Jueves, 25 de enero de 2007
Respondiendo a la pregunta ?Por qu? lo hacemos? responde el Consiliario de Manos Unidas. Bolet?n "memoria 2005 Campa?a XLVI".

Compromiso social y eclesial


"Manos Unidas es la Asociaci?n de la Iglesia en Espa?a para la ayuda, promoci?n y desarrollo del Tercer Mundo". As? lo recoge el art?culo segundo de sus estatutos. Esto significa que nuestra organizaci?n tiene un compromiso eclesial y no ?nicamente social, lo que le da caracter?sticas propias dentro del conjunto de las Organizaciones No Gubernamentales.

Manos Unidas comparte las motivaciones humanas que llevan a hombres y mujeres de buena voluntad a hacer frente a las graves desigualdades que existen entre el Norte y el Sur. Sin embargo, en la manera como nos situamos ante el ser humano encontramos ya algunas notas propias del creyente, como la apertura al misterio y la conciencia de que estamos llamados a una plenitud mayor.

Adem?s, para el cristiano este misterio no se encuentra sin respuesta, sino que la tiene en la persona de Jes?s, a quien reconocemos como salvador y de quien decimos que vino para manifestarnos nuestra condici?n de hijos de Dios y herederos de la Vida eterna (Rom 8, 14-17). Esta filiaci?n divina nos hace ver en la persona del otro una hermandad que nos trasciende.

El cristiano nace del encuentro con Cristo, encuentro gracias al cual Dios deja de ser una idea lejana y se convierte en un ser cercano y amigo, cuyo mensaje tratamos de hacer realidad en nuestra vida diaria. En el centro de este mensaje de Jes?s se encuentra el mandamiento del amor al pr?jimo, que sustenta toda su doctrina as? como la propia historia cristiana. Cristo mismo se presenta a s? mismo como quien ha venido "no a ser servido sino a servir" (Mt 20,28).

Ya en el Antiguo Testamento, Dios le manda a su pueblo prestar una atenci?n preferente a los m?s d?biles, encarnados en los hu?rfanos, las viudas y los extranjeros (Dt 16, 11-12). Jes?s no s?lo retorna esta tradici?n b?blica, sino que le da una nueva dimensi?n hasta poner en la boca de Dios Padre las palabras: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos m?os m?s peque?os a m? me lo hicisteis" (Mt 25, 40). En los rostros de los empobrecidos podemos ver el rostro de Dios.

Lo que Jes?s nos presenta corno importante de cara al Reino de los Cielos no es lo grande sino lo peque?o, lo d?bil, lo manso... Esto es lo que nos dicen las bienaventuranzas, en el cap?tulo sexto del evangelio de San Lucas. Y el mismo San Lucas pone en boca de Jes?s las palabras: "Yo te bendigo, Padre, Se?or del cielo y de la tierra, por-que has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes, y se las has revelado a los peque?os" (Lc 10, 21).

En el Nuevo Testamento encontramos testimonios que nos muestran que los disc?pulos de Jes?s tomaron en serio este compromiso con la debilidad. Lo mismo ocurre en los "Padres de la Iglesia" y en toda una larga tradici?n que llega hasta nuestros d?as y que toma un cuerpo especial en las enc?clicas "Rerum novarum" y "Populorum progressio".

En estas fuentes echa sus ra?ces nuestro compromiso, y con esa perspectiva afrontamos la finalidad de Manos Unidas de trabajar en favor de los m?s pobres de la tierra. Si dej?semos de poner la atenci?n en el Tercer Mundo, dejar?amos de ser Manos Unidas, pero realizar s?lo un trabajo puramente t?cnico ser?a insuficiente desde un punto de vista cristiano.

Queremos seguir al lado de los pobres como creyentes y como Iglesia. Trabajamos como si todo dependiera de nosotros, y ponemos la confianza en Dios porque todo depende de ?l.


+ Juan Jos? Omella Omella
Consiliario de Manos Unidas
Obispo de Calahorra y La Calzada-Logro?o
Publicado por verdenaranja @ 22:16  | Hablan los obispos
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