Lunes, 01 de enero de 2007
Intervenci?n de Benedicto XVI al rezar el 26 de diciembre de 2006, festividad de San Esteban -el primer m?rtir cristiano-, la oraci?n mariana del ?ngelus, junto a miles de fieles y peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Queridos hermanos y hermanas:

Al d?a siguiente de la solemnidad de Navidad, celebramos hoy la fiesta de san Esteban, di?cono y primer m?rtir. A primera vista, unir el recuerdo del "protom?rtir" y el nacimiento del Redentor puede sorprender por el contraste entre la paz y la alegr?a de Bel?n y el drama de san Esteban, lapidado en Jerusal?n durante la primera persecuci?n contra la Iglesia naciente. En realidad, esta aparente contraposici?n se supera si analizamos m?s a fondo el misterio de la Navidad. El Ni?o Jes?s, que yace en la cueva, es el Hijo unig?nito de Dios que se hizo hombre. ?l salvar? a la humanidad muriendo en la cruz. Ahora lo vemos en pa?ales en el pesebre; despu?s de su crucifixi?n, ser? nuevamente envuelto con vendas y colocado en un sepulcro. No es casualidad que la iconograf?a navide?a represente a veces al Ni?o divino reci?n nacido recostado en un peque?o sarc?fago, para indicar que el Redentor nace para morir, nace para dar su vida como rescate por todos.

San Esteban fue el primero en seguir los pasos de Cristo con el martirio; muri?, como el divino Maestro, perdonando y orando por sus verdugos (cf. Hch 7, 60). En los primeros cuatro siglos del cristianismo todos los santos venerados por la Iglesia eran m?rtires. Se trata de una multitud innumerable, que la liturgia llama "el blanco ej?rcito de los m?rtires", martyrum candidatus exercitus. Su muerte no era motivo de miedo y tristeza, sino de entusiasmo espiritual, que suscitaba siempre nuevos cristianos. Para los creyentes, el d?a de la muerte, y m?s a?n el d?a del martirio, no es el fin de todo, sino m?s bien el "paso" a la vida inmortal, es el d?a del nacimiento definitivo, en lat?n, el dies natalis. As? se comprende el v?nculo que existe entre el dies natalis de Cristo y el dies natalis de san Esteban. Si Jes?s no hubiera nacido en la tierra, los hombres no habr?an podido nacer para el cielo. Precisamente porque Cristo naci?, nosotros podemos "renacer".

Tambi?n Mar?a, que estrech? entre sus brazos al Redentor en Bel?n, sufri? un martirio interior. Comparti? su pasi?n y tuvo que tomarlo, una vez m?s, entre sus brazos cuando lo desclavaron de la cruz. A esta Madre, que experiment? la alegr?a del nacimiento y la angustia de la muerte de su divino Hijo, le encomendamos a los que son perseguidos y a los que sufren, de diversos modos, por testimoniar y servir al Evangelio. Con especial cercan?a espiritual, pienso tambi?n en los cat?licos que mantienen su fidelidad a la Sede de Pedro sin ceder a componendas, a veces incluso a costa de graves sufrimientos. Toda la Iglesia admira su ejemplo y ruega para que tengan la fuerza de perseverar, sabiendo que sus tribulaciones son fuente de victoria, aunque por el momento puedan parecer un fracaso.

A todos, una vez m?s, ?feliz Navidad!

[Al concluir la oraci?n mariana, el Santo Padre dirigi? saludos en distintos idiomas. En espa?ol dijo: ]

Doy mi bienvenida a los peregrinos de lengua espa?ola que participan en el rezo del ?ngelus. Que en este tiempo de Navidad, Cristo el Se?or, que naci? por nosotros, nos aliente a ser testigos de la esperanza, del amor y de la paz.

[Adem?s de saludar a los peregrinos de lengua francesa presentes en la plaza, Su Santidad les dirigi? estas palabras]:

Que san Esteban, el cual vivi? su fidelidad a Cristo hasta el martirio, os impulse tambi?n a vosotros a seguir los pasos del Se?or, testimoniando con audacia el amor que Dios ofrece a todos los hombres, revelado plenamente en el nacimiento de Jes?s.

[En ingl?s el Santo Padre dijo]:

Hoy es la fiesta de san Esteban, el primer m?rtir cristiano. Su noble muerte nos ense?a a ser generosos de coraz?n, valientes al vivir nuestra fe y dispuestos a perdonar a los que nos hacen da?o. Que vuestra estancia en Roma renueve vuestro amor a Cristo y a su Iglesia. Os deseo la alegr?a y la paz en nuestro Se?or y unas santas fiestas navide?as.

[Traducci?n del original pluriling?e distribuida por L'Osservatore Romano -
? Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 21:21  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios