Martes, 16 de enero de 2007
ZENIT publica la intervenci?n que pronunci? Benedicto XVI al rezar el domingo, 14 de Enero de 2007, el ?ngelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.


Queridos hermanos y hermanas:

En este domingo se celebra la anual Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado. Con este motivo, he dirigido a todos los hombres de buena voluntad y, en particular, a las comunidades cristianas, un mensaje especial dedicado a la ?familia emigrante?.

Podemos contemplar a la sagrada Familia de Nazaret, imagen de todas las familias, pues refleja la imagen de Dios, custodiada en el coraz?n de cada familia humana, incluso cuando est? debilitada y en ocasiones desfigurada por las pruebas de la vida.

El evangelista Mateo narra que, poco despu?s del nacimiento de Jes?s, san Jos? se vio obligado a viajar a Egipto, llevando consigo al ni?o y a su Madre, para huir de la persecuci?n del rey Herodes (Cf. Mateo 2, 13-15).

En el drama de la Familia de Nazaret podemos entrever la dolorosa condici?n de tantos emigrantes, especialmente de los refugiados, de los exiliados, de los desplazados, de los perseguidos. Reconocemos, en particular, las dificultades de la familia emigrante como tal: las dif?ciles condiciones de vida, las humillaciones, las incomodidades, la fragilidad.

En realidad, el fen?meno de la movilidad humana es muy amplio y diversificado. Seg?n c?lculos recientes de las Naciones Unidas, los emigrantes por razones econ?micas son casi 200 millones, los refugiados son unos 9 millones y los estudiantes internacionales unos 2 millones.

A este gran n?mero de hermanos y hermanas tenemos que a?adir los desplazados internos y los emigrantes irregulares, teniendo en cuenta que cada uno de ellos tiene, de una u otra manera, una familia. Es importante, por tanto, tutelar a los emigrantes y a sus familias a trav?s del auxilio de protecciones legislativas, jur?dicas y administrativas espec?ficas, as? como a trav?s de una red de servicios, centros de escucha y de estructuras de asistencia social y pastoral.

Espero que pronto se alcance una gesti?n balanceada de los flujos migratorios y de la movilidad humana en general, de manera que aporte beneficios a toda la familia humana, comenzando con medidas concretas que favorezcan a la emigraci?n regular y la reagrupaci?n familiar, prestando particular atenci?n a las mujeres y a los menores de edad.

Tambi?n en el enorme campo de las migraciones internacionales la persona humana tiene que ponerse siempre en el centro. La justa integraci?n de las familias en los sistemas sociales, econ?micos y pol?ticos de lo pa?ses de acogida s?lo se alcanza, por un lado, respetando la dignidad de todos los inmigrantes, y, por otro lado, con el reconocimiento por parte de los mismos inmigrantes de los valores de la sociedad que les acoge.

Queridos amigos: la realidad de las migraciones nunca debe ser vista s?lo como un problema, sino tambi?n y sobre todo como un gran recurso para el camino de la humanidad. Y la familia emigrante es especialmente un recurso, a condici?n de que sea respetada como tal, de que no tenga que sufrir laceraciones irreparables, sino que pueda permanecer unida o reagruparse, y cumplir su misi?n de cuna de la vida y de primer ?mbito de acogida y de educaci?n de la persona.

Se lo pedimos juntos al Se?or por intercesi?n de la Virgen Mar?a y de santa Francesca Saverio Cabrini, patrona de los emigrantes.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit. Tras rezar el ?ngelus, el Papa salud? a los peregrinos en seis idiomas. Estas fueron sus palabras en espa?ol:]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua espa?ola. Queridos hermanos: Como en las bodas de Can?, tambi?n ahora la Virgen Mar?a est? atenta a nuestras necesidades. Ella sabe mejor que nadie lo que nuestro coraz?n necesita: ?el amor de Cristo! Por eso, tambi?n hoy nos pide a cada uno: ?Haced lo que ?l os diga?. Que Mar?a Sant?sima os ayude a vivir siempre como fieles disc?pulos de su Hijo Jesucristo. ?Feliz domingo!

[? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 0:26  | Habla el Papa
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