S?bado, 25 de noviembre de 2006
LXXXVIII ASAMBLEA PLENARIA
DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA?OLA

Madrid, 20-24 de noviembre de 2006

INSTRUCCI?N PASTORAL
Orientaciones morales ante
la situaci?n actual de Espa?a
(Resumen)


Madrid, 24 de noviembre de 2006


INDICE

Introducci?n

I.- Una situaci?n nueva fuerte oleada de laicismo
A. La reconciliaci?n, amenazada
B. La difusi?n de la mentalidad laicista
C. Sobre las causas de la situaci?n

II.- Responsabilidad de la Iglesia y de los cristianos
A. Superar la desesperanza, el enfrentamiento y el sometimiento
B. Anunciar el gran "s?" de Dios a la Humanidad en Jesucristo

III.- Discernimiento y orientaciones morales
A. Desde una identidad cat?lica vigorosa
B. Caridad social, para el fortalecimiento de la vida p?blica
a. La Iglesia y la sociedad civil
b. Algunas cuestiones que dilucidar
1. Democracia y moral
2. El servicio al bien com?n
3. Mejorar la democracia
4. Respeto y promoci?n de la libertad religiosa
5. El terrorismo
6. Los nacionalismos y sus exigencias morales
7. El ejercicio de la caridad

Conclusi?n


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RESUMEN

La Instrucci?n Pastoral Orientaciones morales ante la situaci?n actual de Espa?a es un documento con el que los Obispos ofrecen su aportaci?n al discernimiento que hoy es necesario hacer, en unos momentos de especial complejidad. El texto pretende favorecer la comuni?n eclesial y animar a los cat?licos a participar activamente en la vida p?blica, al tiempo que quiere ayudar a todos a descubrir las implicaciones morales de la situaci?n actual, con la convicci?n de que ello es un requisito indispensable para una sana vida democr?tica.

La Instrucci?n consta de tres cap?tulos, precedidos por una introducci?n y culminados con una conclusi?n, en los que se describe la situaci?n actual y se analizan sus causas; se realiza una llamada a superar la desesperanza, el enfrentamiento y el sometimiento, as? como a anunciar el gran s? de Dios a la Humanidad en Jesucristo; y se propone un reforzamiento de la identidad cat?lica para llevar a cabo cualquier acci?n en la sociedad y se anima expl?citamente a los cat?licos a vivir la caridad social para el fortalecimiento moral de la vida p?blica.

Cap?tulo I. Una situaci?n nueva: fuerte oleada de laicismo

El documento destaca en este cap?tulo dos datos relevantes en la historia reciente de Espa?a, uno positivo y otro negativo: el advenimiento de la democracia y el desarrollo alarmante del laicismo.

Primeramente, elogia los grandes valores morales que, sobre el trasfondo espiritual de la reconciliaci?n, hicieron posible la Constituci?n de 1978, que ha propiciado treinta a?os de estabilidad y prosperidad, y subraya el importante papel que la Iglesia y los cat?licos espa?oles jugaron en el establecimiento de la democracia. A continuaci?n, llama la atenci?n sobre el peligro que supone dilapidar los bienes alcanzados y reabrir viejas heridas con una utilizaci?n de la ?memoria hist?rica? guiada por una mentalidad selectiva.

Por otro lado, la Instrucci?n Pastoral recalca que para interpretar y valorar las nuevas circunstancias, es necesario tener en cuenta el desarrollo del laicismo en nuestra sociedad, invadida por un modo de vida en el que la referencia a Dios es considerada como algo negativo. De la mano del magisterio de Benedicto XVI, el documento critica el relativismo moral que, parad?jicamente, pretende engrandecer al hombre, coloc?ndolo en el centro de todo y termina por reducirlo a un mero fruto del azar, impersonal, ef?mero y, en definitiva, irracional.

El laicismo radical y excluyente, impulsado por algunos sectores, est? en la base de algunas legislaciones, promovidas recientemente en Espa?a, que deterioran gravemente el bien com?n de una sociedad, formada en buena parte por cat?licos. El texto expresa el deseo de los Obispos de que se pueda ir encontrando poco a poco el ordenamiento justo para que todos podamos vivir de acuerdo con nuestras convicciones sin que nadie pretenda imponer a nadie sus puntos de vista por procedimientos desleales e injustos.

En el documento, los obispos realizan un ejercicio de autocr?tica y se?alan que tambi?n la falta de clarividencia y de vida santa entre los cat?licos han contribuido al oscurecimiento de la fe y al desarrollo de la indiferencia y del agnosticismo te?rico y pr?ctico en nuestra sociedad.

Cap?tulo II. Responsabilidad de la Iglesia y de los cat?licos

Los obispos alertan de que, en las circunstancias actuales, hay que evitar el riesgo de adoptar soluciones equivocadas que, a pesar de sus aparentes claridades, en realidad, se basan en fundamentos falsos, no cristianos.

Algunas de esas tentaciones son la desesperanza, especialmente acuciante en un contexto se hace patente la p?rdida de influencia por parte de los cat?licos, pero que carece de sentido en una Iglesia que no pone nunca su esperanza ni encuentra su apoyo en ninguna instituci?n temporal, sino en Jesucristo, su ?nico Se?or; el enfrentamiento, que lleve a no caer en la cuenta de que las diferencias no tienen por qu? degenerar en conflictos; y el sometimiento, que ceda a la tentaci?n de diluir la propia identidad e incluso renunciar a ella para acomodarse al contexto social. Por el contrario, como dijo Benedicto XVI en Verona, en estos momentos los cat?licos seguimos teniendo la gran misi?n de ofrecer a nuestros hermanos el gran ?s? que en Jesucristo Dios dice al hombre y a su vida, a la amor humano, a nuestra libertad y a nuestra inteligencia.

Cap?tulo III. Discernimiento y orientaciones morales.

Los Obispos se?alan que cualquier tarea que los cat?licos quieran emprender en esta situaci?n ha de realizarse desde una identidad cat?lica vigorosa que incluye formaci?n en la fe, anunciar el evangelio del matrimonio y de la familia, y cuidar la Eucarist?a dominical. Asimismo apuntan que es necesario estimular a los cat?licos para vivir la caridad social y fortalecer as? moralmente vida p?blica. En este sentido se desgranan en este cap?tulo las siguientes cuestiones: democracia y moral, donde se explica que la democracia y los procedimientos democr?ticos no son la ?ltima referencia moral de los ciudadanos, y se ayuda a descubrir que los fundamentos prepol?ticos de la democracia radican en la verdad del ser humano; el servicio al bien com?n, como fundamento de valor y de la excelencia de la vida p?blica; la mejora de la democracia, donde se se?ala que es absolutamente necesario respetar el recto funcionamiento de las instituciones, especialmente la autonom?a del poder judicial y la libertad de los jueces; el respeto y protecci?n de la libertad religiosa, donde se recoge que un Estado laico, verdaderamente democr?tico, es aquel que valora la libertad religiosa como un elemento fundamental del bien com?n, digno de respeto y protecci?n; el terrorismo, intr?nsecamente perverso, del todo incompatible con una visi?n moral de la vida, justa y razonable.

En este punto se afirma que es objetivamente il?cita cualquier colaboraci?n con los terroristas, con los que los apoyan, encubren o respaldan, y que una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer expl?cita ni impl?citamente a una organizaci?n terrorista como representante pol?tico leg?timo de ning?n sector de la poblaci?n, ni puede tenerla como interlocutor pol?tico. Las v?ctimas del terrorismo ocupan un lugar destacado en este ep?grafe. Los Obispos les expresan su afecto, respeto y solidaridad, extensibles a sus familiares, amigos y personas que han sufrido directa o indirectamente el terrorismo; respecto a los nacionalismos y sus exigencias morales, se aporta una palabra sosegada y serena que ayude a orientarse en la valoraci?n moral de los nacionalismos en la situaci?n concreta de Espa?a. La Iglesia reconoce la legitimidad de las posiciones nacionalistas, siempre que, como todo proyecto pol?tico justo, se justifiquen en referencia al bien com?n de toda la poblaci?n directa o indirectamente afectada. La unidad hist?rica y cultural de Espa?a puede ser manifestada y administrada de muy diferentes maneras. En esta cuesti?n la Iglesia se limita a recomendar a todos que piensen y act?en con la m?xima responsabilidad y rectitud, respetando la verdad de los hechos y de la historia, considerando los bienes de la unidad y de la convivencia de siglos y gui?ndose por criterios de solidaridad y respeto hacia el bien de los dem?s; el cap?tulo termina con el apartado dedicado al ejercicio de la caridad que refleja c?mo la Iglesia tiene que ser y aparecer, vivir y actuar, como una verdadera comunidad de amor; un amor, vivido y practicado con generosidad y eficacia, especialmente en aquellos casos de urgencia como pueden ser, en la actualidad, el fen?meno de la inmigraci?n, los que no tienen trabajo, los que est?n solos, o las mujeres v?ctimas de la violencia dom?stica, entre otros.

La Instrucci?n Pastoral concluye expresando la voluntad de todos los cat?licos de vivir en la sociedad desde el respeto y libertad para poder proponer libremente la manera propia de ver las cosas y desde ah? poder colaborar sinceramente en el enriquecimiento espiritual de la sociedad.
Publicado por verdenaranja @ 23:55  | Noticias Nacionales
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