Mi?rcoles, 03 de enero de 2007
Nos presenta el Padre Fernando Lorente o.h. el segundo capitulo de "La Mayor revoluci?n", en esa serie de art?culos bajo el t?tulo general "Luz en el Camino", que publica en EL D?A en la secci?n "Criterios".

Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h.


La mayor revoluci?n (II)


LA LECTURA. No una cualquiera, para matar el tiempo, sin ning?n inter?s. La lectura es algo m?s, much?simo m?s. "La lectura es a la mente lo que el ejercicio al cuerpo". Otro gran pensador, S. Agust?n, nos dice que "cuando oramos, hablamos con Dios; mas cuando leemos, es Dios quien habla con nosotros". Y nuestro Jaime Balmes nos dej? esta recomendaci?n: "En la lectura deben cuidarse bien dos cosas: escoger bien los libros y leerlos bien. Nunca deben leerse libros que extrav?en el entendimiento o corrompan el coraz?n". ?Qu? importancia tiene la lectura, c?mo debemos cuidarla y valorar el tiempo dedicado a ella, con la atenci?n y reflexi?n que la misma siempre nos exige.

Cuando falta esta base, corremos el peligro de "leer mal el mundo que vivimos, y despu?s decimos que nos enga?a". Y todav?a aumenta este peligro, seg?n nos dicen estad?sticamente: "Que el n?mero de analfabetos ha aumentado en veinte millones en el espacio de cinco a?os". Aqu? tenemos una de las formas de la miseria moderna; porque no saber leer es, algo as?, como estar ciego para recibir la luz de la cultura. Por desgracia, las estad?sticas de los analfabetos no se agotan con los millones de personas que ignoran los signos ortogr?ficos.

Quedan otros signos elementales y otra ortograf?a ?ntima que muchos sabios en letras humanas nunca aprendieron a descifrar.

?Y d?nde est?n esos profesores o esos lectores que no nos sacan de este atasco para saber leer y c?mo debe leerse? Estamos terminando con la llegada de los Reyes Magos. Ellos, precisamente, fueron unos aut?nticos profesores de letras para tantos "cultos" analfabetos del esp?ritu que, entonces como ahora, poblaban la tierra. Cu?ntas veces, como en el caso de estos Reyes:

-Dios escribe en el cielo y su mensaje se hace estrella que invita a la marcha por la atenta lectura;

-Dios escribe torcido para denunciar infidelidades y exigir esfuerzos para aceptar y vivir la verdad, que el buen lector sabe distinguir.

-Dios escribe con trazos r?pidos, a vuela pluma, en una circunstancia totalmente casual e inesperada, una muerte s?bita? para decirnos que la muerte nos espera en cada momento y en cada lugar, pero, si somos prudentes, en todas partes, nosotros, siempre la esperamos;

-Dios escribe con tipograf?a moderna, en las p?ginas edificantes de un libro que ha ca?do en nuestras manos; de ese libro que -su lectura- nos hace sentir y vivir fuerza, valor, poder; descubre, ser alimento, ser antorcha del pensamiento y manantial del amor.

-Dios se expresa con los mejores m?todos directos e intuitivos, una p?gina de m?sica selecta, una palabra buena, una actitud ejemplar, una vida sinceramente edificante.

Resulta dif?cil pensar que la noche nos sorprenda, sin que Dios no nos haya dedicado alguna de estas palabras u otras semejantes durante la jornada. La llamada de Dios no es una estrella que apareci? una vez en el cielo de la vida y despu?s... se apag? para siempre en nuestro camino. Las estrellas de Dios, como las del firmamento, se ocultan a la vista, pero no se apagan. Y, ante esta realidad, lo m?s importante y decisivo es saber mantener un clima habitual de silencio y recogimiento para que la estrella de Dios resplandezca en el firmamento del alma, que es donde debemos saborear la verdadera lectura y valorar el tiempo que diariamente dediquemos a ella.

No es un capricho, por tanto, el que una persona con verdadero esp?ritu viva asiduamente un tiempo, con silencio y reflexi?n, dedicado a la lectura, pues este ambiente es imprescindible para escuchar a Dios y amar a las personas. Desde aqu? arranca y se mantiene la mayor revoluci?n de la lectura.

Comencemos el nuevo a?o viviendo esta maravillosa revoluci?n.

* Capell?n de la Cl?nica S. Juan de Dios
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