Martes, 09 de enero de 2007
Homil?a del obispo Don Bernardo ?lvarez Afonso pronunciada el 14 de Septiembre en la Fiesta del Sant?simo Cristo de La Laguna, publicada en el Bllet?n Oficial del Obispado, n?meros 8, 9 y 10.

"DIOS SE PONE CONTRA S? MISMO"


"En su muerte en la cruz se realiza ese poner-se Dios contra si mismo, al entregarse para dar nueva vida al hombre y salvarlo: esto es amor en su forma m?s radical".
Benedicto XVI (Dios es Amor, n. 12)


De nuevo, como cada a?o desde hace siglos, al llegar septiembre -con alma, coraz?n y vida- celebramos en San Crist?bal de La Laguna las Fiestas del Sant?simo Cristo. Una vez m?s se cumplen las palabras del propio Jesucristo: "yo cuando sea levando de la tierra, atraer? a todos hacia m?. Dec?a esto para significar de qu? muerte iba a morir" (Jn. 12, 32-33). S?, Cristo crucificado nos atrae a todos hacia El. S?, en la vene?rada imagen del Sant?simo Cristo de La Laguna, miramos a Cristo con su costado traspasado por la lanza y llenos de fe decimos: "te adoramos, ?oh Cristo! y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo".

Desde que el pasado a?o, apenas cinco d?as despu?s de mi Ordenaci?n Episcopal, tuve el honor y el gozo de presidir y predicar tanto el Quinario como la Solemnidad del 14 de septiembre, han ocurrido muchas cosas -alegres y tristes- en la Iglesia, en Espa?a y en todo el mundo. Tambi?n nosotros, en La Laguna, hemos vivido momentos buenos y momentos tristes. Por citar lo m?s sobresaliente, en mi memoria est? presente todos los d?as la desgracia del incendio del Obispado, pero tambi?n la cercan?a, el apoyo y la solidaridad de tant?simas personas, instituciones y empresas que nos llena de consuelo y esperanza.

Tambi?n, en este ?ltimo a?o, estamos asistiendo a un fen?menoque tiene que ver con Jesucristo y nuestra fe en El. Se trata de un "tsunami" ideol?gico y econ?mico, perfectamente orquestado y amplificado por los medios de comunicaci?n. Me refiero a las publicaciones, documentales, pel?culas etc. que ponen en cuesti?n la autenticidad de los evan?gelios, para acabar negando que Jesucristo sea "el Hijo ?nico de Dios, nacido de la Virgen Mar?a por obra del Esp?ritu Santo". A libros de ficci?n como "El c?digo da Vinci", o libros ap?crifos como el "Evangelio de Judas", se les da m?s credibilidad que a los evangelios.

Abiertamente se considera ilusos a quienes creen en Jesucristo como el Se?or y el Salvador de mundo. La Iglesia, es decir, todos los cristianos de la historia (dos mil a?os de cristianismo), se enga?an, y enga?an a los dem?s, cuando dicen y ense?an: "creo en Jesucristo, Hijo ?nico de Dios". Como hizo Judas entonces, Cristo sigue siendo vendido, ya no a los jefes del Sanedr?n por treinta denarios, sino a editores y libreros por miles de millones de denarios... Ser? muy dif?cil frenar esta ola especulativa y este fil?n de oro... Todo esto es un desaf?o que pone a prueba nuestra fe en Jesucristo. S?lo la gracia de Dios, junto con una aut?ntica formaci?n cristiana, nos permitir? "permanecer firmes en la fe".

Mientras aqu?, en La Laguna, como en tantos otros lugares del mundo, celebramos que "Cristo muri? en la cruz por nosotros y por todos los hombres para el perd?n de los pecados", millones de personas son inducidas por h?biles retocadores de antiguas leyendas a creer que Jes?s de Nazaret nunca fue, en realidad, crucificado, y la continuaci?n de la historia incluye su fuga con Mar?a Magdalena hacia La India... [o hacia Francia, seg?n la versi?n m?s actualizada]... En los Estados Unidos hay un best seller del momento, una edici?n del Evangelio de Tom?s, presentado como el evangelio que "nos evita la crucifixi?n, hace innecesaria la resurrecci?n y no nos obliga a creer en ning?n Dios llamado Jes?s".

Sin duda, est? ocurriendo aquello que, hace dos mil a?os, ya dec?a San Pablo a su disc?pulo Timoteo: "Vendr? un tiempo en que los hombres no soportar?n la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se har?n con un mont?n de maestros por el prurito de o?r novedades; apartar?n sus o?dos de la verdad y se volver?n a las f?bulas" (2 Tim 4,3-4).

M?s que la verdad, interesa la novedad y el sensacionalismo por-que vende m?s. Pero, nosotros, no vamos a caer en esa trampa. Cristianos devotos del Sant?simo Cristo, hombres de la Esclavitud del Cristo de La Laguna, hombres y mujeres de nuestra tierra, acojamos y transmitamos la fe que hemos recibido de nuestros mayores, "que no aparten nuestros o?dos de la verdad", "que nuestras mentes y corazones no se vuelvan a las f?bulas". Escuchemos y hagamos nuestra la doctrina sana sobre Jesucristo que estos mismos d?as se nos expondr? en el Quinario, el d?a de la Fiesta y los siguientes de la octava.

Tambi?n, en medio de tanto artificio y sensacionalismo en tomo a Jesucristo, este ?ltimo a?o hemos recibido el regalo de la primera enc?clica del Papa Benedicto XVI: "Dios es amor". En ella nos dice que es precisamente en Cristo crucificado donde el amor de Dios a los hombres se hace m?s palpable, pues incluso se ha puesto "contra s? mismo", ha ido contra si mismo, para salvamos del poder del mal y para dar nueva vida a los hom?bres. "Ese ponerse Dios contra s? mismo,... es amor en su forma m?s radical". Por eso, afirma el Papa: "Dios es amor. Es all?, en la cruz, donde puede contemplarse esta verdad. Y a partir de all? se debe definir qu? es el amor" (n 12).

Tremendo, pero cierto: Amar es ir contra s? mismo. Para amar hay que ir contra uno mismo, contra el propio querer y sentir. S?lo perdiendo algo propio es como podemos amar, cuanto m?s perdemos m?s amamos, y si lo que perdemos es la vida, esa es la mayor prueba de amor. Esta es la verdad sobre el amor que contemplamos en Cristo crucificado. Como nos dice San Juan, "en esto hemos conocido lo que es amor: en que ?l dio su vida por nosotros" (1Jn. 3, 16). Siempre debemos tener muy claro que no hay verdadero amor sin renuncia; cuanto m?s aut?ntico sea el propio sacri?ficio, tanto m?s aut?ntico ser? el amor.

Todo lo que se diga sobre el amor que no incluya este "ponerse contra s? mismo" son f?bulas o simulacros del amor que s?lo sirven de coartada para ocultar el ego?smo y los intereses personales. Porque, como dice el mismo Jesucristo: "Quien quiera salvar su vida, la perder?; pero quien pierda su vida por m?, ?se la salvar?" (Lucas 9, 24). Y la vida se pierde por Cristo cuando la perdemos por los dem?s, pues todo lo hacernos a los otros a Cristo se lo hacemos. El resultado la salvaci?n, una vida plena, la felicidad.

?Qui?n ser? capaz de amar as?? Nadie da lo que no tiene y, "quien quiere dar amor, debe a su vez recibirlo corno don" (n. 7), nos dice el Papa en su enc?clica. Estos d?as ser?n los de las "grandes fiestas del Cristo" si la participaci?n en las celebraciones, en tomo a la imagen del Sant?simo Cristo de La Laguna, nos llevan a conocer y creer m?s en el amor que Dios nos tiene; si nos llevan a convertir un poco m?s nuestro coraz?n a Dios y a sus mandamientos, si -a trav?s del sacramento del perd?n y de la eucarist?a- bebemos con fe renovada de la fuente del amor que es Jesucristo, para que, seg?n su promesa, nuestra vida sea un manantial de amor hac?a los dem?s: "Si alguno tiene sed, venga a m?, y beba el que crea en m?. De su seno correr?n r?os de agua viva" (Jn. 7,37-38).
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