Jueves, 25 de enero de 2007
ZENIT publica la intervenci?n de Benedicto XVI en la audiencia general del mi?rcoles, 24 de Enero de 2007, dedicada a la Semana de Oraci?n por la Unidad de los cristianos que se concluye este jueves, festividad de la conversi?n de San Pablo.


Queridos hermanos y hermanas:
Se clausura ma?ana la Semana de Oraci?n por la Unidad de los Cristianos, que este a?o tiene por tema las palabras del Evangelio de Marcos: ?Hace o?r a los sordos y hablar a los mudos? (Marcos 7, 37). Podremos tambi?n nosotros repetir estas palabras que expresan la admiraci?n de la gente ante la curaci?n de un sordomudo realizada por Cristo al ver el maravilloso florecimiento del compromiso por la recomposici?n de la unidad de de los cristianos. Al repasar el camino de los ?ltimos cuarenta a?os, sorprende c?mo el Se?or nos ha despertado del sopor de la autosuficiencia y de la indiferencia; c?mo nos hace cada vez m?s capaces de ?escucharnos? y no s?lo de ?o?rnos?; c?mo nos ha soltado la lengua de manera que la oraci?n que le elevamos tenga m?s fuerza de convicci?n para el mundo. S?, es verdad, el Se?or nos ha concedido muchas gracias y a la luz de su Esp?ritu ha iluminado muchos testimonios. Han demostrado que todo se puede alcanzar rezando, cuando sabemos obedecer con confianza y humildad al mandamiento divino del amor y adherir al anhelo de Cristo por la unidad de todos sus disc?pulos.

?El empe?o por el restablecimiento de la uni?n corresponde a la Iglesia entera --afirma el Concilio Vaticano II--, afecta tanto a los fieles como a los pastores, a cada uno seg?n su propio valor, ya en la vida cristiana diaria, ya en las investigaciones teol?gicas e hist?ricas? (?Unitatis redintegratio?, 5). El primer deber com?n es el de la oraci?n. Rezando, y rezando juntos, los cristianos alcanzan una mayor conciencia de su condici?n de hermanos, aunque todav?a est?n divididos; y rezando aprendemos mejor a escuchar al Se?or, pues s?lo escuchando al Se?o y siguiendo su voz podemos encontrar el camino de la unidad.

El ecumenismo es ciertamente un proceso lento, a veces quiz? incluso desalentador cuando se cede a la tentaci?n de ?o?r? y no de ?escuchar?, de decir las verdades a medias, en vez de tener la valent?a de proclamarlas. No es f?cil salir de la ?sordera c?moda?, como si el Evangelio inalterado no tuviera la capacidad de reflorecer, reafirm?ndose como levadura providencial de conversi?n y de renovaci?n espiritual para cada uno de nosotros.

El ecumenismo, como dec?a, es un proceso lento, es un camino lento y de subida, como todo camino de arrepentimiento. Ahora bien, es un camino que, tras las iniciales dificultades y precisamente en ellas, presenta tambi?n grandes espacios de alegr?a, pausas refrescantes, y permite de vez en cuando respirar a pleno pulm?n el aire pur?simo de la plena comuni?n.

La experiencia de estas d?cadas, despu?s del Concilio Vaticano II, demuestra que la b?squeda de la unidad entre los cristianos se realiza a diferentes niveles y en innumerables circunstancias: en las parroquias, en los hospitales, en los contactos entre la gente, en la colaboraci?n entre las comunidades locales en todas las partes del mundo, y especialmente en las regiones donde cumplir un gesto de buena voluntad a favor de un hermano exige un gran esfuerzo y tambi?n una purificaci?n de la memoria. En este contexto de esperanza, salpicado de pasos concretos hacia la plena comuni?n de los cristianos, se enmarcan tambi?n los encuentros y los acontecimientos que marcan constantemente el ritmo de mi ministerio, el ministerio del obispo de Roma, pastor de la Iglesia universal. Quisiera ahora recorrer los acontecimientos m?s significativos que han tenido lugar en 2006, y que han sido motivo de alegr?a y de gratitud hacia el Se?or.

El a?o comenz? con la visita oficial de la Alianza Mundial de las Iglesias Reformadas. La comisi?n internacional cat?lico-reformada present? a la consideraci?n de las respectivas autoridades un documento que concluye con un proceso de di?logo emprendido en 1970, que ha durado por tanto 36 a?os. Este documento lleva por t?tulo ?La Iglesia como comunidad de testimonio com?n del Reino de Dios?.

El 25 de enero de 2006, por tanto, hace un a?o, en la solemne conclusi?n de la Semana de Oraci?n por la Unidad de los Cristianos participaron, en la Bas?lica de San Pablo Extramuros, los delegados para el ecumenismo de Europa, convocados conjuntamente por el Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa y por la Conferencia de las Iglesias Europeas para la primera etapa de acercamiento a la tercera Asamblea Ecum?nica Europea, que se celebrar? en tierra ortodoxa, en Sibiu, en septiembre de este a?o 2007.

Con motivo de las audiencias de los mi?rcoles he podido recibir a las delegaciones de la Alianza Bautista Mundial y de la Evangelical Lutheran Church de los Estados Unidos, que se mantiene fiel a sus visitas peri?dicas a Roma. Tuve la oportunidad, adem?s, de encontrar a los jerarcas de la Iglesia ortodoxa de Georgia, a la que sigo con afecto, continuando ese lazo de amistad que un?a a Su Santidad Ilia II con mi venerado predecesor, el siervo de Dios Papa Juan Pablo II.

Continuando con esta cronolog?a de los encuentros ecum?nicos del a?o pasado, se encuentra la Cumbre de jefes religiosos, celebrada en Mosc? en julio de 2006. El patriarca de Mosc? y de todas las Rusias, Alejo II, solicit? con un mensaje especial la adhesi?n de la Santa Sede. Despu?s fue ?til la visita del metropolita Kirill del patriarcado de Mosc?, que manifest? la intenci?n de llegar a una normalizaci?n m?s expl?cita de nuestras relaciones bilaterales.

Fue tambi?n apreciada la visita de los sacerdotes y de los estudiantes del Colegio de la ?Diakon?a Apost?lica? del Santo S?nodo de la Iglesia ortodoxa de Grecia. Quiero recordar tambi?n que en su Asamblea General, en Porto Alegre, el Consejo Mundial de las Iglesias dedic? amplio espacio a la participaci?n cat?lica. En esa ocasi?n envi? un mensaje particular.

Quise hacer llegar tambi?n un mensaje a la reuni?n general de la Conferencia Mundial Metodista en Se?l. Recuerdo, adem?s, con gusto la cordial visita de los secretarios de la Christian World Communions, organizaci?n de rec?proca informaci?n y contacto entre las diferentes confesiones.

Continuando con la cronolog?a del a?o 2006, llegamos a la visita oficial del arzobispo de Canterbury y primado de la Comuni?n Anglicana del pasado noviembre. En la capilla ?Redemptoris Mater? del Palacio Apost?lico compart? con ?l y con su s?quito un significativo momento de oraci?n.

Por lo que se refiere al inolvidable viaje apost?lico a Turqu?a y al encuentro con Su Santidad Bartolom? I, me complace recordar los numerosos gestos que fueron m?s elocuentes que las palabras. Aprovecho la oportunidad para saludar una vez m?s a Su Santidad Bartolom? I y para darle las gracias por la carta que me escribi? a mi regreso a Roma; le aseguro mi oraci?n y mi compromiso de actuar para que se saquen las consecuencias de aquel abrazo de paz, que nos dimos durante la Divina Liturgia en la iglesia de San Jorge en el Fanar.

El a?o concluy? con la visita oficial a Roma del arzobispo de Atenas y de toda la Grecia, Su Beatitud Christodoulos, con quien nos intercambiamos dones exigentes: los iconos de la ?Panaghia?, la ?Toda Santa?, y la de los santos Pedro y Pablo abrazados.

?No son acaso estos momentos de elevado valor espiritual, momentos de alegr?a, de gran alcance en esta lenta subida hacia la unidad, de la que he hablado? Estos momentos iluminan el compromiso, con frecuencia silencioso, pero intenso, que nos une en la b?squeda de la unidad. Nos alientan a hacer todo esfuerzo posible para continuar por esta subida lenta, pero importante.

Nos encomendamos a la constante intercesi?n de la Madre de Dios y de nuestros santos protectores para que nos apoyen y nos ayuden a no desfallecer en los buenos prop?sitos, para que nos alienten a intensificar todo esfuerzo, rezando y trabajando con confianza, convencidos de que el Esp?ritu Santo har? el resto. Nos dar? la unidad completa c?mo y cuando a ?l le plazca. Y, fortalecidos por esta confianza, continuemos adelante por el camino de la fe, de la esperanza y de la caridad. El Se?or nos gu?a.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa salud? a los peregrinos en varios idiomas. En espa?ol, dijo:]


Queridos hermanos y hermanas:
Ma?ana concluye la Semana de oraci?n por la unidad de los cristianos, que en este a?o ha tenido como lema las palabras del Evangelio de san Marcos: ?Hace o?r a los sordos y hablar a los mudos?. Se trata de una preocupaci?n que, como afirma el Concilio Vaticano II, ata?e a la Iglesia entera. Rezando juntos, los cristianos se hacen m?s conscientes de su estado de ?hermanos divididos?, de las dificultades causadas por sus diferencias y se sienten retados a superarlas.

La experiencia de estos ?ltimos a?os demuestra que la b?squeda de esta unidad se lleva a cabo en innumerables circunstancias y de diversos modos, en parroquias, hospitales, comunidades locales y especialmente en las regiones donde realizar un gesto de buena voluntad con un hermano requiere un gran esfuerzo y una purificaci?n de la memoria. En este contexto se encuadran tambi?n los encuentros que marcan constantemente el ministerio del Obispo de Roma, Pastor de la Iglesia Universal. Entre ellos quiero resaltar el inolvidable viaje apost?lico a Turqu?a y el encuentro con Su Santidad Bartolom? I. Estos momentos de alto valor espiritual ponen de relieve el compromiso que nos une en la b?squeda de la unidad, y nos animan a realizar todos los esfuerzos posibles para proseguir en el camino iniciado.

Saludo cordialmente a los peregrinos de Espa?a y de Am?rica Latina, de modo especial a los militares espa?oles destacados en N?poles y a los estudiantes de la Scuola Italiana de Valpara?so, Chile. Confiad a la constante intercesi?n de la Madre de Dios, vuestras oraciones y trabajos por la uni?n de todos los disc?pulos de Cristo.

[? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 23:01  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios