Martes, 23 de enero de 2007
Carta semanal del Arzobispo de Valencia Monse?or Ag?st?n Garc?a-Gasco Vicente.


El reto que nos plantea Benedicto XVI


Publicada en ?Paraula-Iglesia en Valencia? el 21 de enero de 2007


Benedicto XVI plantea un claro reto a la comprensi?n de los derechos humanos en nuestra sociedad: la paz necesita un l?mite claro entre lo que es y lo que no es disponible. S?lo si reconocemos derechos intocables, se evitar?n intromisiones inaceptables en los derechos humanos. El respeto es una premisa de la paz. Esta obviedad no puede olvidarse, ni relativizarse.
Los valores nucleares del ser humano se protegen si se respetan tres bienes b?sicos de cada uno: su dignidad, su vida y su libertad religiosa. Benedicto XVI insiste en la relaci?n directa que hay entre estos bienes humanos y el Creador. Los derechos fundamentales de cada persona son a su vez derechos de Dios sobre cada persona, que nadie puede violar sin contrariar gravemente el designio divino de vida y amor.

El respeto a la dignidad de cada ser humano nos ayuda y nos invita a reconocer en ?l la imagen del Creador y, en consecuencia, que no se puede disponer libremente de la persona, como se dispone de un objeto. Sin la actitud de respeto, sin cultivar la virtud de la justicia que nos permite dar y conocer a cada uno lo que le pertenece, la paz se ve amenazada en cada uno de los ?mbitos de la convivencia.

La educaci?n en la familia, en la escuela o en la propia comunidad pol?tica del respeto incondicional a la dignidad de cada ser humano es la ra?z de la paz verdadera y forma parte del anuncio del Evangelio. La Iglesia ?se?ala Benedicto XVI? se hace pregonera de los derechos fundamentales de cada persona porque el amor de Dios ha hecho alianza con la dignidad, la vida y la libertad de cada ser humano.

El respeto del derecho a la vida en todas sus fases establece un punto firme decisivo. La vida es un don tambi?n para el propio sujeto. En consecuencia, nadie tiene su propia vida a su entera disposici?n. M?s bien, todos estamos llamados a ser cuidadores del don de la vida que recibimos de Dios. La afirmaci?n del derecho a la libertad religiosa manifiesta con claridad que el ser humano est? relacionado con un Principio trascendente, que lo rescata de la arbitrariedad del propio hombre.

La dignidad de cada ser humano est? siendo pisoteada en nuestra sociedad cada vez que se atenta contra su vida. Benedicto XVI denuncia que siguen existiendo hoy v?ctimas de atrocidades palmarias, como los conflictos armados, el terrorismo y las diversas formas de violencia, algunas de las cuales son silenciadas, camufladas o incluso presentadas como algo positivo.

Igualmente, el Santo Padre denuncia como atentados contra la paz otras muertes silenciosas provocadas por el hambre, el aborto y la experimentaci?n sobre los embriones humanos. Tanto el aborto como la experimentaci?n con embriones relativizan y restan dignidad y respeto a toda la humanidad.

Tambi?n hay una grave falta de paz en el mundo cuando los cristianos o los seguidores de otras religiones encuentran dificultades para profesar p?blica y libremente sus convicciones religiosas. Concretando en los cristianos, el Papa se?ala con dolor diversos atentados graves que experimentan contra su libertad religiosa, como son la persecuci?n, que en algunos lugares llega a violencia feroz, o la imposici?n a todos de una religi?n, prohibiendo las conversiones personales.

Incluso pa?ses democr?ticos que parec?an haber consolidado el respeto a la libertad de las personas, est?n alimentando un escarnio cultural sistem?tico respecto a las creencias religiosas. Existe un laicismo intolerante e integrista que pretende prohibir las manifestaciones p?blicas de la religi?n.

Cuando no se respeta la dignidad del ser humano, cuando se ataca su vida y se oprime su libertad, se est? promoviendo una mentalidad y una cultura negativa para la paz. Es imprescindible rehacer una verdadera cultura de la dignidad humana y de sus derechos fundamentales para que los deseos de paz aut?ntica no queden dram?ticamente frustrados.

Los cat?licos que creemos en la firmeza, en la solidez de los derechos humanos y la libertad religiosa debemos evitar ese relativismo que acaba con la vida de los seres humanos en los momentos m?s dif?ciles de su existencia y que responde a intereses utilitaristas o de pol?ticas econ?micas que ven al ser humano como una carga cuando no est? en condiciones de producir.

Con mi bendici?n y afecto,
Agust?n Garc?a-Gasco Vicente
Publicado por verdenaranja @ 23:09  | Hablan los obispos
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