Lunes, 20 de noviembre de 2006
HOMIL?A DE MONS. LUIS T. ST?CKLER,
Obispo de Quilmes
Domingo 19 de noviembre del 2006


SE VER? AL HIJO DEL HOMBRE



Cuando llegamos al final del a?o de la Iglesia, la liturgia trae en el evangelio los textos apocal?pticos que nos hablan de la gran tribulaci?n de los ?ltimos tiempos. Una naci?n se levantar? contra otra, habr? terremotos y hambre, los disc?pulos de Cristo ser?n perseguidos, las familias se desintegran, la desolaci?n se instala hasta en los lugares sagrados, y la tribulaci?n afectar? a todo el cosmos. No solamente el individuo tiene la muerte insoslayable por delante, sino el universo entero est? destinado a la destrucci?n, que coincidir? con la vuelta del Se?or. Estas prevenciones impactan en nuestra sensibilidad, y no faltan nunca voces que presagian con ansiedad la fecha de este d?a. El Se?or lo dijo con claridad que nadie lo conoce.

El disc?pulo verdadero, en vez de dejarse llevar por el miedo, presta su atenci?n a la promesa de que ?se ver? al Hijo del hombre venir sobre las nubes, lleno de poder y gloria?. Es decir, que Cristo se manifestar? definitivamente en la plenitud del Hijo eterno, que en su persona inici? la transformaci?n de la humanidad, y que dar? participaci?n a su gloria a todos los elegidos. Frente al horizonte oscuro de los presagios amenazantes, el cristiano levanta la cabeza y mira hacia arriba, donde el Se?or est? sentado a la diestra del Padre. La profesi?n de fe que ?Jesucristo es el Se?or?, le da ya ahora una protecci?n infranqueable contra las invectivas del maligno. Aunque el D?a del Se?or no haya llegado todav?a, el cristiano no duda de que Cristo detenta todo el poder desde que ha resucitado y vuelto al Padre.

Mientras caminamos en la historia, no hay ninguna seguridad permanente, ni en la naturaleza, ni entre los hombres. Apenas hemos aprendido algo del pasado, pero nos cuesta entender lo que est? pasando en el presente, y no sabemos lo que nos deparar? el futuro. Pero, as? como sabemos que se est? acercando el verano cuando en la primavera brotan las hojas en los ?rboles, debemos saber interpretar los signos de los tiempos. Las calamidades son un est?mulo para estar siempre sobre aviso.



La advertencia de Cristo ?que no pasar? esta generaci?n, sin que suceda todo esto?, evidentemente no estaba dicha solamente para sus contempor?neos, sino despierta el alerta en cada generaci?n que surge en la tierra. Est? dicha hoy para nosotros. ?Mis palabras no pasar?n?. Esta afirmaci?n de Cristo es un gran consuelo. Aunque todav?a no lo podamos ver, pero s? lo podemos escuchar. Leer sus palabras, rumiarlas como la Virgen que las guardaba en su coraz?n, cantarlas con la comunidad, compartirlas con los hermanos, anunciarlas a los que todav?a no las conocen; nos producen una alegr?a profunda y nos propulsan por el camino que nos lleva al encuentro definitivo con el Se?or.

Los elegidos que en el d?a final ser?n convocados desde un extremo al otro del horizonte, se preparan ya ahora en todos los lugares donde se congregan en el nombre del Se?or, especialmente en la Asamblea dominical. Si celebramos bien la Eucarist?a, la llegada del Se?or no nos tomar? de sorpresa. A los que se adhieren con fidelidad a la comunidad de los hermanos, reciben ya ahora una gran fortaleza y los momentos de prueba se transforman en momentos de paz.

?Vayamos al encuentro del Se?or!

Luis T. St?ckler

Obispo de Quilmes
Publicado por verdenaranja @ 22:24  | Hablan los obispos
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