Mi?rcoles, 10 de enero de 2007
Artículo semanal del Padre Fernando Lorente o.h. publicado en EL DÍA el miércoles 10 de Enero, en la sección CRITERIOS, bajo el epígrafe "Luz en el Camino".

Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h.*



Me comunicaron la visita de mi amigo Francisco, uno de los que estuvieron hospitalizados en esta Cínica de S. Juan de Dios y nos vemos con alguna frecuencia. Siempre me recuerda el tiempo de convalecencia que tuvo en este centro, cuando ésta se consideraba necesaria antes de ser dado de alta. Me repite que, de este tiempo, tiene gratos recuerdos; el más importante, que yo le desperté la capacidad de lectura diaria como cultura y formación.

"Aquí le entrego, padre Fernando, estas notas del último libro que he leído sobre una de las diversas plegarias importantes que tiene la Iglesia: El Rosario".

"El Rosario de María viene elevado a la condición de una gran plegaria pública y universal frente a las necesidades ordinarias y extraordinarias de la Iglesia santa, de las naciones y del mundo entero". (Juan XXIII).

"Una oración muy sencilla, el Rosario, ese Rosario que puede muy tranquilamente desgranarse al ritmo de nuestras jornadas. El Rosario. Lentamente rezado y meditado, en las familias cristianas, en las comunidades religiosas e individualmente, nos hará entrar poco a poco en los sentimientos de Cristo y de su Madre, evocando todos los acontecimientos que son la clave de nuestra salvación. Al compás de las avemarías, contemplaremos el misterio de la Encarnación de Cristo". (Juan Pablo II).

También no podemos olvidar a Santo Domingo de Guzmán (1172-l221), que fue el creador de la devoción del Rosario, muy vinculada a las grandes obras apostólicas que realizó. La tradición popular le ha atribuido la total fundación del Rosario representándolo, mediante una abundante y variada iconografía, junto a la Virgen del Rosario.

Estos testimonios y muchísimos más que se han dado, se están dando y se darán siempre son para pensar que María fue y es, por toda la eternidad, la criatura que ha comprendido y comprende, que ha penetrado y penetra mejor que nadie los inmensos paisajes del misterio de Cristo. Por eso con el Rosario, cogidos de la mano de María, penetramos y recorremos cada vez un poco más estos paisajes, para que nuestro corazón se impregne de su atmósfera y los ojos, vueltos más inocentes, sean capaces de ver más y más cosas y tengamos también el coraje de seguir más a Cristo, cuyo misterio abraza a toda la humanidad.

Con todo esto, llego a la conclusión de que está siendo una necedad privar a la gente del Rosario o que, en la práctica, no se dé el verdadero valor apostólico y de santificación personal a esta devoción mariana, tanto en el campo seglar como en el estado sacerdotal y religioso.

Aquí tiene, padre Fernando, las notas de algunos libros leídos sobre el tema del Rosario. Notas muy interesantes, mi amigo Paco, has sabido leer y asimilar Pero esto, con ser muy importante, no basta. La doctrina cristiana, directa e indirectamente, no sólo es historia, cultura, es, ante todo, vida. El santo Rosario, ¿es también vida personal y con tu familia? Qué cosas tiene, padre Fernando, nunca olvidaré su advertencia: que la "cultura cristiana, mucha o poca, debemos vivirla. Dios no nos pide ni mucho ni poco, sólo lo que tenemos"

Este es el ambiente que vivo con mi esposa, hijos, familiares y amigos. Y me va muy bien. Tenía muchos deseos de comunicárselo y felicitarle el nuevo año.

¡Ah!, antes de marcharme. No me ha dicho el tema del artículo que estaba escribiendo cuando he llegado. Pienso, mi amigo Paco, que es más importante su contenido. Para esto ya no hay tiempo. Lo lees detenidamente el próximo miércoles. Hasta pronto, y siga leyendo con esa atención que me has mostrado, y paseando todos los días, que es el mejor sistema para mantenerse sano en lo físico y en lo mental y para reflexionar en lo que debemos ser en lo humano en lo divino. Un abrazo.

* Capellán de la Clínica S. Juan de Dios


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