Lunes, 16 de octubre de 2006
publicado en el Bolet?n "Misioneros Javerianos", n?mero 425,AGOSTO-SEPTIEMBRE 2006.

EVANGELIO, MISI?N Y CULTURAS


Carlos Collantes


Dec?a Juan Pablo II en una carta del 20 de mayo de 1982: ?La s?ntesis entre fe y cultura no es ?nicamente una exigencia de la cultura, sino tambi?n de la fe. Una f'e que no se haga cultura, es una fe que no ha sido plenamente acogida, enteramente pensada y fielmente vivida?. En los pr?ximos art?culos intentaremos reflexionar sobre la relaci?n entre la misi?n ?el anuncio del evangelio? y las culturas. Sobre el proceso de inculturaci?n de la fe cristiana.

La cultura es la forma de entender, valorar y explicar la vida que comparte una comunidad humana. Cada pueblo tiene su cultura propia. Fuera de su cultura uno no se entiende ni sabe qui?n es, pierde su identidad, porque la cultura no es un a?adido sino algo que nos constituye como personas y como pueblos. El Evangelio, que es tambi?n una manera de entender y de vivir la vida, no puede comunicarse al margen de ella.

?He venido para que tengan vida y vida en abundancia? (Jn 10, 10). El evangelio es una oferta de amor, una invitaci?n a ser dichoso, un ofrecimiento de salvaci?n y de vida plena. (Ya hemos visto en art?culos anteriores c?mo se entiende la salvaci?n). La raz?n de la misi?n es la participaci?n de todos en la Vida. Nosotros vivimos el encuentro con la Vida siguiendo a Jes?s ?camino, verdad y vida? y por eso lo anunciamos porque en ?l encontramos Vida y queremos que otros la encuentren tambi?n. Nuestro acercamiento a los otros para que participen en el evangelio de la Vida en?cuentra su fundamento y su referencia en el acercamiento de Dios a nosotros, el Dios de la vida, el Dios con nosotros. La inculturaci?n es un camino que va en esa direcci?n: la participaci?n de todos en la vida, por ello es inseparable de la liberaci?n para que la vida de todos sea plena. La dignidad de la persona es la base de toda cultura.

Tierra habitada

Dios cuando se revela y manifiesta lo hace de manera inteligible, utiliza una lengua o mejor un lenguaje comprensible por los destinatarios de su mensaje, y la lengua es mucho m?s que un conjunto de palabras, significa todo ese rico universo simb?lico y mental propio de cada cultura. La experiencia religiosa utiliza, para expresarse, el lenguaje de la cultura en la que se vive. El anuncio y la acogida del evange?lio acontecen en un ambiente, en un entorno cultural dado. La acogida, una vez realizada, se expresar? con el lenguaje, con los s?mbolos propios de la cultura del grupo humano que acoge
el evangelio. Dios ?la experiencia que de ?l tenemos? cuando irrumpe, se manifiesta no en el vac?o sino en una ?tierra habitada?, en un ?campo de aterrizaje?; esto sucede en el ?mbito personal ?en quien lo acoge que tiene su psicolog?a?y sucede tambi?n en el ?mbito colectivo, el grupo tiene su cultura.


?La inculturaci?n comprende una doble dimensi?n: por una parte, ?una ?ntima transformaci?n de los aut?nticos valores culturales mediante su integraci?n en el cristianismo? y, por otra, ?la radicaci?n del cristianismo en las diversas culturas humanas?. El S?nodo considera la inculturaci?n como una prioridad y una urgencia en la vida de las Iglesias particulares para que el Evangelio arraigue realmente en ?frica; ?una exigencia de la evangelizaci?n?; ?un camino hacia una plena evangelizaci?n?; uno de los desa?os mayores para la Iglesia en el continente a las puertas del tercer Milenio? (E in Af, 59)


B?squeda de sentido

El t?rmino cultura en su sentido popular evoca general-mente el conocimiento de las obras del esp?ritu: literatura, m?sica, pintura. En ese sentido diremos que una persona tiene mucha cultura, o es una persona cultivada. Esta signifi?caci?n implica que la cultura est? distribuida o repartida de forma desigual: individuos que tienen cultura y otros que no, grupos o pueblos con cultura y otros no. Esta significaci?n tiene connotaciones elitistas y etnocentristas y en este sentido no nos parece aceptable.
Hay una definici?n famosa desde l 871 dada por el antrop?logo Tylor: ?un conjunto complejo que incluye los conocimientos, las creencias, el arte, el derecho, la moral, las costumbres y todas las capacidades (aptitudes y h?bi-


?El Evangelio y, por consiguiente, la evangelizaci?n no se identifican ciertamente con la cultura y son independientes con respecto a todas las culturas. Sin embargo, el reino que anuncia el Evangelio es vivido por hombres profundamente vinculados a una cultura, y la construcci?n del reino no puede por menos de tornar los elementos de la cultura y de las culturas humanas. Independientes con respecto a las culturas, Evangelio y evangelizaci?n no son necesariamente incompatibles con ellas, sino capaces de impregnarlas a todas sin someterse a ninguna? (Pablo VI EN 20).


tos) adquiridas por el hombre como miembro de una sociedad?. Es decir que cultura incluye una serie de elementos: materiales, mentales, ?ticos, institucionales que organizan y regulan la vida social. Tambi?n podemos decir que la cultura es el conjunto de maneras de pensar, obrar y sentir de una comunidad en su triple relaci?n con la naturaleza, con el hombre y con el Absoluto. La cultura tiene que ver con la manera como un pueblo resuelve o afronta sus necesidades de supervivencia, de convivencia, de b?squeda de sentido.

La persona tiene necesidad de sentido, esta necesidad incluye las ideas y los valores del grupo humano al que pertenece, es-tos valores se concretan o plasman en instituciones que regulan y ordenan la vida de las personas. A todo esto responde la cultura que est? siempre en relaci?n con la necesidad de sentido. Por eso podemos decir que la cultura es una ?matriz de sentido y de significaci?n para el hombre y para la sociedad... una matriz de significado y de orientaciones? (JM Mardones).

El evangelio purifica y enriquece

Dios sale permanentemente al encuentro de la persona humana y ?sta vive en un grupo social, en comunidad, una comunidad que tiene una cultura propia y espec?fica, por ello el encuentro del evangelio con una cultura es algo normal, siendo al mismo tiempo un proceso continuo y no meramente puntual. Cuando una persona acoge el evangelio y se deja transformar por ?l es normal que exprese su fe en su propia cultura. El evangelio no encuentra ?nicamente individuos aislados sino pertenecientes a un grupo social que tiene su cultura, su visi?n del mundo, encuentra una comunidad, y es esta comunidad la que acoger? el evangelio, de forma que cuando un pueblo responde y acoge la Buena Nueva en su propio contexto sociocultural surge una Iglesia local. El evangelio comienza a arraigarse en el humus cultural de esta comunidad humana, y al mismo tiempo que se arraiga, va m?s all?, transciende la comunidad que lo acoge, es decir; que critica, purifica, enriquece los valores culturales. Enriquece y se enriquece, por-que se expresar? en un lenguaje cultural nuevo, distinto, aunque cualquier ropaje cultural del evangelio ser? siempre limitado, porque el pueblo que lo expresa estar? siempre situa?do hist?rica-mente y por tanto condicionado, limitado por su cultura. Las distintas Iglesias locales que nacen hacen que la Iglesia universal se enriquezca y se entienda como una comuni?n de Iglesias locales. Cada comunidad cristiana viva busca en su historia, en las riquezas de su herencia o patrimonio cultural los elementos que le permitan expresar su experiencia de Dios, de esta manera podr? vivir el evangelio de manera singular, enriqueciendo el rostro de toda la Iglesia universal. La comuni?n hace que la Igle?sia tenga rostros diferentes.

El evangelio cuando llega por la primera vez, llega con un ropaje cultural ?extranjero?, del misionero que lo lleva y anuncia, que viene de otra cultura. Y esto es normal porque el evangelio no existe qu?micamente puro, est? siempre revestido de unas determinadas formas o expresiones culturales. Para que una Iglesia se haga local, el evangelio tiene que dialogar con la cultura del grupo humano que lo acoge.

La palabra inculturaci?n pertenece al ?mbito de la teolog?a y tiene como modelo o referencia la Encarnaci?n del Verbo, de la Palabra. Es un proceso, nunca acabado, de encuentro entre el Evangelio y la cultura de acogida, y el contexto en el que se realiza este encuentro es la construcci?n del Reino de Dios.
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