Jueves, 11 de enero de 2007
Tema de la formaci?n permanete sacerdotal perteneciente al tercer encuentro del segundo trimestre.

3? encuentro


ANEXO 9: ACTUALIZAR LA PALABRA DE DIOS A LA LUZ DE LUCAS


1. Las lecturas del Evangelio de Lucas
Puede servirnos de apoyo el texto de Lc 4,16−30. Si recurrimos a la Biblia de Jerusal?n nos daremos cuenta que, en cursiva, encontramos una amplia cita del Antiguo Testamento que Lucas est? citando. Conviene leer ambos textos porque puede hacernos caer en la cuenta de c?mo Lucas relee el Antiguo Testamento.

El texto de Isa?as dice as?:

Is 61.1−3: El esp?ritu del Se?or Yahv? est? sobre m?, por cuanto que me ha ungido Yahv?. A anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado, a vendar los corazones rotos; a pregonar a los cautivos la liberaci?n, y a los reclusos la libertad; 2 a pregonar a?o de gracia de Yahv?, d?a de venganza de nuestro Dios; para consolar a todos los que lloran, 3 para darles diadema en vez de ceniza, aceite de gozo en vez de vestido de luto, alabanza en vez de esp?ritu abatido.


La citaci?n que Lucas nos presenta es la siguiente:


Lc 4,18−19: 18 El Esp?ritu del Se?or sobre m?, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberaci?n a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos 19 y proclamar un a?o de gracia del Se?or.

Como aproximaci?n al modo en el que el evangelista hace uso del Antiguo Testamento podr?a realizarse un ejercicio de comparaci?n de ambos textos:

(a) ?Qu? suprime Lucas?

(b) ?Qu? a?ade al texto de Isa?as?


Presentarlo a modo de lista nos puede hacer entender que no se trata de detalles sin importancia.

a) Lucas no quiere demostrar que Jes?s es el Mes?as o el enviado de YHWH al contrario de lo que hace Mateo en su evangelio de la infancia con la utilizaci?n de la t?cnica jud?a del midrash.

b) Su inter?s fundamental es hacer comprender que el sentido global de la misi?n de Jes?s se coloca dentro de las esperanzas fundamentales del pueblo de Israel. Especialmente las esperanzas que se concentran en ese per?odo especialmente doloroso de su historia que es el exilio y los primeros a?os del retorno a la tierra prometida, que estuvieron marcados por dosis alt?simas de sufrimiento y de desconcierto.

c) Las variaciones m?s significativas que Lucas realiza con respecto al texto isaiano son dos: (1) la menci?n a los ciegos, ausente en el texto de Isa?as; (2) la desaparici?n de la menci?n al a?o de la ira de Yhwh.
Ambas tienen su funci?n en el texto. Desde el c?ntico de Zacar?as, el mes?as es presentado como el sol que nace de lo alto para iluminar a los que viven en las tinieblas y en las sombras de la muerte. La proclamaci?n de aquel canto se hace realidad en alguien que abre los ojos de los ciegos para que vuelvan a la luz.
Por otra parte, en la historia del pueblo de Israel exist?a una correspondencia casi matem?tica entre los actos salvadores de Dios a favor de su pueblo y el castigo correspondiente contra sus opresores. Con la variaci?n, Lucas cambia de perspectiva: el acto de salvaci?n no necesariamente lleva aparejado un acto de castigo. La salvaci?n del pueblo (en este sentido de todos, puesto Lucas escribe a gentiles con casi total probabilidad), no se realiza a costa de la punici?n de los otros.

d) Estas variaciones suponen que Jes?s no ?pudo leer? ese texto porque no exist?a realmente en el rollo del profeta que ten?a entre las manos. Si volvemos ahora con calma al texto de Lucas nos damos cuenta que este detalle es silenciado. Lc 4 no dice en ning?n momento que Jes?s ley? el texto en cuesti?n.
Ciertamente, Lucas presenta su ense?anza de un modo m?s escondido de lo que solemos hacerlo nosotros que formulamos en ideas lo que queremos comunicar. ?l, por el contrario, est? narrando una historia y, a trav?s de los detalles, a veces min?sculos de esa historia, presenta sus acentos teol?gicos. La atenci?n a los detalles de cada texto es fundamental a la hora de acercarnos a los evangelios. Pero, si cabe, esta atenci?n en m?s necesaria en Lucas, porque traba con m?s cuidado los pasajes narrativos, intentando dar una coherencia y una sucesi?n temporal lograda a los episodios que nos narra tanto de Jes?s como de la Iglesia naciente.

2. Nuestras propias lecturas

En el primer momento de este encuentro nos hemos acercado muy brevemente al modo en el que Lucas hace uso de la Escritura para presentar la vida y la misi?n de Jes?s. A poco que nos hayamos fijado nos damos cuenta del detenimiento con que lee los textos para actualizarlos a la luz del acontecimiento Jes?s.
El tiempo ha pasado, los cambios culturales para nosotros son evidentes y, en ocasiones, el texto b?blico se convierte en oscuro para nosotros y para nuestras comunidades:
?Qu? ayudas podemos regalarnos unos a otros para que nuestra alforja de recursos a la hora de anunciar, predicar y actualizar la Palabra de Dios a nuestras comunidades est? lo m?s completa posible?
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