Martes, 07 de noviembre de 2006
Homil?a de Monse?or Luis St?ckler
Obispo de Quilmes

- Domingo 5 de noviembre de 2006 -



"Amor como Mandamiento"


Lo primero que llama la atenci?n en la respuesta de Jes?s al escriba es la vinculaci?n del concepto del mandamiento con el amor. El amor es un mandamiento, no una sugerencia. Nosotros solemos asociar el amor con el nivel emocional de la persona, mientras los mandamientos para nuestra sensibilidad se dirigen a la esfera volitiva del hombre. Lo ?ltimo tendr?a que ver con el deber y la disciplina, lo primero en cambio con los sentimientos y la espontaneidad. Con esto Jes?s nos hace entender que el amor, si bien es algo vivo y movido como el agua, sin embargo necesita de un cauce que lo contenga y gu?e, para que no se diluya y empantane. El verdadero amor es la coincidencia de dos voluntades. En nuestra relaci?n con Dios el amor se afirma a medida en que el hombre se adecue con todo su coraz?n, con toda su alma, con todo su pensar y con todas sus fuerzas a la voluntad de Dios.

Esto a veces es un proceso dif?cil y doloroso. El mismo Hijo de Dios ten?a que pasar por la dura experiencia de buscar y aceptar la voluntad del Padre. ?l ten?a que defender el proyecto de Dios contra las invectivas de Satan?s, primero en el desierto despu?s de su bautismo, y al final en el huerto de olivos cuando la angustia lo hac?a transpirar sangre. El amor como sentimiento de paz y gozo se apodera de nuestro coraz?n en la misma medida en que aceptamos la voluntad de Dios. ?l siempre dispone las cosas para el bien de los que lo aman. Si observamos que nuestros sentimientos no nos acompa?an en la oraci?n, no nos alarmemos tanto. Dios purifica as? nuestro amor; nunca nos pondr? a prueba por encima de nuestras fuerzas. El Papa Benedicto dice en su primera enc?clica: "El reconocimiento del Dios viviente es una v?a hacia el amor, y el s? de nuestra voluntad a la suya abarca entendimiento, voluntad y sentimiento en el acto ?nico del amor. No obstante, ?ste es un proceso que siempre est? en camino: el amor nunca se da por concluido y completado; se transforma en el transcurso de la vida, madura y, precisamente por ello, permanece fiel a s? mismo" (DCE 17).

Lo segundo que llama la atenci?n en el evangelio de hoy es, que Jes?s a la pregunta cu?l es el primero de los mandamientos, marque la ligaz?n insoslayable de una doble lealtad: la del amor a Dios y al pr?jimo. Las dos citas se encuentran, uno en el Deuteronomio, y el otra en el libro Lev?tico. Jes?s las une en una sola frase y resume as? toda la Ley de Mois?s en una sola actitud: amar. Esto no significa que el amor al pr?jimo pueda reemplazar el amor a Dios, o al rev?s que el amor a Dios sustituya el amor al pr?jimo. M?s bien los dos amores se condicionan mutuamente. "Ambos est?n tan estrechamente enlazados, que la afirmaci?n de amar a Dios es en realidad una mentira si el hombre cierra al pr?jimo o incluso lo odia. El amor del pr?jimo es una camino para encontrar tambi?n a Dios, y cerrar los ojos ante el pr?jimo nos convierte tambi?n en ciegos ante Dios (DCE 16).

La veracidad de estas afirmaciones podemos observar en aquellos hermanos nuestros que han vivido la ense?anza de Jes?s y que Dios mismo aprob? despu?s de la muerte con milagros fehacientes. Los santos, que hemos recordado en estos d?as, han sido coherentes en el amor. Su heroicidad en la entrega a Dios y en la atenci?n de los necesitados, ya en vida hac?a vislumbrar c?mo el amor transforma las personas. Para nosotros es un gran consuelo poder contar con su cercan?a. La comuni?n de los santos es uno de los misterios m?s maravillosos que la Iglesia debe ofrecer a nuestro pueblo. Pid?mosles a ellos que nos animen y ayuden con su intercesi?n a vivir el amor con todo nuestro coraz?n y con todas las fuerzas que Dios nos ha dado.


Luis T. St?ckler
Obispo de Quilmes

Quilmes, 6 de noviembre de 2006.
Publicado por verdenaranja @ 0:01  | Homil?as
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