Jueves, 25 de enero de 2007

NOTA DE LA ASAMBLEA DE LOS OBISPOS DEL SUR SOBRE EL
NUEVO ESTATUTO DE AUTONOM?A DE LA COMUNIDAD ANDALUZA


1. Al concluir nuestra CIV Asamblea Ordinaria, los Obispos de las diez di?cesis andaluzas queremos expresar nuestra preocupaci?n por las consecuencias que pudiera tener para la vida y para el futuro de las personas y las familias andaluzas la reforma del Estatuto de Autonom?a, recientemente aprobada por el Parlamento Andaluz, en los t?rminos en que dicha reforma est? planteada (BOPA, n. 430, 4 de mayo del 2006). Se trata de reformar la norma emanada de la
Constituci?n de 1978, que ordena la convivencia de todos los andaluces dentro de la Naci?n Espa?ola. Precisamente porque se trata de la reforma de una norma de indudable trascendencia para los ciudadanos de Andaluc?a y su relaci?n con los del resto de Espa?a, hubiera sido necesario que esta reforma respondiera, tanto a un deseo colectivo de los andaluces, como a un amplio consenso de las fuerzas pol?ticas para llevarla a cabo. Igualmente, un texto de este alcance tendr?a que ser muy sensible a los aspectos de solidaridad social entre los espa?oles que inevitablemente est?n implicados en ?l. Hubiera sido muy conveniente un debate m?s sosegado, sereno y plural que propiciara el nivel de consenso que se alcanz? durante la transici?n. Ante la ausencia de estas condiciones, nuestra preocupaci?n es comprensible.

2. Junto a la falta de consenso y de debate social sobre la reforma, el texto que ha sido aprobado por el Parlamento Andaluz adolece de graves deficiencias en su articulado. Nos preocupa de forma particular su car?cter fuertemente intervencionista, que no respeta el ?principio de
subsidiariedad?, propio de una sociedad participativa. Este principio fundamental en la Doctrina social de la Iglesia, recordado por Benedicto XVI en el ?ngelus del 30 de abril de 2005, es necesario para que la Administraci?n del Estado no ahogue las iniciativas de alcance p?blico de los cuerpos intermedios de la sociedad civil. Cuando no se respeta este principio fundamental, la sociedad se ve abocada al totalitarismo estatalista de las Administraciones p?blicas.
3. Por lo que se refiere a la declaraci?n de derechos y deberes, aunque no es nuestro cometido pronunciarnos sobre la pertinencia jur?dica de que esta declaraci?n forme parte de un Estatuto de autonom?a, puesto que una tal declaraci?n es parte sustancial de la Constituci?n, s? que nos
vemos obligados a observar que algunos de los art?culos del Estatuto son objeto de honda preocupaci?n.

4. El texto aprobado puede servir para dar protecci?n jur?dica a atentados muy graves contra la vida humana desde su concepci?n a su acabamiento natural. Tampoco protege de modo adecuado a la familia, y desvirt?a la realidad natural y genuina del matrimonio, al equiparar con ?l otro tipo de uniones. Esta equiparaci?n al matrimonio de uniones que no lo son es contraria a la raz?n y tiene grav?simas consecuencias, pues destruye el entramado natural del tejido social.
Es tambi?n contraria a la revelaci?n de Cristo, amplia y manifiestamente aceptada por sectores muy amplios de nuestro pueblo.

5. En el campo de la educaci?n, el protagonismo que el Estatuto concede a la Administraci?n, y a la escuela de titularidad estatal, puede resultar excluyente de cualquier otra iniciativa, y puede tambi?n someter la educaci?n de iniciativa social financiada por la Administraci?n a condiciones, orientaciones y normas que la pondr?an gravemente en peligro. Con ello se atentar?a
contra una de las libertades fundamentales de la persona y de la sociedad. Di?cesis de C?rdoba ?

6. La definici?n de la ense?anza p?blica como una ense?anza laica puede conducir de hecho a no respetar de modo adecuado los derechos que asisten a los ciudadanos, no s?lo a tener
creencias y convicciones, sino a la pr?ctica de la religi?n de forma p?blica tanto como privada.

La educaci?n escolar en este sentido podr?a convertirse en un instrumento contra la libertad de pensamiento y de expresi?n, y en definitiva contra la libertad religiosa, al sofocar la vivencia y la expresi?n religiosa de los escolares, de la cual son exclusivamente responsables los padres.

7. Por otra parte, aun reconociendo la importante ayuda de la Administraci?n p?blica a la conservaci?n del patrimonio hist?rico y art?stico de la Iglesia, nos preocupa que en el nuevo Estatuto no se respete adecuadamente la libertad de la Iglesia para gestionar ese patrimonio, de espec?fica finalidad religiosa y social, que, aun con limitaciones, la Iglesia ha conservado y transmitido durante generaciones.

8. Finalmente, sin dar lugar a una lectura pol?tica partidista, no queremos dejar de manifestar que la redacci?n del Pre?mbulo del Estatuto reformado suscita en nosotros honda preocupaci?n. La definici?n de Andaluc?a como realidad nacional relativiza un bien moral indudable como es la unidad hist?ricamente lograda de Espa?a como naci?n durante siglos. Esta unidad, reconocida por la Constituci?n de 1978, ha entrelazado en forma tal los bienes materiales y espirituales de todos los espa?oles y su rec?proca dependencia, que su debilitamiento o quiebra pudiera conducir a un da?o de consecuencias imprevisibles irresponsablemente infligido al bien com?n, al cual debe supeditarse cualquier ordenamiento jur?dico.

9. Por todo esto, aun reconociendo cuanto de bueno pueda suponer la reforma del Estatuto en orden a acrecentar la participaci?n ciudadana en la vida p?blica, hacemos un llamamiento a todos los cat?licos andaluces record?ndoles la obligaci?n moral que tienen de dar testimonio de su fe, oponi?ndose a cualquier intento de legislaci?n contrario a los derechos fundamentales de la persona y de los grupos sociales tal como son declarados y defendidos por la doctrina social de la Iglesia.

10. Cada uno desde la vocaci?n a la que ha sido llamado y todos, como Iglesia, y al mismo tiempo como miembros de la sociedad civil de Andaluc?a y de Espa?a, hemos de sentirnos legi-timados para intervenir en el debate social. Todos hemos de reflexionar con libertad a la luz del Evangelio, sirvi?ndonos para ello de los cauces leg?timos previstos en el ordenamiento jur?dico, a fin de lograr que la norma que ha de regir la sociedad andaluza responda sin imposiciones al sentir de los ciudadanos. 11. Los Obispos de las Di?cesis de Andaluc?a esperamos que la reforma del Estatuto sirva para que en nuestra Comunidad Aut?noma se tutele adecuadamente la dignidad de cada perso-na, se garantice efectivamente la libertad de los diferentes grupos sociales y se creen los instru-mentos adecuados para resolver las necesidades reales de nuestro pueblo y de cuantos llegan hasta nosotros buscando un tenor de vida m?s acorde con su propia dignidad. C?rdoba, a 18 de mayo de 2006
Publicado por verdenaranja @ 23:28  | Hablan los obispos
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