S?bado, 28 de octubre de 2006
Homil?a en la fiesta de
Nuestra Se?ora del Rosario
Chivilcoy, 7 de octubre de 2006


Querido Cura P?rroco. P. Saverio Montemurro,

Queridos P. Cayetano, P. Hern?n, P. Domingo, P. Alejandro.

Religiosas, hermanos todos:



En el medioevo, los vasallos acostumbraban ofrecer a sus soberanos unas coronas de flores en signo de sumisi?n. Los cristianos adoptaron esta costumbre en honor de Mar?a, ofreci?ndole la triple ?corona de rosas? que recuerda su gozo, sus dolores y su gloria, ahora, despu?s del siervo de Dios Juan Pablo II, tenemos que agregar la cuarta corona de la luz. Estas coronas recuerdan su participaci?n en los misterios de la vida de Jes?s su Hijo. Originalmente esta fiesta se llam? ?Santa Mar?a de la Victoria? que conmemoraba la liberaci?n de los cristianos de los ataques turcos, en la victoria naval del 7 de octubre de 1571 en Lepanto (Grecia). Porque en aquel d?a, en Roma, la cofrad?a del Rosario celebraba una solemne procesi?n, San P?o V atribuy? la victoria a ?Mar?a auxilio de los cristianos? y en aquel d?a hizo celebrar la fiesta en 1572. Despu?s de otras victorias, en Viena 1683 y Temevar en 1716, el papa Clemente XI instituy? la fiesta del Rosario el primer domingo de octubre. Hoy la memoria se llama ?Nuestra Se?ora del Rosario?

Nos dirigimos hoy a la Virgen, en este templo dedicado a su t?tulo del Rosario, en la querida Parroquia San Pedro de Chivilcoy, meditando y rezando, para que nos ayude a participar concientemente en los misterios de la vida, muerte, y resurrecci?n de Cristo. Son los misterios que actualizan nuestra salvaci?n en la celebraci?n eucar?stica. En esta Misa le pedimos al Se?or con nuestra Madre que estos misterios de gozo, luz, dolor y gloria se cumplan con plenitud ?ahora y en la hora de nuestra muerte?.



El Santo Rosario
La Madre de Dios, en persona, seg?n una importante tradici?n, le ense?? a Sto. Domingo a rezar el rosario en el a?o 1208 y le dijo que propagara esta devoci?n y la utilizara como arma poderosa en contra de los enemigos de la Fe.

Un creciente n?mero de hombres se uni? a la obra apost?lica de Santo Domingo y, con la aprobaci?n del Santo Padre, Domingo form? la Orden de Predicadores (m?s conocidos como Dominicos). Con gran celo predicaban, ense?aban y los frutos de conversi?n crec?an. A medida que la orden crec?a, se extendieron a diferentes pa?ses como misioneros para la gloria de Dios y de la Virgen.

El rosario se mantuvo como la oraci?n predilecta durante casi dos siglos. Cuando la devoci?n empez? a disminuir, la Virgen se apareci? a Alano de la Rupe y le dijo que reviviera dicha devoci?n. La Virgen le dijo tambi?n que se necesitar?an vol?menes inmensos para registrar todos los milagros logrados por medio del rosario y reiter? las promesas dadas a Sto. Domingo referentes al rosario.

Promesas de Nuestra Se?ora, Reina del Rosario, tomadas de los escritos del Beato Alano:

1. Quien rece constantemente mi Rosario, recibir? cualquier gracia que me pida.

2. Prometo mi espacial?sima protecci?n y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.

3. El Rosario es el escudo contra el infierno, destruye el vicio, libra de los pecados y abate las herej?as.

4. El Rosario hace germinar las virtudes para que las almas consigan la misericordia divina. Sustituye en el coraz?n de los hombres el amor del mundo con el amor de Dios y los eleva a desear las cosas celestiales y eternas.

5. El alma que se me encomiende por el Rosario no perecer?.

6. El que con devoci?n rece mi Rosario, considerando sus sagrados misterios, no se ver? oprimido por la desgracia, ni morir? de muerte desgraciada, se convertir? si es pecador, perseverar? en gracia si es justo y, en todo caso ser? admitido a la vida eterna.

7. Los verdaderos devotos de mi Rosario no morir?n sin los Sacramentos.

8. Todos los que rezan mi Rosario tendr?n en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia y ser?n part?cipes de los m?ritos bienaventurados.

9. Librar? bien pronto del Purgatorio a las almas devotas a mi Rosario.

10. Los hijos de mi Rosario gozar?n en el cielo de una gloria singular.

11. Todo cuanto se pida por medio del Rosario se alcanzar? prontamente.

12. Socorrer? en sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.

13. He solicitado a mi Hijo la gracia de que todos los cofrades y devotos tengan en vida y en muerte como hermanos a todos los bienaventurados de la corte celestial.

14. Los que rezan Rosario son todos hijos m?os muy amados y hermanos de mi Unig?nito Jes?s.

15. La devoci?n al Santo rosario es una se?al manifiesta de predestinaci?n de gloria.


Los papas y el Rosario
En la Carta Apost?lica ?El Rosario de la Virgen Mar?a?, en el n?mero 2, Juan Pablo II habla de los Papas y el Rosario:

Le?n XIII, el 1 de septiembre de 1883, promulg? la Enc?clica El oficio supremo del apostolado, importante declaraci?n con la cual inaugur? otras muchas intervenciones sobre esta oraci?n, indic?ndola como instrumento espiritual eficaz ante los males de la sociedad. Entre los Papas m?s recientes que, en la ?poca conciliar, se han distinguido por la promoci?n del Rosario, est? el Beato Juan XXIII y, sobre todo, Pablo VI, que en la Exhortaci?n apost?lica ?El culto Mariano? en consonancia con la inspiraci?n del Concilio Vaticano II, subray? el car?cter evang?lico del Rosario y su orientaci?n cristol?gica.

El siervo de Dios Juan Pablo II, no ha dejado pasar ocasi?n de exhortar a rezar con frecuencia el Rosario. Esta oraci?n ha tenido un puesto importante en sui vida espiritual desde sus a?os j?venes. El Rosario lo ha acompa?ado en los momentos de alegr?a y en los de tribulaci?n, recuerda ?l mismo. A ?l le ha confiado tantas preocupaciones y en ?l siempre ha encontrado consuelo. El Rosario, dice en la carta apost?lica, ?en su conjunto consta de misterios gozosos, dolorosos y gloriosos, y nos ponen en comuni?n vital con Jes?s a trav?s ?podr?amos decir? del Coraz?n de su Madre. Al mismo tiempo nuestro coraz?n puede incluir en estas decenas del Rosario todos los hechos que entraman la vida del individuo, la familia, la naci?n, la Iglesia y la humanidad. Experiencias personales o del pr?jimo, sobre todo de las personas m?s cercanas o que llevamos m?s en el coraz?n. De este modo la sencilla plegaria del Rosario sintoniza con el ritmo de la vida humana ?.

Tambi?n Benedicto XVI, el 1 de octubre nos invitaba en el ?ngelus: ?cada a?o, la Virgen es como que nos invitase a redescubrir la belleza de esta oraci?n, simple y tan profunda. El amado Juan Pablo II fue un gran ap?stol del Rosario, lo recordamos de rodillas con el rosario entre las manos, inmerso en la contemplaci?n de Cristo, como ?l mismo ha invitado a hacer con la Carta apost?lica ?El Rosario de la Virgen Mar?a?. El Rosario es oraci?n contemplativa y cristoc?ntrica, inseparable de la meditaci?n de la Sagrada Escritura. Es la plegaria del cristiano que avanza en la peregrinaci?n de la fe, en el seguimiento de Jes?s, precedido por Mar?a. Quisiera invitarlos, queridos hermanos y hermanas, a recitar el Rosario durante este mes en familia, en la comunidad y en las parroquias por las intenciones del Papa, por la misi?n de la Iglesia y por la Paz en el Mundo.? (Castelgandolfo 1 octubre de 2006)



Conclusi?n
Queridos hermanos, la misma Virgen en Lourdes y en F?tima especialmente nos invita a rezar el Santo Rosario, tambi?n la Iglesia a trav?s del sucesor de Pedro, aceptemos esta invitaci?n y pongamos en el Coraz?n de nuestra Madre, con el rosario, nuestras intenciones y estas que nos pide Benedicto XVI.


+ Mons. Rub?n H. Di Monte

Arzobispo de Mercedes-Luj?n
Publicado por verdenaranja @ 23:44  | Homil?as
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