Mi?rcoles, 17 de enero de 2007
Comunicado final del II Encuentro Internacional de Pastoral de la Carretera que se celebr? en el Vaticano del 1 al 2 de diciembre y que ha sido distribuido por la instituci?n organizadora, el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes.

CONSEJO PONTIFICIO PARA LA PASTORAL DE LOS EMIGRANTES E ITINERANTES



II Encuentro Internacional de Pastoral de la Carretera
Ciudad del Vaticano, 1- 2 de diciembre de 2006


"En el camino de la movilidad sostenible"


COMUNICADO FINAL>

I. El Acontecimiento

El segundo Encuentro Internacional de Pastoral de la Carretera se ha llevado a cabo los d?as 1 y 2 de diciembre de 2006, en la sede del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Migrantes e Itinerantes, en el Palacio San Calixto, Ciudad del Vaticano.

Participaron 5 Obispos, Directores Nacionales o representantes de Conferencias Episcopales, as? come expertos, de 21 pa?ses, es decir: Alemania, Argentina, Australia, Austria, B?lgica, Bolivia, Bosnia-Herzegovina, Brasil, Chile, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, Espa?a, Francia, India, Inglaterra, Irlanda, Italia, Polonia, Rep?blica Checa, y Rumania, y un representante del Consejo Episcopal Latino-Americano (CELAM). Adem?s, estaban presentes delegados de "Die Akademie Bruderhilfe-Familienf?rsorge" y de la Asociaci?n Nacional Italiana de los Soci?logos. Hay que recordar tambi?n la participaci?n de un capell?n-operador de la Pastoral del Ferrocarril en Italia y de tres exponentes de la Pastoral de los ?habitantes de la calle? (los ni?os, las mujeres, y los sin techo).

Muy estimulante ha sido el mensaje del Santo Padre Benedicto XVI, quien, expresando sincera apreciaci?n acerca de la iniciativa "para ahondar y estimular la acci?n Pastoral en favor de los que operan, se encuentran y viven en la calle", desea "que la atenci?n de la Iglesia est? siempre alimentada por el constante amor y por los generosos prop?sitos de ejemplar testimonio de la fe cristiana".

El Presidente del Consejo Pontificio, Su Eminencia el Cardenal Renato Raffaele Martino, ha saludado a los participantes y ha subrayado el hecho que para defender la vida hay que observar las reglas del tr?fico, y que al infringirlas ?se llega a graves perdidas de vidas humanas". De todos modos, al estar presentes varias categor?as que pertenecen a este sector, ha precisado que el Encuentro intenta ofrecer la ocasi?n para reflexionar acerca de las necesidades pastorales del sector, en sus distintas expresiones, ... e intentar dar respuestas adecuadas". Ser?, de todas maneras, muy particularmente "con el intercambio de las distintas experiencias" que podr? comprenderse "cuales son los medios m?s adecuados para asistir a los viajeros, a los encargados del transporte y a los habitantes de la calle".

El Arzobispo Agostino Marchetto, Secretario del Dicasterio, ha introducido los trabajos y ha unido "el apostolado de la carretera al signo de los tiempos (que es) la movilidad humana", el cual tiene dos grandes aspectos: migraci?n e itinerancia. Luego ha hecho una lista de los destinatarios de esta Pastoral, es decir "los conductores y los acompa?antes as? como los encargados a servirles", sin olvidar a los habitantes de la calle, es decir los ni?os, las mujeres y los clochards. Describiendo la caracter?stica de la pastoral de la carretera y del ferrocarril como "la mirada y la acci?n del Buen Samaritano", ella tendr? que traducirse m?s concretamente "en presencia de acogida y de servicio, en el sentido m?s amplio de la palabra". En fin el Arzobispo Marchetto ha vuelto a concentrarse en el centro del Encuentro, es decir el de "volver a situar con prospectiva real, social, nuestro compromiso especifico" en el ?mbito del "papel evangelizador y de promoci?n de la vida humana", con una "propuesta renovada de valores ?ticos y cristianos".

Las sesiones del primer d?a, dedicado a la Pastoral del los profesionales y usuarios de la carretera y de los trabajadores en los servicios para ellos destinados, han empezado con la intervenci?n del Arzobispo em?rito de Sens-Auxerre, Su Excelencia Monse?or Georges Gilson. El ha individuado entre las revoluciones t?cnicas de nuestros d?as la invenci?n del motor de explosi?n y del motopropulsor, importantes para trasladar a las personas y las cosas. Ello ha ?decuplicado nuestra capacidad de correr, de desplazarnos, de viajar". Es sin embargo el hombre el due?o del autovehiculo y no el motor; ?l tiene la autoridad de decidir de manera aut?noma la velocidad y el respeto del c?digo de la circulaci?n. El hombre de esta forma se asume la responsabilidad hacia si mismo, su propia vida, la de los dem?s y con respecto al medio ambiente. Se necesita entonces educar a la movilidad "sostenible", para garantizar la seguridad en la carretera y la solidaridad social, as? come acoger la orden del Se?or "que se amen los unos a los otros como yo los he amado".

Luego se han presentado las experiencias espa?ola, brasile?a y alemana en materia.

Fray Juan Rivas, FSC, Director Nacional de la Pastoral de la Carretera en Espa?a, ha presentado de una manera muy detallada y con profundidad la historia, el empe?o actual y los desaf?os de esta Pastoral en su Pa?s. Ella involucra, en la Conferencia Episcopal, cada di?cesis, colaborando con ?xito con las instituciones civiles relacionadas al transporte. La importancia de la participaci?n y animaci?n de esta Pastoral es cada vez m?s percibida, incluso por los profesionales laicos. Fray Juan Rivas ha auspiciado, en fin, el desarrollo de esta Pastoral en todas las di?cesis y la colaboraci?n exhaustiva en los Departamentos de la Conferencia Episcopal.

La experiencia brasile?a, presentada por el Reverendo P. Marian Litewka, CM, encuentra en la Eucarist?a el punto de partida y la cumbre de la Pastoral de la Carretera nacional, pero la presencia de la Iglesia se expresa tambi?n ?en los viajes (de los agentes pastorales) y durante las visitas a las estructuras de servicio situadas a lo largo de la carretera". Entre los objetivos de estas visitas, est? la necesidad de "crear un ambiente de amistad en la carretera " y de valorizar... los que viven y trabajan en tal ambiente. as? como quiere el Evangelio. M?s concretamente, se celebra la Santa Misa en los espacios abiertos en las ?reas de servicio de las carreteras, que los trabajadores consideran su propio ?hogar?. O bien se utiliza el interior de un cami?n-capilla, y alrededor se concentra la asamblea al aire libre.

Monse?or Wolfgang Miehle, Director Nacional para las inmigraciones en la Conferencia Episcopal alemana, se ha fijado en la Pastoral de los camioneros. Adem?s, ha subrayado la soledad a lo largo de su trabajo, al recorrer durante d?as, y a veces semanas, largos trechos de carretera a solas. Se han encontrado dificultades entre los camioneros en la consolidaci?n de las relaciones sociales, tambi?n en las familias. Ellos adem?s tienen condiciones de trabajo muy duras y est?n al l?mite de la explotaci?n; por lo tanto pueden ser considerados realmente pobres, y para ellos la Iglesia necesita tomar una opci?n de preferencia. Los camioneros son sensibles a la cura pastoral que tiene que caracterizarse por ir donde ellos se encuentran, en los aparcamientos y en los autoservicios. Pastores y agentes pastorales tienen entonces que ser localizados en lugares alcanzables a "lo largo del recorrido". Es una experiencia positiva, en este ?mbito, el "Kanal K", tel?fono amigo de los camioneros, creado por iniciativa de la Comisi?n de la pastoral de empresa en el sur de Alemania. A trav?s de este, el mundo camionero puede ponerse en contacto con un sacerdote u otro agente pastoral. Adem?s, por ejemplo, ser?a muy oportuna la presencia de unas iglesias a lo largo de las carreteras, con presencia tambi?n del "cami?n eclesial" en los autoservicios.

Los ferrocarriles igualmente son carreteras, pero f?rreas. Monse?or Oliviero Pelliccioni, capell?n de la "Estaci?n Termini" en Roma, para ellas ha trazado la historia de la relativa pastoral en Italia, cuyos objetivos ha esclarecido. Creada como pastoral de empresa, est? dirigida sobretodo a los ferroviarios, para acompa?arles en su trabajo especifico, tanto con la presencia y la "compa??a" como con las palabras. El capell?n, o el agente pastoral, para ellos tiene que ser "un amigo, un hermano", capaz de asimilar su lenguaje y sus aspiraciones, logrando escucharles con respeto y confianza, entregando su propio tiempo, sin juzgar, estableciendo relaciones y poni?ndose constantemente al d?a en los problemas de ese ?mbito. "En el respetuoso reconocimiento de las competencias de los laicos", el capell?n re?ne "a los creyentes con la Palabra y la Eucarist?a".

En el segundo d?a se ha encarado el asunto de la pastoral para los habitantes de la calle: los ni?os, y las mujeres de la calle, y los sin techo. Tres expertas, han comunicado con vigor y con aflato las experiencias relacionadas a este campo. Ellas tambi?n han atestiguado la soledad de aquellos que viven en la calle, distinta y a?n m?s dolorosa, expresando satisfacci?n al estar en contacto con la comunidad.

La doctora Chiara Amirante, presidente de la asociaci?n Nuevos Horizontes, ha presentado de manera muy tocante el trabajo pastoral que su asociaci?n desarrolla a favor de los ni?os y de las mujeres de la calle, no s?lo por lo relacionado a la asistencia, sino tambi?n llev?ndoles a responder al amor de Quien ha dado su vida para nosotros derrotando la muerte. Ellos pueden quedar muy involucrados e incluso pueden volverse ap?stoles de evangelizaci?n y de esperanza en la calle.

En nombre de la "Comunidad de San Egidio", ha hablado la doctora Francesca Zuccari, ilustrando el empe?o a favor de las personas sin domicilio y de los ni?os de la calle, siguiendo el ejemplo del Buen Samaritano. La Comunidad opera de esta forma no s?lo en Italia y en Europa, sino tambi?n en ?frica, Latinoam?rica y Asia.

La hermana Eugenia Bonetti, M.C., nos ha comunicado su experiencia decenal de pastoral a favor de las mujeres y de las menores v?ctimas del tr?fico de seres humanos y de la explotaci?n en la calle, y el empe?o de las congregaciones religiosas femeninas en esta pastoral para la liberaci?n y la ayuda a estas personas para que vuelvan a construirse una vida. Adem?s ha auspiciado que las congregaciones masculinas se empe?en de la misma manera para la recuperaci?n de tales v?ctimas y la reeducaci?n de los "consumidores del sexo".

En fin, hubo la intervenci?n, muy breve, del Rev. P. Christopher Riley, salesiano, quien ha ofrecido su gran experiencia relacionada a la recuperaci?n de los ni?os de la calle en Australia, encomendando valent?a y perseverancia, sin rendirse, nunca, en el cumplimiento de este empe?o pastoral.

El intercambio ha continuado en el trabajo en grupos ahondando estos temas: "Carretera y ferrocarril" y "Habitantes de la calle".

II. Conclusiones

En el misterioso plan de la historia de la salvaci?n, Dios alcanza al hombre en su condici?n de viandante, de buscador del Absoluto, autocomunicandose por sus v?as y llam?ndole a la comuni?n de amor con ?l, origen y cumplimiento de todo bien. Dios se revela como libertador de un pueblo oprimido y necesitado de libertad y luz, de verdad, de ordenamientos para encontrar el sentido de su vivir y la respuesta a su errar. Se encuentra, entonces, en la epopeya del ?xodo el paradigma de la condescendencia de Dios y la respuesta del hombre que deja la tierra del destierro para volver a su patria, la tierra prometida, all? atra?do por la revelaci?n de Yahv?.

De esta forma, est? emblem?ticamente representada la existencia del hombre, ubicada entre el auspicio de una verdadera libertad y su propia incoherencia e incapacidad de alcanzarla a solas. Dios dona su Alianza como signo de paz, de seguridad, de felicidad y belleza, dando al hombre la posibilidad de salir de la esclavitud de las cosas, de una sociedad enajenadora, de la pesantez de la autonom?a absoluta, para confiarse a sabiendas a la benevolencia tranquilizadora de Dios, en la novedad de ser sus "hijos".

La Iglesia sigue entonces el camino del hombre con inter?s, con solicitud, seg?n la voluntad de Dios en Cristo. Donde haya un hombre, con sus felicidades y sus dolores, all? estar? la Iglesia, con su presencia pastoral. La atenci?n eclesial hacia la movilidad no se acaba en una presencia gen?rica, sino se manifiesta proclamando el Evangelio, a trav?s del testimonio, de la palabra, de la acci?n pastoral en aquellos sitios y ?mbitos donde las mujeres y los hombres contempor?neos conducen formas de vida particulares, engendradas asumiendo las responsabilidades de trabajo o intentando sobrevivir.

En esta perspectiva, la "calle" se vuelve cifra de la vida y define una manera de ser hombres o mujeres en una sociedad proyectada en la velocidad y en el cambio, en la competici?n y en el consumo, relegando a la indiferencia o a la deriva aquellos que no corren, que no compiten y no consumen, aquellos explotados o aquellos que viven en la calle, por ejemplo. El hombre realiza de esta forma su ser "peregrino", que llega de lejos y va lejos, incluso por las carreteras. Con los medios de transporte, ellas cambian aspecto y se vuelven un bien para quien, como viandante, corre el riesgo de convertirse en "m?vil", en ?auto-m?vil", que conduce a si mismo de manera falsamente aut?noma.

En este recorrido la persona, que desarrolla su profesi?n recorriendo por largos trozos de tiempo las autopistas (los camioneros, por ejemplo), corre el riesgo de encontrar la soledad, lejo de la familia y de su dignidad. Por ello la Iglesia, educadora y madre, en las di?cesis, con los grupos diocesanos y los encargados parroquiales, junto a las distintas asociaciones, a los movimientos y a las comunidades de la Iglesia, ofrece una pastoral de encuentro para que Cristo est? presente en los lugares de trabajo y de diversi?n, conjugando pastoral especifica y ordinaria, territorial, como demostraci?n de una profunda comuni?n.

El Se?or Jes?s va a acompa?ar al hombre a cualquier lado en la vida cotidiana, gracias tambi?n a la Iglesia presente en la comunidad, en los colegios, en los aeropuertos, en las estaciones de trenes y en las calles, con la pastoral del encuentro y de la acogida, all? donde el hombre o la mujer vive cada d?a, o se detiene para volver una vez m?s a tomar su recorrido y su trabajo. De hecho, la base de su obra pastoral es la conciencia que cualquier cosa hacemos a los m?s peque?os lo hacemos a Cristo mismo. La Iglesia reconoce entonces la dignidad y los derechos tambi?n a los habitantes de la calle - tanto a los ni?os y a las mujeres, como a los sin techo - al ser ellos tambi?n creados a imagen y semejanza de Dios. De esta forma se reitera la opci?n preferencial por los pobres, para que puedan vivir respetados y con reiterado sentido de responsabilidad.

Al tener cuenta de la religiosidad popular, a la luz de "Jes?s viandante" y de la Iglesia peregrina, se comprob? la devoci?n a los Santos relacionados a la calle y la invocaci?n a que acompa?en y protegen. Las capillas y los santuarios edificados a lo largo de las carreteras y las capillas m?viles en las zonas de aparcamiento, est?n destinadas a la acogida del peregrino moderno, como importantes puntos de referencia religiosa y humana.

La fe, tambi?n en su expresi?n de piedad popular, eleva el hombre de su banalidad y caducidad de lo cotidiano a la belleza del divino, que se manifiesta en las sencillas y tambi?n intensas modalidades de la devoci?n. Los Santos, cuya veneraci?n popular ha elegido como amigos y hermanos cercanos a los caminantes, se colocan en los caminos del hombre in itinere, y lo conducen al buen fin y a la meta.

El hombre "m?vil" que escribe en correcta autonom?a su recorrido de libertad, con una real responsabilidad hacia si mismo y hacia los dem?s, tiene cuidado, para evitarlas, con aquellas provocaciones de nuestro tiempo que se dirigen hacia la promoci?n de una cultura del exceso, cuna de un ego?smo desencadenado y perjudicial.

En todo caso, al ser la pastoral de la calle complicada, tambi?n por la variedad de sus destinatarios, es imposible desarrollarla cada uno por su cuenta. La Iglesia tiene entonces un papel de "red", sobretodo en defensa de la vida y de la dignidad humana. Ella es comunidad que se expresa a trav?s de carismas y ministerios, y llama a sus miembros para que desarrollen un trabajo pastoral af?n de que, por medio de ellos, Dios pueda todav?a y siempre intervenir en la historia de la humanidad, en Cristo, por obra del Esp?ritu Santo. El Se?or de la historia salva en la historia.

III Recomendaciones

Por las razones que se acaban de expresar, se recomienda
* a favor de los automovilistas y de los profesionales del transporte por carretera o ferrov?a:
- ahondar la atenci?n pastoral para una movilidad segura, sostenible, que respete la vida, el hombre, su dignidad, sus derechos y su destino;
- promover un conocimiento compartido, favoreciendo el dialogo entre todos los actores sociales que se ocupen de movilidad;
- intensificar los contactos con los medios de comunicaci?n social para invitarlos a un m?s atento an?lisis de los mensajes cotidianos y volverse aliados de una obra de educaci?n, incluso de aquella que se refiere a la carretera;
- tutelar el derecho de los profesionales y de los trabajadores de la carretera para condiciones seguras de trabajo;
- crear nuevos sitios y ocasiones de encuentro con los profesionales de la carretera, ya que a diferencia de los que utilizan el auto por razones personales o familiares, ellos experimentan m?s la soledad y la lejan?a de la familia;
- desarrollar estos encuentros en los espacios que los interesados consideran "suyos", como pueden ser las zonas de aparcamiento, sin olvidar los autoservicios;
- convertir los encuentros en momentos en los que se pueda vivir m?s intensamente y espiritualmente y con la posibilidad de crecer en la fe;
- incluir entre los trabajadores de la carretera y del ferrocarril tambi?n aquellos quienes, en la estructuras de vario tipo, ofrecen servicios a los viajeros y a los medios de transporte.

* Al tener presente tambi?n las conclusiones y recomendaciones del 1? Congreso Internacional para la pastoral de los ni?os de la calle (Roma, 25-26 de octubre de 2004) y del 1? Encuentro internacional de pastoral para a liberaci?n de las mujeres de la calle (Roma, 20-21 de junio de 2005) (www.vatican.va/roman_curia/pontifical_council/migrants/documents_1/rc_pc_migrants_doc_20230605_Iinc_past-don-strada-findoc_sp.html), por lo relacionado a los habitantes de la calle, se recomienda:
- considerar que la situaci?n de los ni?os, de las mujeres de la calle y de los sin techo, es de total vulnerabilidad;
- responder a su callada necesidad de salvaci?n y de seguridad, yendo donde ellos se encuentran, en las calles, no quedando esper?ndoles en los centros de acogida;
- cualificar estos centros de manera que se vuelvan verdaderos sitios de acogida, de solidaridad, y de familia ensanchada, donde se encuentran las respuestas a las exigencias del esp?ritu, y no solo a aquellas materiales;
- ayudarles para que vuelvan a descubrir su propia dignidad y para que recuperen un nivel adecuado de autoestima;
- amarles, respetarles, estar cerca, ?llam?ndoles por nombre", de manera de restituirles una vida m?s humana; ellos tambi?n aprender?n de este forma a amarse y ayudar a los dem?s;
- dar una familia a quien no la tiene, o quiz?s nunca la ha tenido, sobretodo a los ni?os de la calle;
- ayudar para que vuelvan a integrarse en la sociedad;
- no obligarles a seguir los programas establecidos de antemano, sino crear lo que responda a sus exigencias;
- organizar actividades para los j?venes en riesgo y formar oportunas asociaciones de manera que la calle pierda ese atractivo que, a pesar de todo, tiene;
- trabajar en los sitios de procedencia de los ni?os y de las mujeres de la calle, sobretodo para derrotar las causas de su situaci?n desgraciada;
- aprontar una pastoral de presencia, acogida y acompa?amiento, dando respuestas concretas a las necesidades que se presentan;
- realizar una integraci?n entre pastoral especifica y territorial;
- dialogar y colaborar "en red" con organismos eclesiales y no eclesiales, gubernamentales y no gubernamentales, con ?rganos de Estado (ministerios, parlamento, polic?a, c?rceles, etc...) con el intento de poder, si es posible, cambiar la realidad de manera, no solo temporaria, sino definitiva;
- trabajar para la instrucci?n y la formaci?n escolar y de los valores;
- individuar agentes pastorales adecuados, y formarles convenientemente;
- compartir experiencias y conocimientos con otros agentes pastorales;
- sensibilizar a los obispos y las di?cesis, las asociaciones y los movimientos para este tipo de pastoral especifica;
- utilizar con prudencia las estructuras parroquiales - si son disponibles - para la asistencia material y espiritual de los ni?os y de las mujeres de la calle y de los sin techo;
- reconocer las diferencias culturales, y otras, en los sitios donde se opera, en las distintas zonas del mundo;
- sensibilizar al fen?meno de los ?habitantes? de la calle e informar sobre la acci?n emprendida para ofrecer soluciones a los problemas relacionados con tal fen?meno;
- continuar la obra de sensibilizaci?n respecto a la sociedad y a las instituciones publicas que tienen el deber de intervenir;
- trabajar por un cambio de mentalidad con respecto a estas nuevas formas de pobreza, de explotaci?n, y de esclavitud, empe??ndose para que vuelva a descubrirse el valor y la dignidad de la persona humana, m?s all? de sus condiciones objetivas y temporarias de vida;
- tomar en consideraci?n la creaci?n de un sitio web que permita facilitar las informaciones y el intercambio de experiencias en este importante ?mbito de atenci?n humana y pastoral.

[Traducci?n distribuida por el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes]
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