Martes, 14 de noviembre de 2006
Mensaje a los capellanes castrenses y personal de las Fuerzas Armadas y de seguridad, dado al t?rmino del Congreso de Obispos militares de todo el mundo (27 de octubre de 2006)

Queridos capellanes:

1. A Uds. y a quienes forman parte de la Iglesia castrense les deseamos la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre y del Se?or Jesucristo (cfr. 1 Cor. 1,3).

2. Los saludamos, nosotros los Obispos encargados por la Iglesia Cat?lica de la asistencia espiritual a los militares, reunidos en Roma en estos d?as, llamados por el Papa Benedicto XVI, junto al sepulcro del Ap?stol Pedro, para conmemorar el vig?simo aniversario de la promulgaci?n por Su Santidad, el Siervo de Dios Juan Pablo II, de la Constituci?n apost?lica ?Spirituali Militum Curae? (21 de abril de 1986). Mediante ella, el Sucesor de Pedro transform? los servicios de asistencia pastoral al mundo militar en estructuras eclesi?sticas asimiladas a Di?cesis o Iglesias particulares dentro de cada una de las naciones, a fin de promover m?s adecuadamente el impulso misionero y la renovaci?n cristiana propugnados por el Concilio Vaticano II.

3. Damos gracias a Dios por la clarividencia y el valor que entonces caracterizaron a Juan Pablo II, que no solamente mantuvo, sino que potenci?, la asistencia pastoral a un grupo social y un ?mbito como el militar, llamado a vivir en condiciones peculiares y en circunstancias humanas frecuentemente aisladas y no favorables para la fe.

4. El Papa, con su autoridad, reafirm? ante todo, la necesidad de atender espiritualmente a la profesi?n militar, reconocida como instrumento leg?timo para la seguridad y la libertad de los pueblos y para el mantenimiento de la paz mediante la justicia y el perd?n. Juan Pablo II constituy? los Ordinariatos militares o castrenses como testigos y servidores del evangelio de Jesucristo para los militares y restantes miembros de este ?mbito, dadas las peculiaridades de su vida y ?el com?n sentir de la sociedad de nuestro tiempo respecto a la naturaleza y funci?n de las Fuerzas Armadas en la convivencia de los hombres? (Constituci?n S. M. C., pre?mbulo).

5. En este quinto Congreso Internacional, conmemorativo de la referida Constituci?n apost?lica, hemos verificado con gratitud el acierto de aquella decisi?n del Papa Juan Pablo II en 1986, y examinado el camino desde entonces recorrido para su aplicaci?n, que resulta ser preferentemente positivo. Y hemos reflexionado con gran inter?s sobre los nuevos desaf?os y exigencias, sinti?ndonos urgidos a ofrecer, junto a todos los miembros de la gran familia militar, respuestas adecuadas a este tiempo.

Como dice Su Santidad Benedicto XVI en el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este a?o: ?Tanto a los Ordinarios Militares como a sus capellanes va mi est?mulo a mantenerse, en toda situaci?n y ambiente, fieles evangelizadores de la verdad de la paz?.

6. Nuestro coraz?n ahora se vuelve hacia nuestros Capellanes, que han aceptado la misi?n de evangelizar el mundo militar, y que viven y trabajan cotidianamente entre soldados, oficiales y familias, especialmente entre j?venes que constituyen la gran mayor?a, dando testimonio de esperanza y viviendo con ellos en comunidad de fe y de caridad. A todos los alentamos con nuestro afecto a continuar esta obra, en condiciones a veces muy dif?ciles. Y deseamos vivamente que el Se?or Jes?s suscite vocaciones entre nuestros fieles.

7. Los Capellanes castrenses son el coraz?n de la evangelizaci?n dentro de las Fuerzas Armadas y la imagen viva del Buen Pastor en ellas. En efecto: anuncian el Evangelio, educan en la fe, inician en la oraci?n, celebran los Sacramentos (alientan y gu?an la vocaci?n laical), dan raz?n de la esperanza cristiana y acompa?an humanamente a los soldados en las circunstancias que a ?stos les corresponde vivir. Ciertamente estos presb?teros, con numerosos di?conos, religiosos y laicos, prestan un servicio y ofrecen un testimonio, desde los Ordinariatos militares, que han sido y son preciosos. Y en modo alguno, superfluos en nuestro tiempo.

8. En no pocas de nuestras naciones, los Ordinarios militares, con sus Capellanes, ejercen tambi?n con gran fruto la responsabilidad pastoral sobre el personal policial y sobre otro personal perteneciente a entidades del bien p?blico, en atenci?n asimismo a las peculiaridades y exigencias de estos otros ?mbitos de vida.

9. Son muchos los cat?licos que, desde su dedicaci?n a la profesi?n militar, proclaman con sencillez y lealtad, su fe en Jesucristo en el respeto a toda otra leg?tima convicci?n religiosa. Apreciamos grandemente a todos los no cat?licos que, desde esta misma profesi?n y seg?n su propia conciencia, contribuyen a la construcci?n de la paz y a la reconciliaci?n entre los pueblos.

10. Por todo ello, damos gracias a Dios con Uds., por los dones divinos que hemos recibido en medio de los soldados y agentes de seguridad, servidores de quienes destacamos su generosidad y entrega, muchas veces heroica. Y con ustedes doblamos hoy nuestras rodillas ante Dios Padre, pidiendo que nos fortalezca con su Esp?ritu, nos cimiente en el amor y avive nuestra confianza en Jesucristo que ha venido, viene y vendr? (cfr. Ef 3,14 y ss).

Que ante ?l, interceda por nosotros y nuestros fieles la Sant?sima Virgen Mar?a, Madre del Se?or y Madre nuestra, Reina de la Paz.

Los Obispos Castrenses del mundo reunidos en Roma
27 de octubre del a?o 2006.
Publicado por verdenaranja @ 22:41  | Hablan los obispos
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