Lunes, 06 de noviembre de 2006
Mensaje del Padre Giovanni Salerno, publicado en la revista del Movimiento Siervos de los Pobres del Tercer Mundo, perteneciente a Septiembre de 2006.


MENSAJE DEL PADRE GIOVANNI SALERNO

El mensaje para transmitir es cristo mismo


Cristo el Se?or es la ?Buena Nueva?, porque en ?l se identifican el decir, el hacer y el ser. La fuerza de su predicaci?n viene no s?lo de que es Dios verdadero, sino que como hombre verdadero se identificaba total y plena-mente con el mensaje que anunciaba. Y no s?lo eso, sus palabras y sus obras estaban ?ntimamente unidas de tal modo que siempre nos remit?an a ver en ?l el rostro amoroso y misericordioso de su Padre celestial.

Por todo esto, la misi?n brota autom?ticamente en nuestra vida cuando descubrimos todo lo bello que puede hacer Cristo en nosotros y por nosotros (es decir, como sus siervos). S?lo cuan-do el Se?or se convierte en el centro de mi vida, nace este deseo de ?hacerlo? vivir en los otros, de tal modo que tambi?n ellos experimenten el gozo que invade mi coraz?n. As? como Cristo anunci? e hizo en Palestina hace 2000 a?os, yo lo puedo experimentar vivo en mi persona. ?l habita en m? predicando la buena noticia del Reino que produce en m? la conversi?n, el perd?n de mis pecados y el alivio de tantos sufrimientos y dolores que me acechan. Est? claro que esta presencia me ha sido dada por la gracia de Cristo, que me llega por medio de la Iglesia en el sacramento del Bautismo, y es ella, con su predicaci?n y con los dem?s sacramentos, que me hace reconocer que quien act?a es Cristo. Pero si todo esto es cierto, ?por qu? hoy en d?a hay pocos misioneros y se piensa que s?lo mandando ayuda material es suficiente`? Para responder a esta pregunta el Papa Juan Pablo II nos dio algunas pistas en su enc?clica Redemptoris Missio, se?alando tres causas:

1. La falta de fervor, que se manifiesta en el cansancio y en la desilusi?n de una fe ?muerta? porque no tiene obras, en el conformismo de nuestra vida, en el desinter?s y sobre todo en la falta de gozo y de esperanza en las obras que Cristo puede realizar. Hoy m?s que en otras ?pocas de la historia se poseen muchos bienes materiales y hay m?s
insatisfacci?n; se tiene gran con-ciencia de la dignidad humana y se matan muchos ni?os en el seno de su madre; se implora paz en el mundo y no la podemos construir en nuestras casas, familias e incluso en nuestros corazones.

2. La descristianizaci?n de muchos pa?ses de milenaria tradici?n cristiana, que se manifiesta en el antitestimonio de los cat?licos y en una sociedad que vive como si Dios no existiera. Lo que el comunismo no logr? lo est? logrando el consumismo: sacar al Se?or de la vida de los hombres.

3. El escaso inter?s por el com?promiso misionero es consecuencia de la mentalidad indiferentista: se piensa que una religi?n valga lo que otra, que es mejor dejarlos felices sin que conozcan a Cristo Jes?s, o bien se llega a justificar el todo diciendo que tambi?n en nuestros pa?ses hacen falta misioneros.

Por todas estas causas, el Siervo de los Pobres se siente impulsado a aprender el estilo de Cristo siempre bajo la gu?a de nuestra Madre la Iglesia. De hecho es la Iglesia la continuadora de la misi?n de Cristo y s?lo en el sentire eum Petro et sub Petro (sentir con Pedro y bajo Pedro) se puede ser siervos portadores de Cristo a los m?s pobres. De hecho es ella, la Iglesia, quien nos incorpora a su misi?n. Nuestras fuerzas no son suficientes, por eso no est? de m?s repetir con la Iglesia que el protagonista de la misi?n es el Esp?ritu Santo. Saber esto no tendr?a que provocar una actitud de quietismo, creyendo que todo lo hace el Esp?ritu, sino todo lo contrario, crea una necesidad de uni?n ?ntima con el Se?or para ser instrumentos d?ciles de su Esp?ritu y que nuestras
debilidades no sean obst?culo, sino que se conviertan en fuerza de Dios (cf. 2 Cor 12, 9. ?Mi gracia te hasta, mi gracia se manifiesta perfecta en la debilidad?). El mismo Jes?s se dej? mover por el Esp?ritu y no hubo nada en ?l que impidiera al Esp?ritu soplar (cf. Mt 4,1. ?Entonces Jes?s fue conducido al desierto por el Esp?ritu?). Adem?s, el Esp?ritu act?a al mismo tiempo en los misioneros y en los receptores del mensaje evang?lico, de hecho es por su acci?n que el mensaje evang?lico toma cuerpo en las conciencias y en los corazones humanos.

Se nos ha confiado un mensaje concreto, pero que no est? s?lo limita-do a palabras. El mensaje es Cristo mismo, y cuando sus misioneros lo hacen presente con lo que dicen, con lo que hacen y con lo que son, se manifiesta el Reino de Dios. Ciertamente, Cristo es el Reino de Dios. Sabemos bien que este Reino no se vuelve realidad de modo violento y que se manifiesta en un modo silencioso, Este reino est? destinado a todos los hombres y en modo privilegiado a los pobres que esperan poder vivir una experiencia de liberaci?n, sea de su miseria material corno de la peor de las miserias: el pecado. Todo esto es posible s?lo cuando el misionero se vuelve uno de ellos: el Se?or ?se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza? (2 Cor 8, 9). En definitiva, la misi?n del Se?or se caracteriz? por dos gestos: sanar y perdonar. ?l es el consolador, quien hizo siempre sentirse a los dem?s amados por Dios y descubrir su inmensa ternura. Seg?n la enc?clica Populorum Progressio, del Papa Pablo IV, esta liberaci?n tambi?n incluye el progreso, pero en ning?n momento ha de tener como objetivo el tener m?s. El Santo Padre escribe: ?As? pues, el tener m?s, lo mismo para los pueblos que para las personas, no es el fin ?ltimo. Todo crecimiento es ambivalente. Necesario para permitir que el hombre sea m?s hombre, lo en-cierra como en una prisi?n desde el momento que se convierte en el bien supremo, que impide mirar m?s all?. Entonces los corazones se endurecen y los esp?ritus se cierran; los hombres ya no se unen por amistad, sino por inter?s, que pronto les hace oponerse unos a otros y desunirse? (n. 19).

El Reino de Dios tiene por objetivo transformar las relaciones entre los hombres de tal modo que ellos dejen de justificar muchas actitudes, que si bien anticristianas se han llegado a asumir normalmente. Lo normal es lo que pertenece al hombre, pero no a un hombre pecador como nosotros. El modelo es Cristo, en ?l se realiza el hombre en su plenitud y, aunque alcanzar ese grado de perfecci?n implica un camino dif?cil, no es imposible. Nos parece imposible porque aparentemente nadie lo hace. Pero quienes se pare?cen al Se?or en sus actitudes no hacen ruido, como ?l tampoco anunci? con trompas y flautas su virtud. Los hombres estamos llamados a amarnos como el Se?or nos ha amado, es decir, al punto de dar la vida unos por otros; tambi?n por los que est?n cerca de nosotros. A veces nos parecer?a m?s ?f?cil? dar la vida por gente que vive a kil?metros de distancia de m?, pero ?nunca lo har?a por un miembro de mi familia! Estamos llamados a perdonarnos. S?lo a trav?s de ?l nos podremos liberar de tantos males que acechan a la humanidad. S?lo el perd?n puede librar nuestro coraz?n corrompido por el odio, el orgullo, el rencor; un coraz?n tan oscurecido que es capaz de pasar por alto la misericordia en nombre de la justicia, sentimientos y actitudes que est?n en el fondo de muchas tragedias actuales.
Estamos llamados a servirnos sin esperar nada a cambio... Esto es el Reino, el cambio de los corazones, el perd?n como poderosa reacci?n al odio y a la injusticia, el servicio al pr?jimo como elocuente argumento de amor.

El hombre contempor?neo cree m?s a los testigos que a los maestros, a la experiencia que a la doctrina, a la vida que a las teor?as. ?ste es el ideal del misionero: que sus palabras sean las de Jes?s, que ten?an la fuerza de la ternura y el perd?n; que sus acciones, tales como oraci?n y celebraci?n de los sacramentos, sean un gesto concreto de quien se ha hecho pobre con los pobres; pero, sobre todo, que con su sola presencia refleje a Cristo, misionero no por lo que dice o ha-ce, sino por lo que es: hijo del
Padre, en su Hijo Jesucristo, por obra del Esp?ritu Santo.

Padre Giovanni Salerno, sptm
Publicado por verdenaranja @ 21:29  | Espiritualidad
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