S?bado, 06 de enero de 2007
Jaime Nubiola

28 de diciembre de 2006
La Gaceta de los Negocios (Madrid)



No son una inocentada los cr?menes que se est?n cometiendo en las cl?nicas abortistas de nuestro pa?s. La denuncia por parte de una televisi?n danesa de las pr?cticas que, con total impunidad, se llevan a cabo en las cl?nicas del grupo CBM ha sido casi silenciada por la algazara navide?a.

En un viaje a Barcelona la semana pasada me acerqu? a la sede central del grupo en una tarde fr?a, oscura y gris, que otorgaba al edificio un t?trico aspecto que trajo inevitablemente a mi memoria las horribles im?genes de los campos de exterminio. Quien se asome a la web del grupo (http://www.barnamedic.com/) podr? descubrir que se presenta abiertamente como un ?centro internacional de coordinaci?n de interrupciones voluntarias del embarazo del primer y segundo trimestre? con m?s de 30 a?os de experiencia. Se estremece el coraz?n al comprobar que ofrecen la interrupci?n voluntaria del embarazo hasta el ?segundo trimestre avanzado? como si fuera algo tan elegible como un tratamiento para adelgazar.

El reportaje de la televisi?n danesa sobre este centro registraba con detalle la informaci?n facilitada por el propio centro sobre el m?todo empleado para la eliminaci?n de esos peque?os seres humanos que ?si se les dejara? podr?an vivir ya fuera de la madre. Se trata del parto inducido de un ni?o que ha muerto porque previamente se le ha administrado una sobredosis de digoxina mediante una inyecci?n en el coraz?n. ?Usted tiene su moral y yo la m?a?, se justificaba el responsable principal de ese centro m?dico ante las preguntas de la periodista de la televisi?n danesa que cuestionaba la moralidad de ese procedimiento.

Por una siniestra asociaci?n de ideas esta respuesta en favor de dos morales diferentes me hizo recordar la justificaci?n que Franz Stangl, el comandante del campo de exterminio de Treblinka, dio de su terrible comportamiento. ?En la escuela de formaci?n para polic?as ?explic? a Giita Sereny? nos ense?aron que la definici?n de un crimen debe reunir cuatro requisitos: ha de haber un sujeto, un objeto, una acci?n y una intenci?n. Si falta uno de estos cuatro elementos no se trata de un delito punible?. Mediante esa estructura conceptual, Stangl lleg? a persuadirse de que lo que hac?a no era criminal: ?La ?nica forma de sobrevivir ?explicaba en 1971? era compartimentar la mente, y al hacer esto pod?a aplicar aquel concepto a mi situaci?n. El ?sujeto? era el Gobierno nazi, el ?objeto? los jud?os y la ?acci?n? el exterminio en la c?mara de gas?. Como en su caso faltaba el cuarto elemento, la ?intenci?n? ?que Stangl identificaba como el ?libre albedr?o??, no pod?a considerar delictiva su conducta: como obedec?a ordenes no pod?a ser el responsable del exterminio de m?s de novecientas mil personas en Treblinka. Quienes defienden la doble moral han cambiado la argumentaci?n, pero s?lo ligeramente. Vienen a decir que si el cliente paga por desembarazarse de un hijo no deseado y el m?dico le ayuda a que haga realidad su deseo, el m?dico no tiene responsabilidad ninguna: quien paga manda y es a todos los efectos el responsable.

Pero no nos enga?emos, el inter?s de las cl?nicas abortistas no es la justificaci?n moral, sino el margen econ?mico: hay personas ?muchas de ellas de pa?ses con legislaciones m?s restrictivas? dispuestas a pagar hasta cuatro mil euros por desembarazarse de un hijo indeseado y esas cl?nicas se aprovechan de la legislaci?n espa?ola (y de que pol?ticos, jueces, m?dicos? miran para otro lado ya que ni se cumple esa legislaci?n) para hacer su macabro negocio. En este sentido me ha impresionado la declaraci?n de la diputada catalana Montserrat Nebrera: ?Condeno expl?citamente el farise?smo p?blico que permite hacer un negocio lucrativo de la eliminaci?n sistem?tica de la vida, arguyendo falsas razones, ampar?ndose en la letra de la ley, no en su esp?ritu?.

M?s a?n, si fu?ramos al fondo de cada uno de esos abortos descubrir?amos que en casi todos los casos el desencadenante de la decisi?n de abortar es el ego?smo del padre de la criatura que no quiere al hijo, que no apoya el seguir adelante con la gestaci?n. Realmente el aborto no tiene nada que ver con la liberaci?n de las mujeres, sino que es la culminaci?n de su explotaci?n por parte de los varones: el ?turismo del aborto? se ha convertido en un execrable negocio que hacen algunos hombres en nuestro pa?s a costa del sufrimiento de tantas mujeres y de las muertes de tantas criaturas inocentes.

Me averg?enza que en una sociedad democr?tica y en un estado de derecho unos desalmados puedan reproducir ?con total impunidad y logrando adem?s beneficios econ?micos? la matanza de los inocentes que Herodes hizo en Bel?n hace algo m?s de 2000 a?os y que conmemoramos hoy.



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