Mi?rcoles, 24 de enero de 2007
El obispo diocesano de Tenerife alienta a sus dicesanos a unirse en la peregrinaci?n al Santuario de Ntra. Sra. de Candelaria para pedir por la paz.


Sexta Peregrinaci?n
a Candelaria
por la Paz




Por sexto a?o consecutivo peregrinamos hasta los pies de la Virgen de Candelaria en oraci?n por la paz. Esta peregrinaci?n se inici? en enero de 2002 para responder al llamamiento del Papa Juan Pablo II que, angustiado ante el agravamiento del conflicto de Irak, nos pidi? a todos movilizarnos a favor de la paz.

A pesar de tantos esfuerzos y oraciones, en marzo de 2003, se inici? la guerra de Irak que a?n sigue con su terrible secuela de p?rdida continua de vidas humanas y de las condiciones b?sicas para vivir dignamente el conjunto de la poblaci?n. A esto hay que a?adir otros conflictos armados en distintos lugares del mundo, as? como la permanencia de condicionantes de distinto tipo que ponen en peligro la paz y la convivencia entre las personas y entre los pueblos, como nos detalla el Papa en su magn?fico Mensaje para la Jornada de la Paz de este a?o, "La persona humana, coraz?n de la paz", cuya lectura y reflexi?n les recomiendo encarecidamente (puede encontrarse en www.obispadodetenerife.es).

Este Mensaje se entregar? a todos los que participen en la peregrinaci?n de este a?o. Aqu? s?lo quiero se?alar algunos aspectos que, desde la perspectiva cristiana, constituyen un "peligro" o ?amenaza? para la paz y que se pueden profundizar con la lectura del documento pontificio. El Papa, no se limita a se?alar las diferentes coyunturas pol?ticas, religiosas, sociales, econ?micas, etc. que se oponen a la convivencia pac?fica, como son la constante violaci?n del derecho a la vida y a la libertad religiosa, las desigualdades injustas entre las personas, el desequilibrio de la ecolog?a humana y social, la propagaci?n de ideolog?as que aplastan al hombre e incitan a la violencia, el terrorismo y la proliferaci?n de armamentos... situaciones todas ellas que, por repetidas, llegan a considerarse como irremediables y promueven necesariamente una mentalidad y una cultura negativa para la paz.

Pero, Benedicto XVI quiere ir m?s al fondo, a la ra?z misma de esas situaciones, y en esto el documento es profundamente clarificador: "Un elemento de importancia primordial para la construcci?n de la paz es el reconocimiento de la igualdad esencial entre las personas humanas, que nace de su misma dignidad trascendente" (n 6). Y afirma que la paz peligra "por la indiferencia ante lo que constituye la verdadera naturaleza del hombre. En efecto, son muchos en nuestros tiempos los que niegan la existencia de una naturaleza humana espec?fica, haciendo as? posible las m?s extravagantes interpretaciones de las dimensiones constitutivas esenciales del ser humano. Tambi?n en esto se necesita claridad: una consideraci?n "d?bil" de la persona, que d? pie a cualquier concepci?n, incluso exc?ntrica, s?lo en apariencia favorece la paz. En realidad, impide el di?logo aut?ntico y abre las puertas a la intervenci?n de imposiciones autoritarias, terminando as? por dejar indefensa a la persona misma y, en consecuencia, presa f?cil de la opresi?n y la violencia" (n. 11).

Asimismo, el Papa, se opone abiertamente y denuncia el uso de Dios y de la religi?n como coartada para justificar la contraposici?n y la violencia entre seres humanos: "Son inaceptables las concepciones de Dios que impulsen a la intolerancia ante nuestros semejantes y el recurso a la violencia contra ellos. ?ste es un punto que se ha de reafirmar con claridad: nunca es aceptable una guerra en nombre de Dios. Cuando una cierta concepci?n de Dios da origen a hechos criminales, es se?al de que dicha concepci?n se ha convertido ya en ideolog?a" (n. 10).

Para los cristianos, trabajar por la paz, como nos pide Jes?s en el Evangelio, es una tarea permanente, tanto para detener los conflictos existentes, como para despejar las causas que pueden provocarlos. En este trabajo se inscribe nuestra peregrinaci?n con la confianza de que hacemos una importante aportaci?n a la causa de la paz, porque como muy bien nos recuerda el Papa en su Mensaje: "La paz es al mismo tiempo un don y una tarea. Si bien es verdad que la paz entre los individuos y los pueblos, la capacidad de vivir unos con otros, estableciendo relaciones de justicia y solidaridad, supone un compromiso permanente, tambi?n es verdad, y lo es m?s a?n, que la paz es un don de Dios".

En efecto, la paz es obra nuestra: exige nuestra acci?n decidida y solidaria. Pero es inseparablemente y por encima de todo un don de Dios: exige nuestra oraci?n. Los cristianos debemos estar en primera fila entre aquellos que oran diariamente por la paz; debemos adem?s educar a otros a orar por la paz. Esto es lo que queremos hacer en nuestra peregrinaci?n a Candelaria. Vamos a orar con Mar?a, Reina de la paz, a Aqu?l que es nuestra paz, a Aqu?l que nos dijo "mi paz os dejo, mi paz os doy": Jesucristo, el Hijo de Dios que se hizo hombre para reunir a toda la humanidad en una sola familia, la familia de los hijos de Dios.

La peregrinaci?n, a la que est?n todos invitados, est? organizada de acuerdo con el siguiente iter y cada uno puede incorporarse en el momento que quiera:

PREGRINACI?N A CANDELARIA: D?a 27 de enero.

Salida: 6?30 de la ma?ana, a pie, desde la Parroquia de Santo Domingo ? La Laguna.

10?00: Las Caletillas, al comienzo de la Avenida, a pie hasta la Plaza de la Bas?lica.

11?00: Concentraci?n en la Plaza de Candelaria.

11?30: Celebraci?n de la Misa por la Paz.

As? pues, haciendo m?as esta palabras Juan Pablo II, "a todos; cristianos, creyentes y hombres de buena voluntad os digo: no teng?is miedo de apostar por la paz, de educar para la paz, de orar por la paz. La aspiraci?n a la paz no quedar? nunca decepcionada. El trabajo por la paz, inspirado por la caridad que no pasa, dar? sus frutos. La paz ser? la ?ltima palabra de la Historia".



? Bernardo ?lvarez Afonso

Obispo Nivariense
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