Mi?rcoles, 17 de enero de 2007
Alocuci?n que pronunci? Benedicto XVI al visitar el 4 de enero de2007 un comedor de la C?ritas de Roma.

Queridos amigos:
Con mucho gusto he venido a visitaros en medio del clima de las festividades navide?as y al inicio de un nuevo a?o, que deseo transcurra serenamente para todos. El ambiente navide?o hace a?n m?s familiar este encuentro, que se realiza en un lugar significativo de la ciudad de Roma: un lugar lleno de humanidad.

Os saludo a todos con afecto, comenzando por el cardenal Camillo Ruini y el obispo auxiliar del sector centro, mons. Ernesto Mandara; saludo al director de la C?ritas romana, mons. Guerino Di Tora, al que agradezco las amables palabras que me ha dirigido, y al vicedirector, mons. Angelo Bergamaschi, as? como a los colaboradores y a los voluntarios.

Saludo al responsable, a los educadores y a los muchachos del centro juvenil "Il Centro", a los que agradezco los hermosos cantos con que nos han alegrado. Adem?s, hab?is cantado el "Te Deum" en alem?n. Gracias por este gesto especial. Saludo al p?rroco de San Silvestre y San Mart?n en los Montes, a los sacerdotes y a las personas consagradas presentes. Expreso mi agradecimiento en especial a la se?ora jefe del servicio del comedor, al voluntario y al hu?sped que se han hecho portavoces e int?rpretes de los sentimientos comunes.

Mi saludo m?s cordial se dirige a vosotros que diariamente goz?is del servicio de este comedor de la C?ritas, y con el pensamiento quisiera abrazar a todos vuestros amigos que, procedentes de casi todos los pa?ses del mundo, est?n presentes en esta ciudad.

En este comedor, que en cierto modo podr?a considerarse el s?mbolo de la C?ritas de Roma, en esta posada, como ha dicho vuestra portavoz, se puede palpar la presencia de Cristo en el hermano que tiene hambre y en el que le da de comer. Aqu? se puede experimentar que, cuando amamos al pr?jimo, conocemos mejor a Dios, pues en la cueva de Bel?n ?l se manifest? a nosotros en la pobreza de un reci?n nacido necesitado de todo.

El mensaje de la Navidad es sencillo: Dios ha venido a nosotros porque nos ama y espera nuestro amor. Dios es amor: no un amor sentimental, sino un amor que se ha hecho entrega total hasta el sacrificio de la cruz, comenzando por el nacimiento en la cueva de Bel?n.

De este amor, realista y divino, nos habla el hermoso bel?n que hab?is querido montar dentro de vuestro comedor, y que hace poco he podido admirar. En su sencillez, el bel?n nos dice que el amor y la pobreza van juntos, como ense?a tambi?n un gran enamorado de Cristo, san Francisco de As?s. En la Navidad Dios se ha hecho hombre, porque se interesa por el hombre, por todo hombre.

San Gregorio Nacianceno dijo que se ha hecho hombre porque quer?a experimentar personalmente lo que es ser hombre, lo que significa vivir realmente la pobreza. El gran Dios quer?a experimentar personalmente la vida humana, todos los sufrimientos y todas las necesidades humanas. Reci?n nacido, fue recostado en el pesebre de Bel?n, palabra que, como sab?is, significa "la casa del pan".

En realidad, Jes?s, "el pan bajado del cielo", "el pan de vida" (cf. Jn 6, 32-51), se hace visible cada d?a de alg?n modo en este comedor, donde no s?lo se quiere dar de comer -ciertamente, comer es importante-, sino que tambi?n se quiere servir a la persona, sin distinci?n de raza, religi?n y cultura.

"El hombre que sufre nos pertenece", dec?a mi inolvidable predecesor Juan Pablo II, al cual precisamente hoy hemos dedicado este comedor. Desde la cueva de Bel?n, desde todo bel?n se difunde un anuncio destinado a todos: Jes?s nos ama y nos ense?a a amar, nos impulsa a amar.

Ojal? que los responsables, los voluntarios y todos los que frecuentan el comedor experimenten la belleza de este amor; ojal? que sientan la profundidad de la alegr?a que deriva de ?l, una alegr?a que ciertamente es diversa de la ilusoria que nos presenta la publicidad.

Dentro de poco concluiremos este encuentro elevando al Se?or nuestra oraci?n. ?l conoce muy bien las necesidades materiales y espirituales de todos los presentes. Yo quisiera pedirle, en particular, que siga protegiendo a todos los que en la C?ritas romana realizan una valiosa obra de solidaridad, aqu? y en otros lugares de la ciudad. Que el Esp?ritu Santo impulse el coraz?n de los responsables y de todos los colaboradores y voluntarios, para que desempe?en su servicio con una entrega cada vez m?s consciente, inspir?ndose en el aut?ntico estilo del amor cristiano, que los santos de la caridad resumieron en el lema: el bien hay que hacerlo bien.

Que sobre todos vele con amor sol?cito la Virgen Mar?a, Madre de la Iglesia, Madre de cada uno de nosotros.

De coraz?n os bendigo a todos.
[Traducci?n distribuida por la Santa Sede
? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 23:46  | Habla el Papa
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