Mi?rcoles, 15 de noviembre de 2006
Publicado en EL D?A, mi?rcoles 15 de Noviembre, en el apartado "Criterios", escrito por el Padre Fernando Lorente, o.h.


Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h. *


Los setenta, ochenta y m?s a?os


ESTAS FECHAS SUCESIVAS son muy propicias para detenerse a reflexionar meditar. Y lo primero sea aceptar, tal vez, que vamos entrando en el declive casi progresivamente, o sin casi, de la vida. Porque, las fuerzas ya no nos responden como en otros tiempos. Nuestra capacidad de trabajo, nuestra vitalidad y salud, por m?s que nos empe?emos, comienzan a resentirse. Uno siente que algo irrecuperable se va perdiendo, sobre todo cuando somos sorprendido por una trombosis, angina de pecho, u otros trastornos preocupantes del grado que sean. Por otra parte, estos per?odos de vida nos vienen descubriendo, sin enga?o, nuestras posibilidades y limitaciones y nos ayudan a ver ahora la existencia con m?s realismo y verdad.

Ha llegado el momento de reconocer y aceptar humildemente el proceso de nuestra caducidad, m?s o menos lenta, y proclamar a Dios con el salmista: "Me concediste un palmo de vida? el hombre no dura m?s que un soplo y pasa como una sombra". Nuestra vida va pasando r?pidamente. Hemos rebasado ampliamente, bastante m?s de la mitad del recorrido de nuestra existencia. ?Qu? nos espera en adelante? ?El desmoronamiento y deterioro? ?La madurez y plenitud final?

Para la persona creyente ?ste puede ser el momento de la sabidur?a y la confianza total, invocando con el salmista: "Se?or, dame a conocer la medida de mis a?os, para que comprenda lo caduco que soy.. Y ahora, Se?or, ?qu? me aguarda? T? eres mi confianza y esperanza total". Posiblemente, s?lo ahora comenzamos a percibir que nuestra trayectoria por la vida encierra un sentido m?s profundo que todo lo que hemos hecho o dejado de hacer a lo largo de los a?os. Y esto viene a convencernos de que lo importante ha sido y ser? el amor de ese Dios que dirige nuestra vida y la cuida desde dentro. S?lo en torno a su gracia se va tejiendo nuestra verdadera existencia por m?s que sintamos el avance imparable de la vejez.

Este tiempo nos hace ver tambi?n que m?s all? del desgaste, est? la confianza y el abandono incondicional en sus manos. M?s all? de todo lo que vamos perdiendo en el camino est? la fe en la promesa de Cristo: "El que pierda su vida por m?, la encontrar?". Esta es la hora dichosa de seguir caminando con paz y esperanza. Sin ingenuidades enga?osas ni f?ciles arrebatos. Sin prisas ni protagonismo. Con una comprensi?n creciente hacia todo y con mucha confianza. Paso a paso, dejando que Dios nos vaya madurando m?s desde el interior de la vida ordinaria de cada d?a. Para mantenerse y vivir hacia esta meta, que observaba en un religioso dominico cuando ya estaba comenzando a vivir el primer per?odo de edad, con que titulamos este art?culo, y yo gozaba de la fuerza de la juventud madura en la vida religiosa, ofrezco los siguientes consejos que recib? de ?l y tanto me est?n ayudando y espero que sea lo mismo a los lectores de este espacio:

-"Mantener los ideales que valen m?s que la vida. -Mirar y aprovechar la vejez como la etapa culminante de la vida. Es, ciertamente, la m?s d?bil, pero la m?s asistida por Dios. -No lamentar los males. Procurar sobrellevarlos con noble y hasta con sonriente se?or?o. Son la ?ltima y la m?s rica oportunidad. -Vivir gozosamente con conciencia varonil. Rehuir de las flaquezas, las exigencias y los caprichos que son propios de la ni?ez ego?sta. Todo menos ser viejos ni?os con esta tendencia. -Siempre son j?venes aqu?llos que viven esperanzados en ideales eternos, que es el camino de la fraternidad, el que siempre nos lleva hacia Dios".

Cumpliendo con este esp?ritu los 70, 80 y m?s a?os, no es sentir que la vida se escapa, sino que son momentos cuando la vida puede ir creciendo m?s libremente hacia su plenitud. Cada experiencia dulce o amarga, cada logro grande o peque?o, cada pecado notable o mediocre, va ocupando su verdadero lugar. En el horizonte y al final de todo nos espera: la ternura y al amor insondable de Dios. ?Con qu? esperanza mayor podemos terminar, por m?s que sumen los a?os, nuestra existencia en la tierra?

* Capell?n de la Cl?nica S. Juan de Dios
Publicado por verdenaranja @ 22:51  | Espiritualidad
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