Domingo, 05 de noviembre de 2006
D?A DE LA IGLESIA DIOCESANA.- 2006


Todos los a?os, el tercer domingo de Noviembre, se celebra el D?a de la Iglesia Diocesana. El lema de este a?o es: "TU FAMILIA ES UNA PEQUE?A IGLESIA. TU IGLESIA ES UNA GRAN FAMILIA"

"Tu familia es una peque?a iglesia". ?Es as?? A pesar de las corrientes contrarias, no hay nada en el mundo como una familia, que lo sea de verdad y en la que se comparta, desde el cari?o y la comprensi?n mutua y en la intimidad, la salud y la enfermedad, las alegr?as y las penas y, siendo cristiana, la fe en Jesucristo.

A?n, gracias a Dios, hay millares de esposos que viven su matrimonio como camino de santidad, comprometidos a fondo con la iglesia y con el mundo en que viven, asumiendo con ?nimo esforzado el desaf?o de la educaci?n cristiana de sus hijos. A la familia con estas caracter?sticas la considera el Vaticano II como Iglesia dom?stica. Como un ?mbito, por lo tanto, de la transmisi?n, cultivo y vivencia de la fe.

?Nos hemos preguntado alguna vez por qu? somos cristianos? ?Por qu? en lugar de profesar nuestras crleencias cristianas no formamos parte del numeroso grupo de los indiferentes o incr?dulos?

Debemos tener claro que no es por m?ritos propios, sino por gracia de Dios, aunque sigamos optando libremente por la vida creyente, como miembros vivos de la iglesia en cuya fe fuimos bautizados, gracias a nuestra familia.

S?, fuimos bautizados en la fe de la Iglesia. Aqu? est? el hilo de la madeja para despejar el menos parte del misterio, porque su totalidad pertenece a los designios amorosos y gratuitos de Dios. Lo mismo que la l?mpara de casa, conectada con la red de la central el?ctrica, nos trae la luz al cuarto de estar, nosotros conectamos a trav?s de la familia, de la Parroquia y de la Di?cesis con la Iglesia, Universal, que es "una gran familia" que compartimos con tantos y tantos c?llanos como nosotros.

A trav?s de la Iglesia conectamos con la Palabra divina de Jes?s y la Tradici?n de los Ap?stoles. Pero es necesario pulsar el interruptor y dar paso libre a la fe de la Iglesia hasta nuestro ser y nuestra vida. Gracia y libertad, don de la fe, acogida de la Palabra. En suma: FE PERSONAL INJERTADA EN LA FE DE LA IGLESIA, que nos hace Iglesia", recibiendo de ella alegr?a, luz y fuerza. En Ella es Jesucristo el que nos da la Vida. En Ella encontramos la certeza y seguridad de la fe en Jesucristo.

Es necesario recordar que la gran familia que es h Iglesia Universal vive en la Iglesia Diocesana. Hay muchos cristianos que se consideran cat?licos porque se sienten unidos a la iglesia Universal; y porque se sienten feligreses de su propia parroquia. Sin embargo, son muchos los cristianos que no tienen conciencia de ser miembros de la iglesia Diocesana reunida en torno al Obispo, sucesor de los Ap?stoles. En este caso falta el eslab?n fundamental: LA IGLESIA UNIVERSAL SE ENCARNA DE HECHO EN LAS IGLESIAS PARTICULARES O DIOCESANAS.

Esta realidad se dio desde los or?genes mismos de la Iglesia. Los ap?stoles fundan la Iglesia de Cristo en Jerusal?n, Antioqu?a, etc. Estas comunidades no eran simples trozos" de la Iglesia. En cada una de ellas se hacia presente, con todos sus bienes y sus estructuras fundamentales, el misterio de la ?nica iglesia de Cristo.

Lo mismo ocurre hoy en las Iglesias diocesanas dispersas por todo el mundo. En ellas se garantiza la presencia de la Iglesia de Cristo por la profesi?n de la misma fe, la celebraci?n de los mismos sacramentos y la vida en comuni?n fraterna bajo la presidencia de los sucesores de los Ap?stoles, los Obispos. El conjunto de las iglesias diocesanas, unidas entre s? y en comuni?n con el Papa, constituye la iglesia una, santa, cat?lica y apost?lica.

Hoy d?a, el inter?s por los problemas y necesidades de las parroquias est? encontrando amplio eco en las conciencias de los cristianos. La parroquia es sentida, con frecuencia, como algo propio y, consiguientemente, muchos cristianos se interesan y se sacrifican por ella.

Pero seria un error considerar que ya se colabora con la Iglesia Cat?lica interes?ndose s?lo por los problemas y proyectos parroquiales.

As? como cada familia cristiana es como una c?lula de la parroquia, cada parroquia es a su vez como una c?lula viva de la Di?cesis que s?lo unida a las dem?s parroquias y bajo la Presidencia del Obispo tiene el derecho al nombre de iglesia. Una parroquia centrada en s? misma, desentendida del resto de la Di?cesis, seria una comunidad llamada a desaparecer. Es cierto que cada cristiano y cada familia cristiana se insertan en la iglesia de Cristo a trav?s de una parroquia que es, para ellos, un punto de referencia inmediato y obligado. Sin embargo, la inserci?n de un cristiano en la gran familia que es la Iglesia universal pasa por la toma de conciencia de su pertenencia a la iglesia Diocesana.

Por tanto, todos estamos llamados a tomar conciencia de nuestra
pertenencia a la Iglesia Diocesana, manifest?ndolo especialmente en las siguientes actitudes:

a) La Oraci?n. Nuestra primera obligaci?n con la Iglesia Diocesana es orar por el Obispo, por su Presbiterio y por las necesidades de nuestra Iglesia local.

b) Inter?s por las vocaciones sacerdotales. Es deber nuestro, como cristianos, poner los medios para suscitar, con la ayuda de Dios, nuevas vocaciones sacerdotales que mantengan la continuidad de la Iglesia Diocesana.

c) Toma de conciencia de los m?ltiples programas y proyectos pastorales de la Di?cesis que no s?lo afectan a los sacerdotes sino que deben ser compartidos por los miembros de la Iglesia Diocesana.

d) Comunicaci?n de bienes. En relaci?n con lo anterior est? el deber de contribuir al sostenimiento econ?mico de la Iglesia Diocesana. La comunicaci?n de bienes materiales, a nivel diocesano, es una expresi?n viva y necesaria de la comuni?n de fe, oraci?n y fraternidad.

e) Confianza con nuestro Obispo, gu?a y Pastor de la Di?cesis. No basta ser d?ciles y acoger sus orientaciones, como representante de Cristo, sino que hemos de tener con ?l confianza para manifestarle nuestras necesidades y a veces para expresarle nuestra opini?n sobre asuntos que ata?en al bien de la Iglesia Diocesana.

As? como los miembros de una familia se necesitan y se apoyan unos a otros, de igual manera la Iglesia Diocesana nos necesita. Necesita nuestra participaci?n y nuestra colaboraci?n. Partiendo de nuestra familia, peque?a Iglesia, apoyemos a nuestra gran familia que es la Iglesia Diocesana a trav?s de la cual vivimos unidos a la Iglesia Universal una, santa, cat?lica y apost?lica.
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