Martes, 19 de diciembre de 2006
El obispo em?rito de la Di?cesis de Tenerife Don Dami?n Iguacen Borau nos sorprende de tiempo en tiempo con un art?culo dedicado a la Virgen Mar?a, perteneciente a una serie de folletos en los que se dedica a reflexionar en diversas advocaciones de la Madre de Dios. Esta vez hemos recibido el escrito titulado ?Santa Mar?a de las tres manos?, que lleva como portada el detalle del icono de Chiliandari, ante el que el obispo nos invita a reflexionar y a orar acogiendo el mensaje que nos trasmiten las tres manos.

SANTA MAR?A DE LAS TRES MANOS


Estamos ante el icono de ?Santa Mar?a de las Tres Manos?, una bella advocaci?n mariana, singular, llamativa, sugerente, que invita a reflexionar y a orar. Miremos con veneraci?n esas manos y acojamos su mensaje. Con una mano sostiene amorosamente a Jes?s, sentado en ella como en su trono, Pantocr?tor, Maestro y Se?or del Universo. Con otra mano lo se?ala, y nos lo muestra como el Camino, la Verdad y la Vida, inst?ndonos a seguirle y hacer lo que El nos diga. Y a?n le queda otra mano libre, que pone a nuestra disposici?n. Hermoso y emocionante. La excelsa Madre de Dios es tambi?n amorosa Madre nuestra. Nos da la mano, nos alarga su mano, nos echa una mano.

Este singular t?tulo ?de las Tres Manos? es mas bien un s?mbolo, una alegor?a, o par?bola, si se quiere, un icono que traduce as?, iconogr?ficamente, tres verdades: la perfecta obediencia y servicialidad de la que es humilde ?Esclava del Se?or?; su poderosa intercesi?n ante Dios todo poderoso; sus innumerables y milagrosas intervenciones en favor nuestro a lo largo de la historia. Todo un men?saje, una lecci?n, un ejemplo. Qu? gracia tan grande nos ha dado el Se?or al dar-nos a su Madre.

Ya sabemos a qui?n podemos acudir, con total confianza, pidiendo auxilio; a qui?n ir en momentos de peligro y de dificultades; a qui?n llamar para que nos ?eche una mano?. Sabemos tambi?n a qui?n imitar y qu? hacer cuando nos encontremos a alguien agobiado: ?echarle una mano?. Muchas veces, aunque queramos, no sabremos o no podremos, resolver todos los problemas de nuestros pr?jimos; pero, ah? est? Santa Mar?a de las Tres Manos, para recordarnos que el amor es ?ingenioso?. Es verdad que ?nunca llegan las manos donde llega el cora?z?n?, pero, si el amor del coraz?n es grande, agranda las manos, las alarga y las ?triplica?.

En Santa Mar?a de las Tres Manos lo m?s caracter?stico son, evidente-mente, las manos: las de Jes?s y las de Mar?a. Un conjunto de cinco manos en impresionante armon?a movidas por el mismo amor y el mismo ideal. No son manos enfrentadas ni dispersas, no son manos inertes ni perezosas, tampoco son manos nerviosas ni agitadas. Son manos juntas, unidas, en armon?a, ?a una?, movidas por el mismo Esp?ritu. Qu? maravilla, muchas manos juntas, al servicio del Reino de Dios, que es el Reino de la verdad y de la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, el amor y la paz.

Hemos de ser muy conscientes de lo que significa tener manos, lo hermosas, ?tiles e importantes que son las manos que Dios ha dado a los humanos. Los animales no tienen manos como las que Dios nos ha dado a los humanos, para que completemos la Creaci?n, esa Obra maravillosa salida de sus manos y puesta por El en nuestras manos. Demos gracias a Dios por tener manos.

?Las manos son el instrumento de nuestro obrar, el signo de nuestra nobleza, el medio por donde la inteligencia reviste de formas sus pensamientos art?sti?cos?. Las manos son como una prolongaci?n de nuestro esp?ritu, un eficaz medio para comunicar pensamientos y sentimientos. Tienen un lenguaje propio, que da ?nfasis y m?s fuerza expresiva al lenguaje de las palabras. Las manos simbolizan destreza, habilidad y buen hacer: ?Tiene muy buenas manos?, se dice, ?est? en buenas manos?. Es conveniente mirarse las manos de cuando en cuando, a ver c?mo las usamos, qu? hacemos con ellas.

Santa Mar?a de las Tres Manos pide que nos demos la mano, que vayamos todos de la mano. Hagamos de este mundo, creado por Dios para todos, la Ciudad de todos, una Casa grande donde caben todos. ?Para que, si no, tenemos manos? ?Para abofetearnos? No. Somos ?colaboradores de Dios? en la creaci?n, redenci?n y santificaci?n del Mundo. Sus manos y nuestras manos siempre han de estar en armon?a, en estrecha colaboraci?n. En un Mundo dividido por guerras y dis?cordias, los cristianos hemos de ser instrumentos de unidad, de concordia y de paz. Todos, ?manos a la obra?, ?por un mundo mejor?, ?por una nueva civilizaci?n del amor y de la verdad?. En Santa Mar?a de las Tres Manos tenemos una ?Escuela de rico humanismo?, una ?Escuela de espiritualidad de comuni?n?. Apostemos valientemente por el amor fraterno. Todos ?unidos en la fe y en el amor?.

Benditas las manos de todos los que trabajan colaborando con Dios en la realizaci?n del Plan divino de salvaci?n universal. Manos paternales, manos maternales, manos virginales. Manos cari?osas, manos amorosas, manos fraternales, manos unidas. Manos bienhechoras, manos trabajadoras. Manos que acari?cian, que aguantan y tienen, sostienen y atienden a los d?biles, que dan de comer y de beber, que visten, cuidan, curan, limpian. operan. Manos que alojan, que acogen, que saludan, que ayudan. Manos que destilan bondad y ternura, que escriben y esculpen y tallan y pintan y fabrican. Manos que conducen, que construyen, que indican, que siembran, que recogen, que producen, que hacen labores delicadas y trabajos duros. Manos febriles, que se mueven y se agitan con m?mica expresiva, o que se quedan, se van quedando, torpes y atrofiadas despu?s de tanto trabajar y tanto hacer. Manos que bendicen, que consagran, que perdonan?

Cuidado, mucho cuidado con las manos. No se nos ?vaya la mano?. Nunca ?vengamos a las manos?. Nuestras manos son, ciertamente, una maravilla, expresivas, hacendosas, pero fr?giles. Las manos son d?ciles, y se prestan a todo, tambi?n al mal. Hay manos que aplauden y manos que amenazan, manos que halagan y manos que abofetean. Dicen que no es f?cil tallar, esculpir y pintar manos. ?Por qu? hay tantas im?genes con las manos estropeadas y los dedos rotos? Seguramente porque esto es lo m?s fr?gil en las im?genes. Pero ?no habr? aqu? tambi?n una seria advertencia para que extrememos nuestra atenci?n a las obras de nuestras manos, que es quiz? lo m?s fr?gil que tenemos.

Las manos se prestan a todo: a construir y a destruir, a acariciar y a matar. Hay manos que ensucian, estropean y ajan cuanto tocan. Leemos con frecuencia: ?No tocar?. Hay cosas que no se pueden tocar, o s?lo con guantes, o s?lo por manos expertas. Cuantas cosas puede romper un ?pu?etazo?, ?un manotazo?. Qu? desastres, si ponemos las cosas en malas manos d?biles y fr?giles, o en manos duras y tir?nicas. Son fr?giles nuestras manos, como la voluntad a cuyo servicio est?n. El cristiano ha de tener mano firme, aunque siempre suave y amo-rosa. La suavidad y el amor son compatibles con la firmeza. ?Mano firme? no es ?mano dura?, ni mano tir?nica, ni dictatorial. Necesitamos hombres y mujeres de mano firme, de los que nos podamos fiar, a quienes podamos confiar asuntos serios. La fuerza de la voluntad se manifiesta en la firmeza de las manos. ?La mano cuerda no hace todo lo que dice la lengua?.


Somos fr?giles. Estamos rodeados de dificultades para mantener nuestra fe y la integridad de nuestra vida cristiana. Hoy muchos vuelven la espalda y se alejan del verdadero Dios. buscando otros dioses que ellos mismos se fabrican. Del verdadero Dios, ni hablar siquiera. Todo lo que no sea El puede consentirse, todo puede aceptarse. Todo se vende: la inocencia, la fidelidad, el honor, la honestidad. el mismo juramento. La Virgen Mar?a es la ?mano tendida? de Dios a nuestra debilidad. ?Oh Adonai. Dios fuerte: ven, al?rganos tu mano y s?lvanos?. Busquemos fuerza en el Se?or: ?Nuestro auxilio es el nombre del Se?or?. ?Baje a nosotros la bondad del Se?or y haga pr?speras las obras de nuestras manos?, es una solemne bendici?n b?blica. ?Los que esperan en el Se?or renuevan sus fuerzas, les salen alas como de ?guila, corren sin cansarse, marchan sin fatigarse?, dice el profeta. Santa Mar?a de las Tres Manos nos ayuda a mantenernos firmes en la fe seguros en la esperanza y constantes en el amor.

Vigilemos nuestras manos. Cuando lleguemos a su presencia, nos dir? el Se?or: ??Qu? llevas en la mano? Ens??ame las manos?. ;Qu? verg?enza! ?A d?nde voy yo con estas manos? Muchos tiran la piedra y esconden la mano?. ?Muchos van siempre con ?piedras? en las manos, para lanzarlas como dardos contra sus rivales, en defensa propia o en defensa de la verdad. Pero, la verdad no se defiende a pedradas, ni con razones ofensivas e hirientes. La verdad hay que hacerla y decirla con amor. Una verdad, sin amor, ya no es verdad: es insulto. Defender la verdad no es ir contra nadie. La verdad no es propiedad de nadie en exclusiva, est? por encima de todos nosotros. ?La verdad es la verdad, porque es la verdad?, se ha dicho, siempre hay que ir con la verdad por delante. Dios no necesita defensores: quiere testigos. La mejor defensa de la verdad cristiana es ense?arla ?ntegra y claramente, vivirla coherentemente, y proclamarla limpia-mente. No andemos con piedras en las manos. Las manos no son para llevar piedras arrojadizas, sino piedras de edificaci?n.

??Qui?n subir? al monte del Se?or??. ??Qui?n estar? el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y limpio coraz?n?. No ser?n inocentes nuestras manos, si es malvado el coraz?n, ni estar?n limpias nuestras manos, si el coraz?n no est? limpio. ?Muchos besan manos que querr?an ver cortadas?. Ojal? que pudi?ramos ense?ar nuestras manos a todo el mundo. Una conducta coherente convence a todos. Cuando oramos a Dios, lo hacemos muchas veces con las manos levantadas, como ense??ndolas a Dios. Con manos levantadas nos invita el sacerdote en la Eucarist?a a decir el Padrenuestro, que es oraci?n, la mejor, la que el Se?or nos ense??, y que es, tambi?n, un programa de vida cristiana, s?ntesis y resumen del mensaje evang?lico. Hemos de ser hombres y mujeres del Padrenuestro.

En la primera parte. el Padrenuestro nos recuerda cu?l ha de ser el ideal del cristiano: buscar en todo la gloria del Se?or. La segunda parte nos pone ante el compromiso que supone buscar en todo la gloria del Se?or. ?El hombre que vive es gloria de Dios?. Sabiendo esto, nosotros nos sentimos urgidos, obligados a orar incesantemente, y a trabajar incansablemente, para que todos los seres humanos que vienen a este mundo ?vivan? la vida, sin que les falten los medios materia-les y espirituales necesarios para vivir una vida digna, aqu?, y para que lleguen a vivir felizmente la ?vida eterna?. El Padrenuestro nos compromete en el apostolado y en el ejercicio de la caridad fraterna. Santa Mar?a de las Tres Manos nos traduce iconogr?ficamente el Padrenuestro. Tres cosas: a saber: vivir en gracia de Dios, participar activamente en el apostolado, y ejercer la caridad fraterna con todos los hermanos. He aqu? tres dimensiones de la vida cristiana, las tres manos del cristiano.

Pongamos nuestras manos junto a las de Santa Mar?a, y comparemos: c?mo son nuestras manos y c?mo son sus manos?
Publicado por verdenaranja @ 22:11  | Espiritualidad
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