Domingo, 31 de diciembre de 2006
Interesante artículo sobre la conveniencia pastoral de la celebración de los bautizos dentro de la Misa Dominical, publicado en MISA DOMINICAL 2007 (1), escrito por Xavier Aymerich.

¿BAUTIZOS
DENTRO DE LA MISA?



Esta es una práctica que se ha comenzado a extender en parroquias pequeñas sin párroco residente. Evidentemente, la primera motivación ha sido práctica. El sacerdote que debe atender diversas parroquias no puede multiplicar las celebraciones en cada lugar, y facilita mucho las cosas poder celebrar los bautismos dentro de la misa habitual del domingo. Sin embargo, después de haberse comenzado a experimentar, esta práctica ha comportado también otras ventajas de tipo pastoral e incluso litúrgico.

En primer lugar, hay que decir que la celebración de los bautismos dentro de la eucaristía dominical está prevista en el ritual. "Para manifestar la índole pascual del bautismo, se encarece la celebración del sacramento en la Vigilia Pascual o en domingo, día en que la Iglesia conmemora la resurrección del Señor. El domingo puede celebrarse el bautismo dentro de la misa, para que sea posible la asistencia de toda la comunidad y se manifieste más claramente la relación del bautismo con la eucaristía. Esto, sin embargo, no se haga con demasiada frecuencia" (Ritual, orientaciones doctrinales y pastorales, n.46).

Este nexo teológico y litúrgico entre el bautismo, la Pascua y el domingo ha comportado que ya en muchos lugares se celebren bautizos dentro de la Viglia Pascual o de la misa de los domingos de Pascua. De hecho, la práctica que ahora proponemos no es más que una extensión a todos los domingos del año litúrgico (salvando, claro está, las excepciones, como por ejemplo el tiempo de Cuaresma, y quizás también el Adviento, la Navidad, y otras fiestas significativas).
La recomendación de que "esto no se haga con demasiada frecuencia" limita esta práctica, como hemos dicho, a parroquias pequeñas, que tengan pocos bautizos a lo largo del año. Para la comunidad cristiana que participa habitualmente en la eucaristía dominical, la celebración del bautismo dentro de la misa debe ser una cosa puntual, que se pueda dar diversas veces al año, pero tampoco muy a menudo.

Por otro lado, otro argumento es el de la dimensión comunitaria de los sacramentos, y especialmente el bautismo. "La naturaleza de este sacramento y la misma estructura del rito exigen una celebración comunitaria, que no se define solamente por el mayor o menor número de los bautizados, sino, sobre todo, por la participación activa de la comunidad local. Una celebración sin comunidad deberá constituir siempre una excepción" (n.61). En las parroquias grandes, esta dimensión comunitaria queda salvada por las celebraciones colectivas programadas con un calendario (n.45), pero aún así suele faltar "la participación activa de la comunidad local". En cambio, en las parroquias pequeñas donde hay pocos bautizos eso no es posible, y pueden acabar convirtiéndose en celebraciones "particulares", con la asistencia sólo de la familia y a menudo programando el día y la hora "a la carta". La celebración dentro de la misa dominical asegura que la familia que lleva el niño a bautizar capta el sentido de incorporación a la comunidad que comporta este sacramento, así como también la comunidad se siente acogedora, consciente de ese nuevo hijo de Dios, y recuerda y renueva también su propia condición de bautizados.

Y tenemos todavía el argumento del nexo entre bautismo y eucaristía, y el sentido unitario de los sacramentos de la iniciación cristiana. "La celebración del bautismo dentro de la misa no es una manera de dar más solemnidad externa al acto, sino un modo mejor de significar, en medio de la comunidad reunida, el carácter eclesial del bautismo y su relación con la eucaristía" (n.81). Sería, por tanto, inadecuada la práctica que en algún caso se ha dado de celebrar el bautismo el mismo domingo, pero antes o después de la misa dominical, en una celebración a parte.

En definitiva, pues, si se aplica y se prepara correctamente, esta puede ser una solución pastoral con muchas ventajas. Aunque también es cierto que el buen criterio pastoral aconsejará hacer excepciones en algunos casos particulares y por diversos motivos, sobre todo en situaciones familiares especiales en las que el contexto de la comunidad cristiana amplia sería poco adecuado.

Sobre el rito a seguir, es muy sencillo (n.79), y sólo añade la recepción de los niños al inicio de la misa (que sustituye el acto penitencial), y los ritos propios del bautismo después de la homilía (bendición del agua, profesión de fe, bautismo, unción y entrega del cirio). El credo queda suprimido (ya se ha hecho la profesión de fe bautismal), y los demás elementos (lecturas bíblicas, homilía, plegaria universal, padrenuestro...), debidamente adaptados, son ya los de la celebración de la eucaristía dominical.

Xavier Aymerich


Publicado por verdenaranja @ 21:26  | Liturgia
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