Lunes, 25 de diciembre de 2006
Discurso que pronunci? el Papa Benedicto XVI a los estudiantes universitarios de Roma al final de la misa en la que hab?an participado en la bas?lica de San Pedro el Vaticano, el 14 de diciembre.


Queridos amigos:
Tambi?n este a?o tengo la grata oportunidad de encontrarme con el mundo universitario romano, y de intercambiar con vosotros las felicitaciones por la santa Navidad ya cercana. Saludo al cardenal Camillo Ruini, que ha presidido la celebraci?n eucar?stica y os ha guiado en la reflexi?n sobre los textos lit?rgicos. Doy las gracias al rector de la universidad Roma 3 y a la joven estudiante, que se han hecho portavoces de vuestra cualificada asamblea. A todos y cada uno os saludo con afecto.

Nos encontramos en la cercan?a de la Navidad, que es la fiesta de los regalos, como record? el domingo pasado al visitar la nueva parroquia romana dedicada a Santa Mar?a, Estrella de la Evangelizaci?n. Los regalos navide?os nos recuerdan el regalo por excelencia, que el Hijo de Dios nos hizo de s? mismo en la Encarnaci?n. Por eso, con ocasi?n de la Navidad oportunamente se hacen muchos regalos, que la gente se intercambia durante estos d?as.

Sin embargo, es importante no olvidar el Regalo principal, del que los dem?s regalos son solamente un s?mbolo. La Navidad es el d?a en que Dios se entreg? a s? mismo a la humanidad y este regalo suyo, por decirlo as?, llega a ser perfecto en la Eucarist?a. Como dije a los ni?os de la parroquia romana citada que se est?n preparando para la primera Comuni?n y la Confirmaci?n, bajo la apariencia de un pedacito de pan es Jes?s mismo quien se nos entrega y quiere entrar en nuestro coraz?n.

Vosotros, queridos j?venes, este a?o est?is reflexionando precisamente sobre el tema de la Eucarist?a, de acuerdo con el itinerario espiritual y pastoral preparado por la di?cesis de Roma. El misterio eucar?stico constituye el punto de convergencia privilegiado entre los diversos ?mbitos de la existencia cristiana, incluido el de la b?squeda intelectual.

Jes?s Eucarist?a, encontrado en la liturgia y contemplado en la adoraci?n, es como un "prisma" a trav?s del cual se puede penetrar mejor en la realidad desde diversas perspectivas: asc?tica y m?stica, intelectual y especulativa, hist?rica y moral.

En la Eucarist?a Cristo est? realmente presente y la santa misa es memorial vivo de su Pascua. El sant?simo Sacramento es el centro cualitativo del cosmos y de la historia. Por eso constituye un manantial inagotable de pensamiento y de acci?n para cualquiera que est? en b?squeda de la verdad y quiera cooperar con ella.

Por decirlo as?, es un "concentrado" de verdad y de amor. No s?lo ilumina el conocimiento, sino tambi?n y sobre todo el actuar del hombre, su vivir "seg?n la verdad en la caridad" (Ef 4, 15), como dice san Pablo, en el compromiso diario de actuar como Cristo mismo actu?. As? pues, la Eucarist?a fomenta, en la persona que se alimenta de ella con asiduidad y con fe, una fecunda unidad entre contemplaci?n y acci?n.

Queridos amigos, entremos en el misterio de la Navidad, ya cercana, a trav?s de la "puerta" de la Eucarist?a: en la cueva de Bel?n adoremos al mismo Se?or que en el Sacramento eucar?stico quiso hacerse nuestro alimento espiritual, para transformar el mundo desde dentro, partiendo del coraz?n del hombre.

S? que para muchos de vosotros, universitarios de Roma, ya es costumbre, al inicio del a?o acad?mico, hacer una especie de peregrinaci?n diocesana a As?s, y s? que tambi?n recientemente hab?is participado en ella en gran n?mero. Pues bien, san Francisco y santa Clara, ?no fueron ambos "conquistados" por el misterio eucar?stico? En la Eucarist?a experimentaron el amor de Dios, el mismo amor que en la Encarnaci?n impuls? al Creador del mundo a hacerse peque?o, m?s a?n, el m?s peque?o y el servidor de todos.

Queridos amigos, al prepararos para la santa Navidad, tened los mismos sentimientos de estos grandes santos, tan amados por el pueblo italiano. Como ellos, contemplad al Ni?o envuelto en pa?ales y recostado en un pesebre (cf. Lc 2, 7. 12. 16).

Seguid el ejemplo de la Virgen Mar?a, la primera que contempl? la humanidad del Verbo encarnado, la humanidad de la Sabidur?a divina. En el Ni?o Jes?s, con el que manten?a infinitos y silenciosos coloquios, reconoc?a el rostro humano de Dios, de forma que la misteriosa Sabidur?a del Hijo se grab? en la mente y en el coraz?n de la Madre.

Por eso, Mar?a se convirti? en la "Sede de la Sabidur?a", y con este t?tulo es venerada de modo especial por la comunidad acad?mica romana. A la Sedes Sapientiae est? dedicado un icono especial, que desde Roma ha visitado ya varios pa?ses, peregrinando por instituciones universitarias. Hoy est? presente aqu?, porque pasa de la delegaci?n procedente de Bulgaria a la que ha venido de Albania.

Saludo con afecto a los representantes de estas dos naciones y les deseo que, per Mariam, sus respectivas comunidades acad?micas avancen cada vez m?s en la b?squeda de la verdad y del bien, a la luz de la Sabidur?a divina. Este deseo lo dirijo de coraz?n a cada uno de vosotros, aqu? presentes, y lo acompa?o con una bendici?n especial, que hago extensiva a todos vuestros seres queridos. ?Feliz Navidad!

[Traducci?n distribuida por la Santa Sede
Publicado por verdenaranja @ 23:51  | Habla el Papa
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