Jueves, 16 de noviembre de 2006
Art?culo publicado en la revista "Iglesia Nivariense", perteneciente a Nobviembre-Diciembre 2006, n? 69.


Un Reto y una Tarea


La cuesti?n de los dineros de la Iglesia siempre es un tema recurrente en el debate social y hasta eclesial. El sostenimiento material de la Iglesia para que pueda realizar su servicio de la Palabra, de los Sacramentos y del testimonio de la caridad es, ha sido y ser? siempre una responsabilidad de sus hijos y una obligaci?n nacida de las exigencias del mandamiento del amor que les vincula y une con su Se?or y Salvador. Las necesidades materiales ?o econ?micas? de la Iglesia, inherentes a la posibilidad del ejercicio de su misi?n, han sido siempre cubiertas por la generosidad de sus miembros, desde los mismos d?as de la comunidad de disc?pulos de Jes?s y de la primitiva comunidad cristiana hasta el d?a de hoy. Las formas en las que se ha prestado dicha ayuda han variado mucho a lo largo de las distintas etapas de su histo?ria. Pero el principio de la contribuci?n de los fieles ha permanecido inalterable como signo e instrumento de su comuni?n con la Iglesia.

El Gobierno y la Conferencia Episcopal Espa?ola acaban de ponerse de acuerdo en que el porcentaje de deducci?n del impuesto, que se paga en concepto de la renta de las personas f?sicas, a favor de la Iglesia Cat?lica, pase del 0'52 al 0'70 %, dejando el Estado de aportar cualquier complemento presupuestario propio a lo recaudado y exigiendo a la Iglesia el pago del impuesto conocido por el IVA cuando adquiera bienes que pertenezcan al ?mbito de las activida?des propias de su Magisterio, del Culto o la Liturgia y de la Caridad.

Los estados democr?ticos subvencionan en la actualidad las m?s variadas actividades que los ciudadanos puedan desarrollar en el terreno del deporte, de las artes, de la cultura, etc., a fin de que puedan ser sencillamente viables. ?Por qu? no las actividades relacionadas con la vida y actividad religiosa? El derecho a la libertad religiosa es un bien social que no s?lo ha de ser tole?rado, sino rectamente posibilitado y promovido.

Con ello no se resuelve, sin embargo, en su totalidad ?ni mucho menos!? el problema de lo que significan las necesidades reales de la financiaci?n de la Iglesia. Lo que se recauda por esta v?a de autofinanciaci?n de la Iglesia espa?ola, facilitada por el Estado, no sobrepasa el 30% de lo que implican sus necesidades pastorales, tanto en lo personal como en lo funcional y estructural. En la Di?cesis Nivariense estamos un poco por encima de la media nacional, concretamente en un 32,49% del presupuesto de 2006 gracias al casi 24% de cruces asignadas a la Iglesia en la declara?ci?n de la renta. La solidaridad activa de los cat?licos canarios contin?a siendo impres?cindible y no debe decaer ni en su volumen material, ni en su intensidad espiritual.

Al lado de la colaboraci?n por la v?a de la deducci?n del impuesto sobre la renta, propiciada por el Estado, y que no cuesta nada al contribuyente, es preciso seguir ofreciendo la generosa aportaci?n ordinaria y perseverante de todos los fieles y dem?s personas que valoren la misi?n de la Iglesia Cat?lica, en la medida de sus posibilidades ???sta s? cuesta!?, como fruto de la caridad eclesial y del amor fraterno que nos une.

En este sentido, en nuestra Iglesia de S. Crist?bal de La laguna, tras seis a?os de vigencia, ha sido actualizada la normativa sobre la cooperaci?n de los fieles al sostenimiento econ?mico de la Iglesia para el mejor desarrollo y cumplimiento de su misi?n. Igualmente, tanto los vicarios generales corno el ec?nomo y vice-ec?nomo est?n visitando los distintos arciprestazgos a fin de ir dando a conocer la nueva normativa. Adem?s, el Consejo Diocesano de Pastoral de este mismo mes abordar? esta importante y compleja cuesti?n.
Todas, en definitiva, son acciones para irnos haciendo m?s conscientes de este reto y tarea que ahora inicia una nueva etapa. Esta es la hora de los cat?licos conscientes. La hora de, entre todas y todos, mantener la amplia misi?n de la Iglesia en estas islas y estos mares.
Comentarios