos frente los que tratan de excusar sus propios desenfrenos y extraviar con ense?anzas inaceptables, introduciendo divisiones dentro de la Iglesia. El Concilio Vaticano II subraya especialmente la v?a de la tolerancia y el di?logo. Pero ello no debe hacernos olvidar el deber de manifestar nuestra propia identidad cristiana, que no es s?lo cultural, sino que requiere la fuerza, la claridad y el coraje de la provocaci?n propias de la fe.

Saludo a los peregrinos de Espa?a y Latinoam?rica, especialmente a las Hijas de Cristo Rey y de Mar?a Auxiliadora. Que los ap?stoles Sim?n Cananeo y Judas Tadeo nos ayuden a vivir en profunda comuni?n con Jes?s y entre nosotros, y a redescubrir la belleza de la fe cristiana, sabiendo dar testimonio fuerte y sereno de ella.
Publicado por verdenaranja @ 0:33  | Habla el Papa
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