Domingo, 19 de noviembre de 2006
Comentario al Evangelio (Lc 19, 1-10) perteneciente al martes de la Trig?simotercera Semana del Tiempo Ordinario, publicado en el libro "Ens??am tus caminos" de Guillermo Guti?rrez.


Un nuevo hijo de Abrah?n. Lo que sabernos de Zaqueo hace de ?l un tipo de esos que el espa?ol f?cilmente tolera: un hombre que no tenga m?s de dos virtudes o, al menos, que entre varias virtudes tenga tambi?n algunos defectos notorios. Se tolera, vgr., al rico pero enfermo o t?mido, y al inteligente o elegante pero pobre. Zaqueo era rico e influyente pero enano. Oficialmente despreciado por su profesi?n de recaudador c?e impuestos, de moralidad dudosa y colaborador, por eso mismo, con la potencia de ocupaci?n. Pero el Esp?ritu del Se?or descendi? sobre ?l para provocar ingeniosamente un encuentro del que naci? la salvaci?n para ?l y para toda su casa. La historia de Zaqueo llega a nosotros como un ejemplo cabal de conversi?n aut?ntica.
Sin complejos ante el rid?culo, Zaqueo hizo lo que hacen los ni?os ?quiz? ten?a la sencillez de alma de los ni?os?. Subi? a un ?rbol para compensar la falta de estatura. Deseaba ver a Jes?s, siempre buen de-seo. Jes?s detect? a distancia ese buen deseo y el que con tanta firmeza atac? el pecado se mostr? admirablemente cercano al pecador Zaqueo. El resto de la historia es conocida. Una vida nueva hab?a nacido y encontrado su camino. Zaqueo acept? los compromisos con la Verdad con abandono de su pasado. Lo dio todo. Despu?s de haber encontrado a Dios ya no necesitaba nada.
?Para conocer a Dios hay que empezar por conocerse a s? mismo valorando objetivamente la propia vida y sus acciones. Un hombre que se toma por unidad de medida no llegar? nunca a una valoraci?n fiel de las cosas de Dios: la gracia, el perd?n, las maravillas que est? dispuesto a hacer si se le dejan espacio y acci?n libres, S?lo cuando toma como medida exacta a Jes?s ?hombre perfecto? queda el hombre capacitado para entrar seguro en los misterios de Dios y en el sentido del servicio a los hermanos? (E. Pulsfort).
Publicado por verdenaranja @ 20:29  | Espiritualidad
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