Viernes, 12 de enero de 2007
Mensaje de los Obispos de la Comisi?n Episcopal para las
Relaciones Interconfesionales con motivo de la
Semana de oraci?n por la Unidad de los Cristianos
18-25 de enero de 2007

?Cristo nos ilumina a todos?



Un a?o m?s la Semana de oraci?n por la unidad de los cristianos viene a colocar ante todos los cristianos la unidad visible de la Iglesia como meta del ecumenismo. Los disc?pulos de Cristo no podemos volver la vista atr?s tentados por la seguridad de un pasado sin relaciones entre las Iglesias. Todas las grandes comuniones eclesiales aspiran hoy a reconocerse rec?procamente como ?iglesias hermanas?, y hemos de realizar cuanto est? en nuestras manos para lograr que llegue el momento en que todas las Iglesias cristianas puedan reconocerse mutuamente como una sola comuni?n en la fe y una misma realidad eclesial.

1. Proclamar el Evangelio unidos para que Cristo ilumine a todos es caminar hacia la unidad visible bajo la acci?n del Esp?ritu

No podemos sucumbir al des?nimo aun cuando las etapas que faltan sean todav?a de larga duraci?n, porque las ya recorridas nos estimulan a completar la carrera, que s?lo podremos concluir con ?xito si nos dejamos guiar por el Esp?ritu Santo, verdadero int?rprete de la voluntad de Cristo para su Iglesia en cada momento hist?rico: ?Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguir? dando a conocer, para que el amor con que t? me has amado est? en ellos y yo en ellos? (Jn 17,26).

El Esp?ritu que procede del Padre es el que dispone a los disc?pulos a recibir el amor del Padre en el reconocimiento de Jes?s como Hijo de Dios, aquel en quien el Padre ha dado la mayor muestra de amor al mundo. Nada podremos hacer sin la gu?a del Esp?ritu Santo, por cuya acci?n espiritual en nosotros podemos permanecer unidos a Cristo. Los cristianos hemos de suplicar con constancia la asistencia del Esp?ritu del Padre y del Hijo para que nos vaya se?alando en cada momento hist?rico lo que conviene hacer para que la proclamaci?n del Evangelio llegue a los hombres de todas las culturas, mentalidades y religiones. Daremos pasos firmes hacia la unidad de la Iglesia si a todos los cristianos nos une la misi?n para la que hemos sido enviados por Cristo: la evangelizaci?n del mundo.

Respetuosos con los creyentes de las diversas religiones y con cuantos se declaran agn?sticos o no creyentes, los cristianos estamos llamados a ofrecer el testimonio de Cristo como ??nico mediador entre Dios y los hombres, hombre tambi?n, que se entreg? a s? mismo como rescate por todos?(1 Tim 2,5-6); pues siendo Dios ?nuestro Salvador? (1 Tim 1,1) y ?Salvador de todos los hombres, principalmente de los creyentes? (1 Tim 4,10), ?no se nos ha dado a los hombres otro nombre bajo el cielo por el que podamos ser salvados? (Hech 4,12). As? hemos de proponer a Cristo como ?nico redentor del g?nero humano, fiados de su palabra siempre eficaz y la se?al de sus milagros, que hac?an exclamar a cuantos le segu?an admirados: ?Todo lo ha hecho bien; hace o?r a los sordos y hablar a los mudos? (Mc 7,37).

2. Orar por el ?xito del encuentro entre las Iglesias de Europa en Sibiu para que se fortalezca el testimonio de las Iglesias en Europa

La III Asamblea Europea de Iglesias, cuyas fases preparatorias hemos empezado a recorrer, nos convoca a acudir al encuentro con los otros cristianos del Continente que tendr? lugar en la ciudad de Sibiu, en Rumania, el pr?ximo septiembre de 2007, para juntos mirar hacia ?Cristo, luz que ilumina a todos, esperanza de renovaci?n y unidad en Europa?. Con este lema auguramos, confiando plenamente en la acci?n del Esp?ritu unificador, una experiencia de gracia que har? crecer la comuni?n de las Iglesias en Europa. Un encuentro fraterno que las llevar? a un mayor compromiso por la nueva evangelizaci?n de las sociedades europeas, hoy hondamente afectadas por el esp?ritu agn?stico del relativismo, la gran tentaci?n de nuestro tiempo. Estamos ante el reto de una ideolog?a que cierra los ojos y los o?dos de las personas a la verdad del Evangelio y aleja a las naciones europeas de la civilizaci?n cristiana.

Estamos llamados a anunciar a todos que Jesucristo es el Redentor universal del g?nero humano, que a todos ha congregado en el recinto acogedor de su Iglesia una y santa, y a dar testimonio de Cristo de modo acorde con la naturaleza de la Iglesia una. En ella quiso Dios Padre reunir en Cristo a sus hijos dispersos (Jn 11,52), dot?ndola y enriqueci?ndola de los medios de salvaci?n: los sacramentos, medios de gracia por los cuales el Esp?ritu del Padre y del Hijo realiza la santificaci?n de los creyentes; y servicio espiritual de los ministros ordenados, mediante el cual es Cristo mismo el que re?ne a su Iglesia y se hace presente en ella, para seguir incorporando a la salvaci?n a los hombres de todos los tiempos. A estos medios de salvaci?n el Esp?ritu del Se?or agrega los dones y carismas, mediante los cuales reparte ?diversas tareas o ministerios que contribuyen a renovar y construir m?s y m?s la Iglesia, seg?n aquellas palabras: ?A cada uno se le da la manifestaci?n del Esp?ritu para el bien com?n? (1 Cor 12,7)? (Vaticano II: Constituci?n Lumen gentium, n.12).

La b?squeda de la unidad visible viene contribuyendo sobre manera a esta renovaci?n de la Iglesia, que tiene en el Vaticano II un referente permanente, v?lido para nuestro tiempo. Los pasos que las Iglesias han dado hacia esta unidad fortalecen el testimonio de Cristo como salvador universal de los hombres, luz de las naciones y esperanza de la humanidad y de toda la creaci?n. Todav?a queda camino por andar, pero si todos los cristianos secundan la acci?n del Esp?ritu Santo en la Iglesia, Cristo ser? conocido y amado como el enviado del Padre para la salvaci?n del mundo. Todo cuanto podamos hacer unos cristianos y otros por la renovaci?n de la Iglesia har? resplandecer ante los hombres el misterio de su unidad cat?lica, tal como se?al? el Concilio: ?Por la fuerza de esta catolicidad, cada grupo aporta sus dones a los dem?s y a toda la Iglesia, de manera que el conjunto y cada una de sus partes se enriquecen con el compartir mutuo y con la b?squeda de plenitud en la unidad? (Lumen gentium, n. 13).

Estamos plenamente seguros de que la III Asamblea Europea de Iglesias contribuir? a que los cristianos de Europa nos conozcamos m?s y mejor, para que juntos afrontemos el reto com?n de nuestro tiempo: conseguir que Cristo siga iluminando la vida de los pueblos que le han conocido y a cuya luz han caminado.

3. El acercamiento entre cat?licos y ortodoxos acrecentar? la comuni?n de todas las Iglesias

Por otra parte, no podemos dejar de mencionar el ?xito del feliz encuentro entre el papa Benedicto XVI y el Patriarca Bartolom? I. La reciente visita del Papa a Turqu?a para encontrarse con el Patriarca marca, ciertamente, un hito en las relaciones ecum?nicas entre la Iglesia Cat?lica y las Iglesias ortodoxas orientales que, con la ayuda del Se?or, redundar? en un mayor acercamiento por todos esperado de las dos grandes Comuniones eclesiales, que se reconocen rec?procamente como ?Iglesias hermanas?. Este acrecentamiento de la comuni?n entre cat?licos y ortodoxos ayudar? al mismo tiempo al crecimiento de la comuni?n entre las todas Iglesias cristianas. Cuando dos Iglesias se acercan todas se acercan porque los interlocutores se reducen y disminuyen las diferencias.

Encomendamos al Se?or los frutos de este encuentro para que el di?logo teol?gico entre cat?licos y ortodoxos, acompasado por el di?logo de la caridad y sostenido por la oraci?n ecum?nica de todos, lleve a las dos grandes Iglesias a la comuni?n en la que estuvieron durante el primer milenio de cristianismo. Para cumplir el mandato del Se?or de evangelizar a todos los pueblos, cat?licos y ortodoxos, como han dicho en su Declaraci?n com?n el Papa y el Patriarca est?n llamados ?reforzar la colaboraci?n y nuestro testimonio com?n ante todas las naciones?.

4. La santidad como medio de lograr la unidad deseada haciendo propia la voluntad de Cristo

Finalmente, queremos recordar a todos que el camino hacia la unidad tiene en la santidad de los disc?pulos de Jes?s el m?s s?lido punto de apoyo y trampol?n de lanzamiento hacia la meta deseada de la unidad. El ecumenismo de la santidad es el m?s eficaz de todos, porque la configuraci?n con Cristo es el medio apto para dar cabida en nosotros a la voluntad de Dios mediante la identificaci?n plena con la mente de la Iglesia Esposa de Cristo.

S?lo mediante la obediencia a la voluntad del Padre, la acci?n de los cristianos en el mundo producir? sus frutos, pues la entrega a la voluntad de Dios har? que los cristianos vivan la vocaci?n a la santidad como forma perfecta del testimonio de Cristo ante los hombres. Si todos los cristianos nos dejamos guiar por el Esp?ritu en el ejercicio de esta vocaci?n a ser santos, todos nos encontraremos caminando al un?sono y podremos recibir de Dios el don de la unidad visible que buscamos. De esta suerte los hombres reconocer?n en la comuni?n santa y cat?lica de la Iglesia el ?sacramento de la unidad del g?nero humano?. La Iglesia, unificada en Cristo a imagen de la Trinidad, aparecer? como testigo de Cristo en el mundo, ?mbito del encuentro y recinto de la congregaci?n de los hombres y las naciones en Cristo.


Adolfo, Obispo de Almer?a, Presidente
Santiago, Arzobispo de M?rida-Badajoz
Jos?, Obispo de Tuy-Vigo
Rom?n, Obispo de Vic
Publicado por verdenaranja @ 23:07  | Hablan los obispos
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