Viernes, 12 de enero de 2007

JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ DEL 1 DE ENERO DE 2007



La comisi?n diocesana de Justicia y Paz, consciente de la gran importancia que este mensaje del Papa tiene para toda la humanidad, hemos realizado una cuidadosa selecci?n de textos del mismo, con el fin de acercarlos a la comunidad cristiana. Os animamos a leerlo hasta el final, y le pedimos a Dios Padre bueno, que nos de su Esp?ritu para que podamos hacerlo vida.

La persona humana, coraz?n de la paz

1. Al comienzo del nuevo a?o, quiero hacer llegar a los gobernantes y a los responsables de las naciones, as? como a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, mis deseos de paz. Los dirijo en particular a todos los que est?n probados por el dolor y el sufrimiento, a los que viven bajo la amenaza de la violencia y la fuerza de las armas o que, agraviados en su dignidad, esperan en su rescate humano y social. Los dirijo a los ni?os, que con su inocencia enriquecen de bondad y esperanza a la humanidad y, con su dolor, nos impulsan a todos trabajar por la justicia y la paz.

El derecho a la vida y a la libertad religiosa

4. El deber de respetar la dignidad de cada ser humano, en el cual se refleja la imagen del Creador, comporta como consecuencia que no se puede disponer libremente de la persona. Quien tiene mayor poder pol?tico, tecnol?gico o econ?mico, no puede aprovecharlo para violar los derechos de los otros menos afortunados. En efecto, la paz se basa en el respeto de todos.

5. Por lo que se refiere al derecho a la vida, es preciso denunciar el estrago que se hace de ella en nuestra sociedad: adem?s de las v?ctimas de los conflictos armados, del terrorismo y de diversas formas de violencia, hay muertes silenciosas provocadas por el hambre, el aborto, la experimentaci?n sobre los embriones y la eutanasia. ?C?mo no ver en todo esto un atentado a la paz? El aborto y la experimentaci?n sobre los embriones son una negaci?n directa de la actitud de acogida del otro, indispensable para establecer relaciones de paz duraderas. Respecto a la libre expresi?n de la propia fe, hay un s?ntoma preocupante de falta de paz en el mundo, que se manifiesta en las dificultades que tanto los cristianos como los seguidores de otras religiones encuentran a menudo para profesar p?blica y libremente sus propias convicciones religiosas.

La igualdad de naturaleza de todas las personas

6. En el origen de frecuentes tensiones que amenazan la paz se encuentran seguramente muchas desigualdades injustas que, tr?gicamente, hay todav?a en el mundo. Entre ellas son particularmente insidiosas, por un lado, las desigualdades en el acceso a bienes esenciales como la comida, el agua, la casa o la salud; por otro, las persistentes desigualdades entre hombre y mujer en el ejercicio de los derechos humanos fundamentales. Las grav?simas carencias que sufren muchas poblaciones, especialmente del Continente africano, est?n en el origen de reivindicaciones violentas y son por tanto una tremenda herida infligida a la paz.

7. La insuficiente consideraci?n de la condici?n femenina provoca tambi?n factores de inestabilidad en el orden social. Pienso en la explotaci?n de mujeres ? pienso igualmente - en un contexto diverso - ? que todav?a asignan a la mujer un papel de gran sumisi?n al arbitrio del hombre, con consecuencias ofensivas a su dignidad de persona ?

La ecolog?a de la paz

8. La humanidad, si tiene verdadero inter?s por la paz, debe tener siempre presente la interrelaci?n entre la ecolog?a natural, es decir el respeto por la naturaleza, y la ecolog?a humana. La experiencia demuestra que toda actitud irrespetuosa con el medio ambiente conlleva da?os a la convivencia humana, y viceversa. Cada vez se ve m?s claramente un nexo inseparable entre la paz con la creaci?n y la paz entre los hombres.

9. La destrucci?n del ambiente, su uso impropio o ego?sta y el acaparamiento violento de los recursos de la tierra, generan fricciones, conflictos y guerras, precisamente porque son fruto de un concepto inhumano de desarrollo.
Concepciones restrictivas del hombre

10. Son igualmente inaceptables las concepciones de Dios que impulsen a la intolerancia ante nuestros semejantes y el recurso a la violencia contra ellos: ? nunca es aceptable una guerra en nombre de Dios.

12. Una paz estable y verdadera presupone el respeto de los derechos del hombre.

14. Ante los hechos sobrecogedores de estos ?ltimos a?os, los Estados deben percibir la necesidad de establecer reglas m?s claras, capaces de contrastar eficazmente la dram?tica desorientaci?n que se est? dando. La guerra es siempre un fracaso para la comunidad internacional y una gran p?rdida para la humanidad. Y cuando, a pesar de todo, se llega a ella, hay que salvaguardar al menos los principios esenciales de humanidad y los valores que fundamentan toda convivencia civil, estableciendo normas de comportamiento que limiten lo m?s posible sus da?os ?

15. Otro elemento que suscita gran inquietud es la voluntad, manifestada recientemente por algunos Estados, de poseer armas nucleares. ? La v?a para asegurar un futuro de paz para todos consiste no s?lo en los acuerdos internacionales para la no proliferaci?n de armas nucleares, sino tambi?n en el compromiso de intentar con determinaci?n su disminuci?n y desmantelamiento definitivo ? ?Est? en juego la suerte de toda la familia humana!

La Iglesia, tutela de la trascendencia de la persona humana

16. Deseo, por fin, dirigir un llamamiento apremiante al Pueblo de Dios, para que todo cristiano se sienta comprometido a ser un trabajador incansable en favor de la paz y un valiente defensor de la dignidad de la persona humana y de sus derechos inalienables. Jes?s nos ha revelado que ?Dios es amor? (1 Jn 4,8), y que la vocaci?n m?s grande de cada persona es el amor. En Cristo podemos encontrar las razones supremas para hacernos firmes defensores de la dignidad humana y audaces constructores de la paz.

17. As? pues, que nunca falte la aportaci?n de todo creyente a la promoci?n de un verdadero humanismo integral, (enc?clicas Populorum progressio y Sollicitudo rei socialis). Al comienzo del a?o 2007, al que nos asomamos - aun entre peligros y problemas - con el coraz?n lleno de esperanza, conf?o mi constante oraci?n por toda la humanidad a la Reina de la Paz, Madre de Jesucristo, ? nuestra paz ?
Comentarios