Viernes, 26 de enero de 2007
Articulo publicado en el Bolet?n Informativo "al margen" del movimiento Mater Christi.


FALTAN REFERENTES
"SOR ISABEL DE LA TRINIDAD"


Sor Isabel de la Trinidad, Carmelita Descalza, en el Centenario de su muerte.

Fue a ra?z de una conversaci?n en nuestro locutorio. Atend?amos la visita de un miembro Consagrado de MATER CHRISTI y en la conversaci?n se hablaba de las perso?nas que han arruinado sus vidas y se encuentran incapacitados para rehabilitarse con un impulso de voluntad propia.

Se constataba que en esta sociedad postmoderna el relativismo, la disgregaci?n, la falta de unidad interior..., est?n llevando al hombre a situaciones muy preocupantes.

El siguiente paso fue el lamento: No tenemos referentes, en este momento, no hay modelos, paradigmas de humanismo.

Al llegar a este punto no me qued? conforme; fui a decir algo pero lo dej?, ?qui?n era yo para hablar all??. Poco despu?s se me invit? a tomar la palabra. En realidad s?lo quer?a decir que, a mi parecer, no es que no tengamos referentes sino que no los conocemos.

Estamos celebrando el primer centenario de la muerte de nuestra hermana Isabel de la Trinidad, del Carmelo de Dijon, en Francia.

?No podemos, acaso, afirmar que un referente para la juventud de hoy es Sor Isabel de la Trinidad?

Precisamente en lo que se refiere a la unidad interior, ella tiene algo que decir-nos. Fue consciente, y as? lo manifest?, de que su misi?n despu?s de su muerte, iba a consistir en atraer al hombre al interior de s? mismo para que all? encuentre la Presencia que unificar? y plenificar? su ser.

El viaje al interior de s? mismo no es f?cil para el hombre sin interioridad, exiliado de s?, que nos presenta nuestra sociedad; pero, si no queremos caer en el absurdo de que "el hombre es una pasi?n in?til", hemos de afirmar que es posible; y hay que insistir en la posibilidad porque esa Presencia interior, personal, divina, es real, y aun antes de que el hombre tome conciencia de ella, su reclamo se deja sentir en la misma carencia de suelo vital y en la necesidad de un Alguien que, desde dentro, de sentido a la vida.

Si Santa Teresita ayud? a superar el jansenismo con una particular experiencia de la paternidad divina que neutralizara la imagen de Dios juez, pasando del miedo paralizante a la confianza que activa las virtualidades del hombre, Sor Isabel alcanz? la unidad de su ser en una conjunci?n de gracia y esfuerzo personal.

Gracia que le desvel? una presencia interior: Cristo Crucificado por su amor; toma de conciencia de saberse habitada y amada excesivamente.

Isabel de la Trinidad se manifiesta en su infancia con una naturaleza rebelde que reacciona de modo desconcertante. En los a?os infantiles vive al aire de sus capri?chos. No se la puede contrariar. Se la sor-prende con frecuentes arrebatos de ira. Son fuerzas internas que necesitan educaci?n.

Tres factores entraron en juego para lograr el arm?nico equilibrio de su persona: Su madre, su fuerza de voluntad y la gracia divina.

Su DIARIO nos presenta una secuencia de situaciones y momentos en los que la vemos en lucha consigo misma. Con la certeza de saberse amada desde dentro con un amor que no le iba a fallar, con la pedagog?a y el amor de su madre, Isabel pudo perseverar en el esfuerzo valiente y doloroso de controlar sus impulsos.

Cuando a los veinti?n a?os entr? en el Carmelo, ya hab?a conseguido la unidad interior.

La presencia interior de Cristo Crucificado la enamor? y, en el empe?o por corresponder a ese amor con una entrega total de su ser, se realiz? como persona.

Durante los cinco a?os que pas? en el Carmelo, se fue perfeccionando esta unidad interior. Su vida consist?a en permanecer, a trav?s de todo, despierta en la Fe, en presencia del Dios-Amor que la habitaba, el Dios Trinidad; y en ese trueque de olvido de s? y presencia al T? divino, ser una Alabanza de su Gloria por el amor que la recogi? toda entera en el silencio de la adoraci?n.

No se si me estoy alejando del tema, pero creo que cualquier enamorado comprender? que ten?a que llegar hasta aqu?.

En nuestros ambientes, Isabel de la Trinidad se nos presenta, sobre todo en esta ?ltima etapa de su vida. As? se quedan como en el anonimato esos veinti?n a?os de vida familiar y de sociedad que, a mi parecer, podr?an hacer de Isabel un valioso referente para la espiritualidad seglar y la siempre inacabada recreaci?n de la persona.

Volviendo a la conversaci?n que motiv? estas reflexiones y, teniendo en cuenta la misi?n de MATER CHRISTI, partimos de la base de una probable carencia de experiencia de amor en la historia personal y familiar de esos j?venes, de esas personas necesitadas de la recuperaci?n, rehabilitaci?n y reinserci?n por la que trabajan en MATER CHRISTI.

En este caso, el mensaje de Isabel ser? para el educador, gracia y compromiso de beber en la fuente de Cristo Crucificado por amor y considerar que antes y siempre, m?s que presentar un discurso convincente, ser? necesario hacerse a s? mismo referente de amor para el otro, presencia crucificada por un amor gratuito, paciente, esperanzado, incondicionalmente disponible y firme en la verdad, como garante indispensable del amor.

Si hacemos un repaso de los santos, las figuras que a trav?s de la historia del cristianismo se han tomado como referentes, tanto de la fe como de un sano humanismo, veremos que no nos dicen pr?cticamente nada nuevo; con su propio testimonio nos recuerdan algo olvidado o ignorado precisa-mente cuando lo necesitamos para reencontrar el camino.

Ellos que son los testigos de la perenne creatividad de la pedagog?a de Dios con el hombre, no nos pueden faltar.

Sor Isabel de la Trinidad nos recuerda que:
El hombre est? habitado, no abandonado a la soledad del sin sentido.
Que la Presencia divina que lo habita es un amor humanado, que no le va a fallar.
Que ese Alguien que lo habita puede y quiere enamorarle.
Que la fuerza de ese amor puede provocar como respuesta, una pasi?n de enamorado en la que progresivamente se vaya integrado todo su ser.

Pongo fin a este apunte dejando la ?ltima palabra en el silencio de la oraci?n que es mi servicio eclesial. Invito a quienes tienen palabra de experiencia y preparaci?n, a que hagan una acertada y reconocida presentaci?n de los aportes de Sor Isabel de la Trinidad como referente actual para un nuevo alumbramiento del humanismo cristiano.

Mercedes de la Sagrada Familia ocd


La Bibliograf?a sobre Sor Isabel de la Trinidad es extensa, desde sus Obras completas a una variedad de libros sobre su vida y su obra, que principalmente se pueden encontrar en las editoriales Monte Carmelo y de Espiritualidad

www.montecarmelo.com www.edespiritualidad.orq
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