Martes, 14 de noviembre de 2006
Carta pastoral de monse?or Joaqu?n Pi?a,
obispo em?rito de Puerto Iguaz?
- 12 de noviembre de 2006 -

SANTOS M?RTIRES DE LAS MISIONES


Hermanos y amigos:

El pr?ximo viernes es la Fiesta de los Santos M?rtires de las Misiones, Roque Gonz?les de Santa Cruz, Alonso Rodr?guez y Juan del Castillo.

Cuando en 1988 visit? el Paraguay el Papa Juan Pablo II, los ?Canoniz?. Que quiere decir que nos los propuso como modelo e intercesores delante de Dios.

En aquel entonces, les escrib? una Carta Pastoral, en la que se?alaba algunos puntos que nos podr?an llevar a la reflexi?n. Hoy me quiero fijar s?lo en un aspecto, el de su martirio. El sacrificio, la entrega total de su vida, su sangre derramada, unida a la de Cristo. Porque los a?os me han ido ense?ando, cada vez m?s, lo que ya dec?a San Pablo, que ?sin sangre derramada, no hay redenci?n?.

Es decir que, no vamos a ser aut?nticos cristianos, disc?pulos de Jes?s, sin recorrer, al menos un poco, el camino que ?l recorri?. Es lo que decimos el ?misterio pascual?, que resume toda la vida de Jes?s: Su muerte y su resurrecci?n.

Claro que se puede morir de diferentes maneras. A los m?rtires les quitaron la vida, (para abrirles las puertas de la celestial), con un solo golpe de ?itatiz?, (un acha de piedra que usaban los indios. Hoy ser?a con un tiro, o con un accidente provocado, como el caso Angellelli)

Otras veces nos la quitar?n de a poco. Puede ser un martirio prolongado. Hay distintas formas de dar la vida, pero todas incluyen esto tan esencial, y que nos identifica con Cristo, que es el dolor.

Yo les puedo decir que he sido muy feliz en mi vida. Jam?s me arrepent? de mi vocaci?n. Nuestro Se?or me ha hecho muchos regalos; y he recibido de la gente mucha comprensi?n y cari?o. Estoy seguro de que me han valorado en mucho m?s de lo que soy. (Me refiero, en particular, a lo que ha ocurrido al final de mi ministerio, al dejar mi cargo al frente de la Di?cesis de Yguaz?)

Pero, como dicen en mi tierra, ?la procesi?n va por dentro?.

Feliz, pero sufriendo, en todas las etapas de mi vida... Aunque no me quejo, ni me arrepiento, porque esto es lo que m?s me acerc? a Jes?s. No podemos seguir coronados de rosas, como dec?a una Santa, a un Se?or que muri? coronado de espinas.

Claro que no somos doloristas. Porque somos hombres de fe, y sabemos que la vida de Cristo, -?y de los cristianos!-, no termina con la muerte, sino en la resurrecci?n.

Como ha sido con todos nuestros grandes modelos. Por esto he querido empezar evocando a nuestros M?rtires de las Misiones. Pero no son los ?nicos. En la Capilla San Roque Gonz?les, en Asunci?n, (donde se conserva su coraz?n incorrupto), hay una l?pida de m?rmol blanco, en la que est?n grabados los nombres de otros 30 m?rtires jesuitas de las Misiones.

Yo he conocido a otros muchos. ?jesuitas y no jesuitas-, que fueron modelos para m?. Uno de ellos, Lucho Espinal, en Bolivia. Pienso en el que fue nuestro Superior General, Pedro Arrupe, (?y lo que sufri?!) Y en nuestro Obispo M?rtir, Enrique Angellelli, y Monse?or Romero, el Arzobispo del Salvador, (asesinado al pie del altar) y los Sacerdotes Jesuitas asesinados en el Salvador. Y estos otros grandes Obispos a quienes admiro. Algunos viven todav?a, como Samuel Ruiz, el em?rito de Chiapas, o Pedro Casald?liga, de Sao Felix de Araguaia. Otros se fueron ya con el Se?or, como Zaspe, Devoto, D. Jaime De Nevares, Jorge Novak y Jorge K?merer, aqu? en Misiones.

Para ninguno de ellos las cosas fueron f?ciles. Pero felices ellos que nos dejaron este ejemplo. Realmente que la vida vale la pena cuando se puede dejar alguna huella. Y es muy triste si uno pasa por este mundo sin dejar nada para los dem?s.

Demos gracias a Dios que nos ha concedido conocer a estos modelos. Y pid?mosle que nos siga enviando nuevos evangelizadores que puedan seguir sembrando como lo hicieron Roque y sus compa?eros. Que el Due?o de la mies haga que aumente y se multiplique su n?mero, y sobre todo su celo apost?lico. Que, como aquellos que nos precedieron, seamos valientes y eficaces, hasta dar la vida. Del modo que sea. Como Dios quiera.

Un saludo cari?oso de su Padre Obispo

Mons. Joaqu?n Pi?a Batllevell

Obispo em?rito de Puerto Iguaz?
Publicado por verdenaranja @ 22:26  | Hablan los obispos
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