Lunes, 15 de enero de 2007
Celebraci?n Ecum?nica contenida en el Cuaderno para el Octavario de Oraciones por la Unidad de los Cristianos Enero de 2007.

Celebraci?n ecum?nica


PRESENTACI?N

El esquema de celebraci?n propuesto a continuaci?n es una adaptaci?n del preparado por las Iglesias locales de Umlazi y que iba dirigido especialmente a los j?venes. Comienza por una invitaci?n al silencio, no un silencio que oprime sino que nos permite o?r en el recogimiento la voz de Dios y el dolor del mundo y de los hombres. La liturgia de la Palabra menciona los temas principales que se desarrollan en la ?Introducci?n? y llevan a la meditaci?n de San Pablo sobre el cuerpo del Cristo en 1 Cor 12 y la curaci?n mencionada en Mc 7, 31-37. Este esquema, que refleja un determinado estilo de oraci?n de Sud?frica, ofrece la posibilidad de insertar durante la celebraci?n gestos simb?licos, testimonios y oraciones que piden la curaci?n para permitir a las personas de la comunidad local cuya voz no se oye o que sufren al unirse a la oraci?n de la asamblea. Las intercesiones se inscriben en un marco trinitatario que agrupa oraciones por la unidad de los cristianos y por todos los que, a nivel local y tambi?n de todas partes del mundo, tienen mayor necesidad.

DESARROLLO

Oficiante: OLector: LAsamblea: A


Recepci?n y presentaci?n de la celebraci?n

O: Queridos amigos en Cristo, estamos aqu? reunidos, miembros de un mismo Cuerpo, para escuchar lo que Dios quiere decirnos a trav?s de su Palabra, pero tambi?n a trav?s de nuestros hermanos y hermanas silenciosos en su sufrimiento.
especialmente cr?tica, experimentan la urgencia de pedirnos compartir, en nombre del Cristo, toda forma de silencio c?mplice ante las personas abrumadas de sufrimientos. ?Esta palabra no ser? m?s potente y m?s prof?tica si viene de cristianos de distintas confesiones que hablan y que act?an juntas? Cristianos de distintas Iglesias aqu? reunidos para esta celebraci?n, oigamos la llamada del Se?or:

? a tomar conciencia de nuestros silencios culpables ante los sufrimientos escandalosos y a arrepentirnos juntos;
? a pedir para que la bendici?n de Dios descienda sobre todos y en particular sobre los que participan en el sufrimiento del abandono de Cristo;
? a reaccionar elevando la voz para con los sin voz, para que aumente nuestro testimonio com?n en Cristo que "hace o?r a los sordos y hablar a los mudos".

Himno/ Canto

Desde el principio del himno o del canto, realizado a la manera de Taiz? o Iona, se aconseja, para la entrada de la asamblea en el siguiente tiempo de silencio, llevar por ejemplo una gran cruz y colocarla en el suelo. Cuatro j?venes depositan esta cruz. Se colocan en torno ella y ruegan en silencio.

El canto se detiene pronto para dar paso a las palabras de introducci?n al silencio. (Es posible tambi?n el silencio de la asamblea con una actuaci?n al ?rgano).


Introducci?n al silencio

O: Hagamos silencio ante Dios... hagamos silencio en nosotros mismos... nos abrimos al silencio de nuestros hermanos y hermanas que viven en el sufrimiento: ?"Un miembro sufre? Todos los miembros sufren con ?l "(1 Co 12, 26).

Que este silencio de comuni?n con los que su voz no se oye, ya sea porque se callen, o porque se les hace callar, abra nuestros o?dos. No siguen siendo sordos. Oigamos la llamada de Cristo. Nos ense?a a dejarnos afectar, como ?l, por el sufrimiento del otro. Nos remite a nuestra responsabilidad com?n de cristianos de todas las denominaciones ante estos sufrimientos.

Tres minutos de silencio

Himno/ canto

Un solista reanuda el mismo canto de introducci?n al silencio, cada vez m?s fuerte, asoci?ndose al canto toda la asamblea.

Oraci?n

O: Oh Dios, que te sientas en tu esplendor celestial, por la revelaci?n de tu Palabra, Jesucristo, salida del seno de tu silencio y ocultado al Pr?ncipe de este mundo, has roto el silencio. Abre nuestros ojos para que podamos ver a Jes?s, la estrella que disipa nuestras tinieblas. Abre nuestros o?dos para que podamos hacer resonar las voces envueltas en el silencio de los millones de los que su voz se obstruye por las pruebas y los sufrimientos de este mundo transitorio.

Abre nuestros corazones para que sepamos responder al dolor de las personas enfermas entre nosotros, como esta mujer de Betania que extiende el perfume sobre la cabeza de Jes?s, como un cierto Sim?n de Cirene que, sin recriminar, llev? la cruz de tu Hijo, reducido al silencio por los que lo acosaban.

Aqu? reunidos, rompemos el silencio con las palabras de la oraci?n que Jes?s nosotros ense??:
Padre nuestro (cada uno en su propia lengua)

Palabra de Dios

1 Samuel 1,1-18. Ana, en su pena excesiva. (Le?do por cuatro personas, una para el relato, otra para las palabras de Elqana, otra para las palabras de Ana y otra para las de El?)

Salmo 28,1-2; 6-9. Se?or... mi roca, no seas sordo... (Le?do por una persona joven)

1 Corintios 12, 12-29. Si un miembro sufre, todos comparten su sufrimiento.

Mc 7, 31-37. Cristo hace o?r a los sordos y hablar a los mudos (Los ni?os y j?venes presentes pueden imitar Mc 7, 31-37. Esta escena de curaci?n puede ser tambi?n objeto de una danza.)

Predicaci?n

Confesi?n de fe

S?mbolo Niceno-constantinopolitano u otra confesi?n de fe en uso Confesi?n de los pecados - Perd?n - Signo de la paz

O: Dios est? m?s dispuesto a perdonar nuestros pecados que nosotros a confesarlos. Present?monos ante Dios para confesarle el peso de nuestros pecados: ?Jes?s no prometi? dar el descanso a los que est?n agobiados por el peso de la carga? Confi?mosle tambi?n nuestro sufrimiento de ver la falta de las Iglesias a?n insuficientemente unidas para poder ayudar a los d?biles, a los peque?os y a aquellos sin voz, tan amados del coraz?n de su Hijo Jes?s:
"Tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; era forastero y me alojasteis; estaba desnudo y me vestisteis ; enfermo y me visitasteis; en la c?rcel y fuisteis a verme? (Mt 25, 35-36)

Algunos grupos de personas pueden llevar sucesivamente objetos, im?genes, dibujos o fotograf?as que mencionan situaciones donde miembros de comunidades cristianas locales - sin distinci?n de denominaciones ? han sido silenciados en la indiferencia, o no llegaron a hablar con una misma voz o actuar juntos, por ejemplo en el caso de mujeres pegadas, de ni?os maltratados, de hu?rfanos del Sida, etc. (como lo puso de relieve en su propio contexto el grupo ecum?nico de Sud?frica que propone el tema de la oraci?n de este a?o).

? Cada grupo de personas avanza en silencio y deposita sucesivamente ante la asamblea (al pie de la cruz llevada anteriormente) los objetos, im?genes o fotograf?as.

? Una de ellas da testimonio del largo silencio mantenido o/y de la parte de
responsabilidad en esta situaci?n de sufrimiento debida al pecado.

? Luego otra del mismo grupo dice en voz alta: "Se?or, no te vimos en el sufrimiento
de nuestros hermanos y nuestras hermanas".


Tiempo de silencio suficiente entre cada grupo

O: Dios de misericordia, en tu Hijo t? nos ofreces el perd?n sin condiciones para los pecados que confesamos de verdad
Conc?denos tu perd?n para los pecados manifiestos a tus ojos, como para los que no tenemos el valor de mirar de frente. Cuando, por nuestros actos, rechazamos tu voluntad; Cuando, desinteres?ndonos de los dem?s, retiramos la esperanza; Cuando, por indiferencia respecto de tu ley o por debilidad, no hemos respondido personalmente o comunitariamente. Te pedimos que nos atiendas en tu misericordia, repares nuestras vidas rotas y aceleres la hora de la plena comuni?n entre nosotros, en nombre del amor de Jesucristo. Am?n.

"Si alguno peca, tenemos ante el Padre un abogado, Jesucristo, el Justo" (1 Jn 2,1) y ?os han sido perdonados vuestros pecados en su nombre (1 Jn 2,12).

O: Acabamos de acoger el perd?n de nuestros pecados que nos obtiene la paz, d?ndonos los unos a los otros esta paz de Cristo.
M?sica mientras los miembros de la asamblea se dan mutuamente la paz.

Intercesiones

O: Dios de la gracia, creador nuestro, Dios de misericordia, nuestro redentor, Dios
compasivo, nuestra ayuda, t? que sabes que tenemos necesidad antes de que te pidamos, te alabamos por la creaci?n, por la redenci?n y por tu incesante solicitud para con nosotros.
Curados nosotros mismos, curadas nuestras Iglesias de su sordera, que percibimos m?s claramente juntos el sonido de tu voz en el silencio de los pobres y de los enfermos.
Te pedimos por tu Iglesia todav?a dividida que se extiende por el mundo y est? encargada de anunciar a Cristo, Luz de las naciones.

Alienta en nosotros el deseo de trabajar sin descanso por la unidad de los cristianos, y que nada venga a obstaculizar nuestra b?squeda de esta unidad por la que Cristo or?.
As? como no consider? como presa codiciable el ser igual a Dios Padre, sino que se despoj? de s? mismo, conc?denos que no se retrasen nuestros pasos en nuestro caminar com?n hacia la plena comuni?n.

L1: Dios creador nuestro, t? nos has creado para ti en tu amor, y nuestros corazones no tendr?n respiro hasta descansar en ti.

A: Danos la seguridad de que nada nos apartar? de tu amor.

L2: Dios pastor nuestro, t? nos has llamado de las tinieblas a tu luz admirable. Haznos brillar
como ni?os de luz.

A: Brille, Se?or, brille. Brille en nuestras vidas

L3: Dios Padre nuestro, t? que tienes un cuidado infinito de cada uno de nosotros, atiende las necesidades de los otros.

A: Ens??anos en tu bondad a tomar en nuestros brazos a los otros como t? mismo has tomado en tus brazos a Jesucristo y consolida nuestro testimonio com?n de cristianos a favor de la justicia, la caridad fraterna y el perd?n.

L4: Jes?s, Palabra del Padre, t? que rompes toda forma de silencio culpable.

A: Danos el valor de sostener a todos los que, en nuestras comunidades aqu? reunidas, hacen o?r en tu nombre la voz de los sin voz; que un verdadero ecumenismo de la vida
alivie el desamparo y la soledad all? donde prevalece la muerte precoz.

L5: Jes?s, amigo de los pobres y extranjeros, t? has tendido la mano para dar tu gracia y tu salvaci?n a los que est?n lejos.

A: Da a todos los que se sienten extranjeros encontrar el consuelo y percibir tu presencia
en nuestras comunidades de fe.

L6: Jes?s, enviado del Padre, t? has llamado a tus disc?pulos para que fueran mensajeros
unidos en el anuncio del Evangelio y ser instrumentos de transformaci?n de este mundo.

A: Ay?danos: que la perspectiva de un mundo transformado avive la imaginaci?n de todos
los creyentes.

L7: Esp?ritu Santo vivificador, que podamos vivir continuamente de tu poder vivificante.

A: Por tu presencia entre nosotros, danos la fuerza a los que no tienen y conc?denos dar la palabra a los que est?n privados de ella.

L8: Esp?ritu Santo, t? que eres v?nculo de la unidad, concede a los dirigentes de nuestras comunidades de fe un celo inquebrantable en sus esfuerzos por la unidad.

A: Escucha nuestras oraciones, abre nuevos caminos de unidad para tu Iglesia.

L9: Esp?ritu Santo, t? que nos conduces a la verdad plena y rectificas lo que es falso, alienta a todos los que ejercen funciones de gobierno.

A: Conc?denos la voluntad de velar por las necesidades de los pobres, de los peque?os y de los d?biles sin voz, para que tengan prioridad y gu?rdales de toda tentaci?n, para
que su integridad moral est? preservada de la corrupci?n.

L10: Dios, Padre, Hijo y Esp?ritu-Santo, t? que eres uno en tres personas.

A: Permanece con nosotros para abatir los muros que nos separan, y re?nenos en Cristo por el v?nculo del Esp?ritu.

O: Dios de amor, t? que ves todo, que eres misericordioso, cuya bondad supera toda medida; t? que, rompiendo el silencio, te acercas a nosotros antes que nosotros nos volvamos a ti, mostrando as? tu amor por nosotros en Jesucristo, tu ?nico Hijo, nacido de la Virgen Mar?a, hacemos llegar hasta ti nuestras oraciones.

Est?s presente en cada uno de los miembros de la humanidad.
Mira benignamente a nuestras Iglesias, que llamas a manifestar juntas todos los d?as de la vida el amor misericordioso y compasivo de tu Hijo Jesucristo, Dios con nosotros por los siglos de los siglos.
Am?n.

Canto

Elegir preferiblemente el Magnificat o el canto de las bienaventuranzas en raz?n del tema: Dios ensalza y colma de bendici?n a los humildes y silenciosos.
Tiempo de testimonio, de oraci?n de bendici?n y consuelo
Pueden ofrecerse aqu? testimonios de personas o grupos, especialmente ecum?nicos, empe?ados en acciones de solidaridad, como la lucha contrala pandemia del Sida, la violencia contra las mujeres y los ni?os, la desnutrici?n, etc.


O: "Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis hermanos m?s humildes, conmigo lo hicisteis? (Mt 25," 40).
"Venid a mi todos los que est?is fatigados y agobiados, y yo os aliviar? (Mt 11, 28).

Queridos amigos, estas palabras del Cristo van dirigidas a cada uno y a cada una. En efecto, en el centro de nuestros compromisos, incluidos nuestros compromisos ecum?nicos, como en el sufrimiento de la enfermedad, soledad y desaliento para
muchos de entre nosotros, Cristo est? cerca. Nos sostiene en la debilidad. Es para nosotros consuelo y bendici?n.

Los representantes o ministros de Iglesias presentes se colocan ante la asamblea para la oraci?n y el gesto de bendici?n.

Te bendecimos, Se?or Dios nuestro, por el amor que nos has manifestado en Jesucristo, nuestro Se?or.
En ?l, que nos ha amado, vencemos m?s el desamparo, la angustia, la persecuci?n, el hambre, la pobreza, el peligro, la espada.
En el silencio del abandono y de la soledad, de la enfermedad y de la muerte, danos las riquezas de tu bendici?n.
Que sea m?s firme nuestra fidelidad de servirte en nuestros hermanos y hermanas; que m?s profunda sea nuestra alegr?a de cumplir tu voluntad.
Te bendecimos y te glorificamos, porque t? escuchas el silencio de nuestros corazones; t? act?as en nosotros con poder, cur?ndonos y d?ndonos el hablar en el nombre de Jes?s, tu Hijo.
Env?anos al mundo para realizar tu obra y abatir los muros de silencio que separan a los grupos humanos.
Danos testimoniarte siempre, ?nico Se?or nuestro, en la unidad "de una ?nica fe y un ?nico bautismo".
Y que podamos crecer en la gracia y en la paz de Dios que excede toda inteligencia, para que tu nombre sea glorificado. Am?n
(V?ase propuesta alternativa siguiente)

Bendici?n final

O: La gracia de nuestro Se?or Jesucristo, el amor del Padre y la comuni?n del Esp?ritu Santo, est? siempre con vosotros.

R/ Y con tu esp?ritu.

Palabras y gesto de env?o

Como signo de la bendici?n de Dios, del consuelo de su palabra y de su presencia, en el momento de la dispersi?n de la asamblea hay posibilidad de que cada participante
reciba un poco de perfume en las manos para transmitirlo con otras personas, tradici?n de las Iglesias ortodoxas.
La recogida de las ofrendas puede hacerse despu?s de la celebraci?n. Se dedicar?n a una acci?n destinada a responder concretamente a las necesidades de los que son reducidos al silencio.


Propuesta alternativa

En lugar del momento de testimonios, bendici?n y consuelo, las asambleas pueden preferir la siguiente propuesta, que consiste en orar sobre cada persona que se presentar?.

El oficiante invita a los representantes de las denominaciones presentes (elegidos antes de la celebraci?n y a quienes se les explic?) a venir a sus lados para rezar sobre las personas que desean la ayuda de la oraci?n de sus hermanos y de sus hermanas.
Proclamaci?n de Rm 8, 31-39 a partir de "si Dios est? con nosotros...".


O: Hermanos y hermanas, en efecto "nada puede separarnos del amor de Dios manifestado en Jesucristo". Por ello, si hay entre nosotros quienes experimentan
especialmente el peso de la carga de la enfermedad, del sentimiento de estar abandonados o incomprendidos en el sufrimiento o la soledad hasta el punto de no encontrar la paz, pueden avanzar para confiar su sufrimiento y para que se ore sobre ellos, si lo desean.

Podemos tambi?n avanzar la intenci?n de los amigos y conocidos afectados por el sufrimiento, enfermos o desalentados.

Durante este tiempo, rezamos todos juntos para que el consuelo de Cristo se manifieste a estos hermanos y hermanas
Estas personas avanzan - Fondo musical durante este tiempo.
Los que han sido designados son acogidos fraternalmente, les escuchan y oran por ellos, y con ellos hacen por ejemplo el gesto de poner la mano sobre su hombro.


Textos b?blicos, meditaciones y oraciones

D?A PRIMERO

Al principio ya exist?a la Palabra
"Y dijo Dios...." (Gn 1)
Gn 1,2 - 2, 4: ................ Por su palabra, Dios crea el universo

Sal 104, 1-9: ................ El Se?or organiza toda la creaci?n

Ap21, l-5: ..................... Dios hace nuevas todas las cosas

Jn 1, 1-5: ...................... Al principio ya exist?a la Palabra

Comentario

Al principio ya exist?a la Palabra... En este primer d?a de la Semana de oraci?n por la Unidad de los Cristianos, queremos contemplar la obra del Creador. En el silencio de los abismos - nos dice el G?nesis -, Dios crea el mundo por su Palabra. "Y dijo Dios...". Al principio de los principios, cuando solo hab?a caos y confusi?n, la Palabra de Dios viene a romper el silencio para asignar a cada criatura su justo lugar. En la cumbre de la creaci?n, Dios crea una ?nica humanidad, a la imagen de su unicidad.

El grupo que ha preparado el proyecto de esta Semana de oraci?n por la Unidad de los Cristianos es originario de Sud?frica. Sus miembros trataron c?mo la epidemi9a del Sida puede lanzar vidas humanas al desamparo. A menudo, tambi?n nosotros, tenemos la impresi?n que nuestro mundo es ca?tico: cuando los elementos naturales vienen a absorberlo todo, cuando la guerra nos sumerge en el pavor, cuando la enfermedad o el luto nos hunde en un gran abismo...
"Y dijo Dios...". Ante tantos sufrimientos, todos los cristianos quieren creer que la obra del Creador
contin?a todav?a. A pesar de sus divisiones, es una misma esperanza que vive en el coraz?n de todos los disc?pulos del Cristo: la Palabra de Dios sigue creando el mundo hoy, arranc?ndolo de la nada y del absurdo, manteniendo la humanidad en la unidad. M?s que nunca, los cristianos de todas
las confesiones tienen necesidad de o?r esta promesa: he aqu?, hago todas nuevas cosas, no habr? ya ni luto, ni sufrimiento.

El caos en el que vivimos puede ser paralizante. Con todo, hombres y mujeres de nuestra tierra no quieren resignarse al desaliento. Por ello en Sud?frica, un grupo de mujeres (Kopanang), afectadas por el Sida, se re?ne para realizar espl?ndidos tejidos. Sus creaciones permiten vivir a su familia.

Nosotros tambi?n, creados a la imagen de Dios, podemos - a nuestra medida - hacer surgir la belleza all? donde reina el caos.

Oraci?n

Dios Creador nuestro, contemplamos el esplendor de tu creaci?n. Tu Palabra ha creado el universo.
Te suplicamos, cuando nuestra vida cae en ruinas, que renueves tus maravillas. A pesar del esc?ndalo de nuestras divisiones, podemos implorarte con una misma voz: que tu Palabra no deje de hacer nuevas todas las cosas en el coraz?n de nuestras vidas heridas. Danos el valor de ser nosotros tambi?n artesanos de la creaci?n. Haz que la unidad que buscamos para nuestras Iglesias est? verdaderamente al servicio de la unidad de toda la familia humana. Te pedimos. Am?n.

D?A SEGUNDO

La palabra del Cristo nos salva

"Hace o?r a los sordos y hablar los mudos" (Mc 7,31-37)

Is 50, 4-5: ..................... Dios me dio una lengua... para que sepa aliviar al d?bil

Sal 34 (33), 1-16 .......... Bendecir? al Se?or en todo momento

Col 1,11-20 .................. Jes?s es la imagen de Dios invisible

Mc 7, 31-37 .................. Jes?s hace o?r los sordos y hablar los mudos.

Comentario

Intentar? medir el precio del don recibido del Se?or Dios. Recibi? el poder de una palabra que puede aliviar al d?bil y al que tiene el coraz?n destrozado. Para eso, necesita o?dos para o?r y aprender como un disc?pulo. Puesto que el Se?or Dios lo llama, no puede darse media vuelta.
San Pablo comprende que la Palabra definitiva se pronunci? en Jesucristo. Nos presenta a la humanidad en la unidad de sus relaciones con el Hijo de Dios, imagen de Dios invisible, a semejanza de quien hemos sido creados. Dios nos sac? del poder de las tinieblas y nos hizo pasar al reino de su
Hijo en quien tenemos la liberaci?n y el perd?n de los pecados. Por nuestro bautismo en Cristo, estamos unidos a ?l y Jes?s reconcilia todas las cosas con Dios. Por la sangre de su cruz, tenemos acceso a la paz eterna.

El paso del Evangelio muestra c?mo el poder de Jes?s permite al sordo o?r su palabra salvadora y proclamarla despu?s a los otros. Curiosamente, Jes?s recomienda a la muchedumbre no hablar a nadie. Pero como toda buena noticia, no puede guardarse para s?. Los que estaban presentes se convirtieron en testigos del poder salvador del Mes?as de Dios. No es solo curada la persona que declara la bondad del Se?or, sino tambi?n todos los que fueron testigos de este milagro.
En el contexto de Sud?frica como en el Evangelio, toda persona tocada por el Se?or es finalmente libre para hablar de su condici?n. En cambio, eso permite a la Iglesia ayudar y animar tambi?n a otras personas a hacer lo mismo. Eso suelta muchas lenguas y abre muchos o?dos. Mucha gente
que sufre del silencio que rodea los temas tab?es, como la violencia de la que son objeto mujeres y ni?os, los cr?menes en la sociedad y el Sida, se animan a romper el silencio. Eso permite a otras personas ayudar a los que tienen gran necesidad. As? pues, vemos c?mo Dios abre los o?dos y
desatar las lenguas para comprender y proclamar la palabra salvadora del Cristo. Nuestra fe com?n celebrada en el bautismo nos hace capaces para proclamar juntos la compasi?n de Cristo. A pesar del sufrimiento, vamos acerc?ndonos a?n m?s a Cristo, ya que reconocemos que todo se reconcilia y
se re?ne en Cristo. Eso se afianza en el reconocimiento del ?nico bautismo y en el deber que resulta de glorificar a Dios y su obra.

Oraci?n

Dios compasivo, en Jes?s t? has pronunciado la Palabra que nos salva. Por su intercesi?n, te pedimos que nuestros o?dos est?n abiertos a los gritos de quienes son v?ctimas de la conspiraci?n del silencio. Que Jes?s desate nuestras lenguas para que juntos podamos proclamar el poder de su
amor que sana a todos los que sufren en silencio. Afi?nzanos por la gracia de nuestro bautismo com?n para que la unidad que tenemos en Cristo sea nuestra fuerza para llevar esperanza a los que desesperan; que juntos proclamemos nuestra liberaci?n en Cristo, nuestro Se?or. Am?n.

D?A TERCERO

El Esp?ritu nos da la Palabra

?El Esp?ritu dar? testimonio de m? (Jn 15,26)

Joel 3, 1-2 .................... Extender? mi Esp?ritu sobre toda carne

Sal 104 (103) ............... Tu renuevas la faz de la tierra
1 Cor 12,1-4,12-13 ...... Nadie puede decir "Jes?s es Se?or" si no es por el Esp?ritu Santo

Jn 15,26-27; 16,12-13 . El Esp?ritu de la verdad dar? testimonio de m?

Comentario

Somos uno en el Esp?ritu. Todos nosotros hemos bebido de un ?nico Esp?ritu. ?Es un ?nico Esp?ritu en el que hemos sido bautizados en un ?nico cuerpo? Es el Esp?ritu Santo quien habla y nos da la energ?a vital, la fuerza interior para hablar, para anunciar y proclamar juntos la Buena Noticia del
Reino de Dios.
Deseamos vivir la vida del Esp?ritu, como comunidad en camino hacia la unidad. Si vivimos seg?n el Esp?ritu, deseamos lo que quiere el Esp?ritu. Y el deseo del Esp?ritu es la vida y la paz.
El Esp?ritu Santo nos hace actuar. Deseamos romper las distintas formas de silencio que nos obstaculizan y paralizan: situaciones ca?ticas, rupturas humanas, todo lo que hiere la dignidad de las personas y de los pueblos. ?C?mo liberar la palabra? ?D?nde encontrar la fuerza para sembrar una palabra de vida, de esperanza, de apertura? ?C?mo retirarnos de todo lo que nos encierra y nos inmoviliza?
El Esp?ritu que se extiende sobre toda carne nos impulsa a profetizar. Es el Esp?ritu que nos recrea renovando la faz de la tierra. Es el Esp?ritu que nos hace gritar "Jes?s es Se?or". Es el Esp?ritu quien da testimonio del Se?or y que nos vuelve capaces de hacernos testigos llenos de valor. Es el Esp?ritu que Dios env?a a nosotros corazones, que nos hace proclamar "Abba, Padre" y nos hace as? tomar conciencia de nuestra identidad profunda: no somos ya esclavos sino hijos e hijas de Dios.
Cuando los ni?os y los j?venes de la Escuela secundaria COMTEC de Umlazi (Sud?frica) se re?nen para una celebraci?n ecum?nica (cf Introducci?n al tema), cuando invocan juntos al Esp?ritu-Santo, una nueva esperanza nace para el mundo entero. Es el Esp?ritu quien impulsa a estos j?venes a no
ahogar en el silencio y en la desesperaci?n las grandes dificultades de los suyos: vida familiar, desempleo, criminalidad, enfermedad. Alaban a Cristo y se ponen a su disposici?n. Se comprometen con generosidad al servicio de sus hermanos y hermanas. Son portadores de la alegr?a, de la paz, de la unidad en el Esp?ritu. En nuestro camino ecum?nico, estos j?venes de Umlazi son signos de esperanza y de unidad en el Esp?ritu Santo.

Oraci?n

?Ven, Esp?ritu Santo! Danos discernir en nuestro camino hacia la unidad, el don de tu presencia.
Danos la fuerza interior para convertirnos en instrumentos de alegr?a y de esperanza para el mundo.
Que tu inspiraci?n nos mantenga unidos. Que tu voz nos d? la palabra conveniente para confesar juntos a nuestro Dios y Se?or, y romper el silencio que destruye. Esp?ritu de vida y amor, renu?vanos en la unidad. Am?n.


D?A CUARTO

El silencio de los olvidados y los gritos de los que sufren

?Si un miembro sufre, todos los miembros comparten su sufrimiento "(1 Co 12,26)

Ex 3, 7-10 .................... Dios oy? los gritos de los oprimidos

Sal 28 (27), 1-8 ............ Se?or, no te quedes mudo

1 Co 12, 19-26 ............ Muchos miembros pero un solo cuerpo en Cristo

Mc 15, 33-41................. Jes?s grit? con fuerte voz: Dios m?o, ?por qu? me has abandonado?

Comentario

El mundo en el que vivimos es un mundo de gran sufrimiento. Casi a diario, la televisi?n difunde im?genes dram?ticas y los peri?dicos nos narran terribles cat?strofes que se abaten sobre las poblaciones. Pero a menudo no se reconocen las pruebas aguantadas por numerosas personas. Se olvida a toda esta gente. Se podr?a creer que sufren en silencio, pero eso es falso. Este silencio es m?s bien la prueba de nuestra ignorancia y nuestro ego?smo.
Dios oye lo que a menudo no queremos o?r. Oye los gritos de los que sufren y ve su opresi?n. No lo ignora (Ex 3). En la lectura del relato de la salida de Egipto del pueblo de Israel, los habitantes de Sud?frica se acuerdan de su propia liberaci?n del apartheid. Incluso si se reduc?an sistem?ticamente al silencio, resonaban sus llamadas a la libertad y a la justicia; soportaron grandes sufrimientos y
esperaron mucho tiempo antes de poder encontrar la libertad.
Hoy en ?frica, son numerosas las v?ctimas de la pandemia del Sida. Ninguna guerra en el mundo ha sido tan fatal. Pero eso interesa bien poco a la gente, en particular a la sociedad occidental. Un muro de silencio divide al mundo. El Salmo 28 nos muestra a la persona que sufre, que grita al Se?or. En
la miseria y la esperanza, se vuelve hacia Dios. Ella ruega y aguarda la esperanza de que Dios lo ver?, ya que otros no ven su dolor. Juntos creemos que Dios comparte las dificultades y los temores de los que sufren. El grito de Cristo en la cruz es la se?al m?s elocuente (Mc 15). Dios no est? lejos
pero est? en el coraz?n de nuestros sufrimientos.
Formamos un solo cuerpo en el Cristo compasivo. La miseria de algunos miembros no les afecta s?lo, sino a todos. No podemos ignorar los gritos de los enfermos o pedirles callarse al decirles que Dios los juzga. Si Pablo tiene raz?n cuando dice: "Si un miembro sufre, todos los miembros comparten su sufrimiento "(1 Co 12), entonces podemos afirmar que "toda la Iglesia tiene el Sida".
Estamos vinculados los unos a los otros en un ?nico cuerpo, el de Cristo. Juntos, debemos tomar cuidar de los abandonados y de los ignorados. Ante el gran reto del Sida, necesitamos una Iglesia unida y no dividida. Necesitamos una Iglesia donde todos cooperan y construyan una comunidad de compasi?n y de fe como cuerpo de Cristo; una comunidad que rompe el silencio de los olvidados y oye los gritos de todos los que sufren.

Oraci?n

Dios eterno, t? eres la esperanza de los abandonados por nuestro mundo. T? oyes el grito de los corazones heridos y la voz de las almas desesperadas. Ens??anos, por el poder de tu Esp?ritu, a o?r con tus o?dos y en silencio saber percibir la voz de los que sufren y esperan. Como miembros del ?nico cuerpo del Cristo, haz que siempre seamos m?s una comuni?n de compasi?n y una signo prof?tico de la encarnaci?n de tu gracia y de tu justicia. Am?n.

D?A QUINTO

Dios juzga nuestro silencio

"Cada vez que no lo hicieron al uno de los m?s peque?os" (Mt 25,45)

Miq 6, 6-8 ..................... ?Qu? espera de nosotros el Se?or?

Sal 31 (30), 1-5 ............ Dios, refugio y fiel salvador

1 Pe 4,17 ..................... El juicio comienza por la casa de Dios

Mt 25, 31-46(41-46) ..... Tambi?n conmigo dejasteis de hacerlo

Comentario

Los que sufren en silencio -porque no tienen voz o fueron privados- encuentran refugio y esperanza
en Dios que es fiel en ayudarlos. Con raz?n buscan ayuda, no solamente ante Dios sino ante sus servidores, y en particular ante los cristianos y las Iglesias. Estos ?ltimos est?n llamados a expresar en nombre de los que no pueden tomar la palabra o no lo hacen, y ayudar a los que para hablarles:
el Se?or exige de nosotros que trabajemos sobre todo en favor de la justicia. A pesar de eso, las esperanzas de los que sufren tienen por respuesta nuestro silencio. Los cristianos y las Iglesias no se pronuncian siempre o no trabajan siempre como deber?an para ayudar a tomar la palabra a los
que est?n sin voz. Estamos llamados a servir a los otros, hasta el m?s peque?o y con todo, a menudo faltamos a nuestro deber. Incluso sabiendo que Jes?s est? presente en los m?s peque?os, no siempre estamos dispuestos a ayudar como deber?amos.

Sabemos que es el tiempo de comenzar el juicio por la casa de Dios. Nuestras acciones se comparan con lo que debemos cumplir, y toda divergencia es inmediatamente visible: mientras nosotros guardamos silencio y no damos posibilidad de expresarse a los que est?n sin fuerza, Dios nos juzga. No obstante, el juicio divino no tiene por objeto condenarnos sino conducirnos a una nueva vida. La confesi?n nos libera: reconociendo que nuestro silencio se hace c?mplice de los
sufrimientos de los otros, podemos entonces hablar en su nombre y darles los medios para tomar la palabra.
Como cristianos e Iglesias -donde nos encontramos-, tenemos el deber de preguntarnos si no guardamos demasiado silencio cuando se trata de responder a algunas cuestiones:
? ?Hacemos lo mejor para hablar en nombre de los otros y para darles los medios de tomar la palabra?
? En caso negativo, ?es porque no somos capaces de o?r los gritos de los que sufren? O permanecemos paralizados a la vista de tanta desdicha, por ejemplo de los entierros incesantes en los townhips, barrios de chabolas y zonas rurales?
? ?Las Iglesias est?n a veces ocupadas en solucionar sus cuestiones internas sin o?r los gritos de los que est?n fuera?
? ?Las divisiones entre las Iglesias impiden prestar atenci?n a los gritos de los que sufren?
Son cuestiones que preocupan, pero juntos, conseguiremos romper el silencio y as? daremos prueba de nuestra unidad al servicio de los que sufren.

Oraci?n

Dios, refugio y salvador nuestro, oye la palabra de los que est?n sin voz; abre sus bocas para que puedan hablar y concede finalmente justicia y la curaci?n, la alegr?a y la paz. Abre nuestros o?dos para que escuchemos los gritos de los que sufren; abre nuestros labios para que podamos hablar en su nombre; y abre nuestros corazones para que nos comprometamos en que otros tengan la posibilidad de expresarse. Am?n.

D?A SEXTO

Encontrar la fuerza de hablar

?Entonces la mujer, asustada y temblorosa... le cont? toda la verdad? (Mc 5, 33)

Jue 6,11-16 .................. Yo estar? contigo

Sal 50 (49), -15 ............. Inv?came

Hch 5,26-32 ................. Obedecer a Dios

Mc 5,24-34 ................... Decir toda la verdad

Comentario

Hay temas que se supone no abordar: en particular los del sexo, el dinero y la religi?n. La actitud de Jes?s hacia la mujer que sufr?a de hemorragias era a la vez innovadora e inaudita. La fe y la confianza en Jes?s la impulsaron a acercarse a ?l con la seguridad de que le aportar?a la curaci?n.
Jes?s, cuando ella toca su vestido, siente que una fuerza sali? de ?l mientras que la mujer se ve curada, encuentra la fuerza de hablar, y termina finalmente su historia hecha de largos sufrimientos silenciosos. En efecto, s?lo despu?s de que haya referido su experiencia, Jes?s la dijo: est?s curada.
Esta situaci?n presenta semejanzas con lo que viven numerosos pastores de Sud?frica: deseando ofrecer un acompa?amiento a los enfermos de Sida, est?n impedidos por la conspiraci?n del silencio y la verg?enza. Cuando los que se contaminan o est?n afectados de una manera o de otra por la enfermedad est?n dispuestos a contar su experiencia por las palabras y los gestos de curaci?n, las personas pueden ser ayudadas. Un proverbio zouiou afirma que guardar un secreto en el mayor
silencio es como sentarse sobre un escorpi?n. El deber y el reto de las Iglesias es saber ofrecer a las
personas contaminadas un medio ambiente en el cual se sientan seguras para hablar.

Las mismas Iglesias pueden hablar de algunos temas que, por una raz?n u otra, son dif?ciles a abordar; para salir del contexto sudafricano, temas como la guerra y la paz, el capitalismo mundial y sus efectos destructivos, la tragedia de los solicitantes de asilo o los malos tratamientos ocasionados a los ni?os. Para la Iglesia, esto no pude ser una alternativa, ya que ?sta es su verdadera raz?n de
ser. Dios pide a la Iglesia proclamar su Palabra en el mundo, llevar la Buena Noticia a los que est?n en la necesidad; por lo tanto, las Iglesias no pueden guardar silencio cuando fuerzas exteriores son un obst?culo a la encarnaci?n de la Palabra de Dios. Con todo, sucede que las mismas Iglesias
impiden esta encarnaci?n por sus divisiones y su desuni?n. La Palabra que se confi? a las Iglesias es una y s?lo hablando con una misma voz y actuando con la misma solicitud dar?n prueba realmente y de manera cre?ble a esta Palabra. Las Iglesias deben estar dispuestas por lo tanto a expresar su
verg?enza ante sus propias divisiones. La curaci?n no ser? posible si no conseguimos hablar de la dolorosa verdad de nuestra desuni?n.

Oraci?n

Dios creador, por tu palabra se hizo un mundo bueno; tu Hijo resucitado intercede en nuestro favor; tu Esp?ritu nos gu?a hacia la verdad plena. Perd?nanos por todas las veces en que nuestro silencio afect? al mundo que creaste, obstaculiz? la realizaci?n de la obra de Cristo y ofusc? la verdad.
Danos el valor, como personas y como Iglesias, para proclamar a una sola voz la verdad en el amor, encarnar tu compasi?n por todos los que sufren y extender la Buena Noticia de tu Evangelio por todo el mundo, en nombre del que es tu Palabra encarnada por nosotros, nuestro Se?or Jesucristo. Am?n.

D?A S?PTIMO

Abandono

"Mi salvaci?n est? lejos" (Sal 22, 1)

Is 53, 1-5 ...................... Llev? nuestros sufrimientos, soport? nuestros dolores

Sal 22,1-5 .................... Abandono

Rom 8,35-36 ................ ?Separados del amor del Cristo?

Mt 27,57-61 .................. El amor hasta la muerte

Comentario

El grito de abandono de Jes?s en la cruz es eco de las palabras del salmista: "Por qu? me has abandonado... no te quedes lejos". El sufriente servidor debe aguantar la verg?enza de ser ejecutado como un criminal ordinario. Viene a continuaci?n el silencio total de la muerte y de la tumba, cerrada con la ayuda de una gran piedra, y Mar?a Magdalena y la otra Mar?a siguen callando, sin voz, ante el sepulcro.

Hay momentos en nuestra vida donde el sufrimiento supera toda medida, donde ninguna palabra, ning?n grito, ninguna l?grima, ning?n gesto pueden expresar nuestro dolor. Es como si estuvi?ramos all? con las mujeres cerca de la tumba, viendo desaparecer todo lo que nos hab?a gustado y esperado.

Los cementerios de los townships y las zonas rurales en Sud?frica se llenan con esperanzas rotas y con dolores inexpresables. Familias que hasta ahora solo ten?an una tumba que visitar, tienen en adelante nueve. Dada la falta de espacio en los cementerios, se entierra a las personas con los
miembros de su familia y los miembros del clero celebran frecuentemente entierros de varias personas al mismo tiempo. Hasta all? los padres y madres preve?an su futuro en torno a una familia numerosa. En la actualidad, en innumerables casos, los ni?os tienen ante ellos un futuro sin padres.
La muerte puede reducir al silencio comunidades enteras.
Sin embargo, por su sufrimiento Cristo nos ha salvado. Llev? el dolor de toda la humanidad y por su muerte, perdon? todos nuestros pecados. Ha estado en la cruz para atraer hacia ?l a todos los hombres y mujeres. En su sufrimiento y su desasosiego sobre la cruz, tuvo verdaderamente la
experiencia del dolor humano m?s oscuro y m?s espantoso. Cuanto m?s nos acercamos a la cruz del Cristo, m?s nos acercamos los unos de los otros. Cristo dio su vida por todos los hombres de la tierra y reconociendo que todos somos beneficiarios a partes iguales de su obra de salvaci?n, descubrimos en eso nuestra unidad ya dada. La vida de la Iglesia debe ser la expresi?n de esta unidad que es nuestra deuda hacia ?l.

Oraci?n

Se?or, tu que nos das la vida, t? que nos guardas en vida, te agradecemos que nos conozcas y comprendas nuestro sufrimiento. Por Cristo, t? has cargado sobre ti nuestras enfermedades, y por sus heridas nos has curado. Conc?denos fe y valor cuando nos abatimos. Ante los grandes sufrimientos como el Sida, el c?ncer, la malaria y los traumatismos de la guerra, aleja de nosotros toda desesperaci?n. Cuando el sufrimiento obscurece el sentido de la vida, haz que nos volvamos hacia Cristo que sufri?, pero venci? a la muerte e hizo de nosotros un pueblo rescatado. En su
nombre te lo pedimos. Am?n.


D?A OCTAVO

Resurrecci?n ? glorificaci?n

"Que toda lengua proclame que Jesucristo es Se?or" (Flp 2,11)

Ez 37,1-14 ................... El Se?or os sacar? de vuestras tumbas

Sal 150 ......................... Que todo viviente alabe al Se?or

Rom 8,31-39 ................ Jesucristo ha muerto, m?s a?n, ha resucitado... e intercede por nosotros!

Lc 24,44-52 .................. Los Ap?stoles estaban continuamente en el templo bendiciendo a Dios

Comentario

Sud?frica cay?, v?ctima de la violencia y de la enfermedad. La muerte injusta llama a la puerta de todos los pobres de barrios de chabolas y zonas rurales. Por tanto, todos los domingos cada uno proclama con confianza la resurrecci?n del Se?or, a menudo despu?s de haber asistido, el d?a
anterior, a la sepultura de sus difuntos.

Esta determinaci?n de celebrar la resurrecci?n del Se?or dirige toda pena y todo dolor a la esperanza. De una tumba viene la glorificaci?n de la victoria de la muerte por la cruz. En la fe del poder de Dios que da vida a lo que est? muerto, las Iglesias de Umlazi comienzan a celebrar la
Pascua por la noche yendo en procesi?n hasta los cementerios, a la luz de las velas, proclamando en medio de las tumbas de las personas amadas que ?Cristo resucit?. Eso nos recuerda la profec?a de Ezequiel de una nueva tierra, donde el Esp?ritu de Dios pone un aliento en los huesos secos que
tambi?n son devueltos a la vida. Los cristianos celebran el poder divino que transforma la muerte en vida.

La carta de san Pablo a los Romanos habla de Cristo resucitado sentado a la derecha del Padre de donde se nos anuncia que todo ser humano posee su lugar en Dios, testigo de la mediaci?n divina que ofrece al mundo la reconciliaci?n, el consuelo y el perd?n. La confianza en el poder del amor de
Dios nos da fuerza para afrontar la muerte y las situaciones que aparentemente nos agobian.

Podemos tambi?n estar seguros que si nada puede separarnos del amor del Padre, por la gracia de Dios nada puede separarnos unos de otros.

Dios hace brotar la vida de la muerte. Dios susurra una palabra de esperanza al o?do de un pueblo luchador que cree, al o?do de los que esperan con impaciencia la unidad. Es una esperanza en lo que Dios nos tiene preparado, donde los creyentes son apenas conscientes y que sigue siendo
misterioso: la llegada del Reino de Dios. Es la esperanza de que todo el silencio desesperante y que la divisi?n constante desaparecer? un d?a, de modo que cada lengua pueda proclamar a una sola voz la gloria de Dios Padre. Lo que Dios susurra en nuestros o?dos permanece misterioso antes de su Reino, pero exige desde ahora que nos comprometamos. La esperanza que sostiene a los creyentes de Sud?frica y les impide abandonarse a la desesperaci?n deber? darles fuerza para ser solidarios con todos los que sufren. Cada uno de nosotros debe estar dispuesto a convertirse en un instrumento de la misi?n de Dios con el fin de aportar vida y luz a los que viven en la oscuridad del sufrimiento y la injusticia. Es esta misma esperanza que debe incitar a los cristianos a buscar la unidad a trav?s de un ecumenismo diario y a estar abiertos a toda nueva forma que nos permita expresar juntos la fe que compartimos.

Oraci?n

Te amamos, Se?or Dios: delante de la cruz de tu Hijo ofrecida al mundo contemplamos el sufrimiento de una humanidad que implora tu ayuda. Elevamos un himno de victoria que proclame que ?por la muerte? ha sido vencida la muerte, y que esta nueva vida inaugurada en la ma?ana de Pascua nos
ofrece la vida y la victoria sobre la muerte y las fuerzas del mal. Am?n.

Oraci?n suplementaria

(Publicada bajo la responsabilidad del grupo ecum?nico local de Sud?frica)

Intercesiones para las personas alcanzadas por el SIDA

L: Oh Dios, Padre nuestro, creador del cielo y la tierra.

C: Ten piedad de nosotros.

L: Oh Dios, Hijo, salvador del mundo

C: Ten piedad de nosotros.

L: Oh Esp?ritu Santo de Dios, abogado, gu?a y consolador

C: Ten piedad de nosotros.

L: Oh Trinidad santa, bendecida y gloriosa, tres Personas en un ?nico Dios

C: Ten piedad de nosotros.

L: Dios Padre nuestro, escucha nuestra oraci?n por los que est?n infectados por el Sida, por los que est?n en peligro de muerte. Conc?deles el consuelo de tu presencia, haz
que busquen tu rostro, y encuentren la fuerza en ti que eres la fuente de la vida.

C: Ten piedad de nosotros.

L: Se?or Jes?s, escucha nuestra oraci?n por los que acaban exactamente de enterarse de que est?n infectados por el virus VIH pero que no est?n a?n enfermos.
Recu?rdeles que tienen a?n una vida ante ellos: haz que encuentren en ti la Vida, el Camino y la Verdad.

C: Jes?s, Se?or de la vida, escucha nuestra oraci?n.

L: Esp?ritu Santo de Dios, escuche nuestras oraciones por los que se ocupan de las personas enfermas de Sida. Conc?deles la certeza de la presencia del Padre y el amor de Jes?s. Conc?deles tu consuelo, dales tu paz.

C: Esp?ritu de santidad, escucha nuestra oraci?n.

L: Padre, te rogamos para que todos oigamos tu llamada en estas circunstancias, una llamada de arrepentimiento, una llamada de ayuda a los otros.

Te rogamos para que todos hagan penitencia por su inmoralidad y modelen su vida sobre los consejos que nos da tu Palabra; ay?danos para que podamos vivir de manera responsable, no pensando solamente en nosotros sino tambi?n en los que
est?n en nuestro entorno.

Te rogamos por los cient?ficos y los m?dicos que trabajan en la investigaci?n para que encuentren un remedio al Sida.
Te rogamos por tu Iglesia.
Gu?anos para que podamos dar tu consuelo a los que tienen necesidad de ayuda.
Eleva nuestros corazones de compasi?n para que los enfermos del Sida tengan la certeza de que la Iglesia los ayudar?;
Gu?anos para que sepamos c?mo ayudar a los que tienen necesidad. Esto te lo pedimos porque tu misericordia por nosotros es inmensa.

C: Se?or de misericordia, escucha nuestra oraci?n.
Todos: Am?n.
Publicado por verdenaranja @ 0:01  | Misiones
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