S?bado, 27 de enero de 2007
ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia del domingo IV del Tiempo Ordinario, 28 de Enero de 2007.


Si no tengo amor...


IV Domingo del Tiempo Ordinario
Jerem?as 1, 4-5.17-19; I Corintios 12, 31-13,13; Lucas 4, 21-30

Dedicamos nuestra reflexi?n a la segunda lectura, donde encontramos un mensaje important?simo. Se trata del c?lebre himno de San Pablo a la caridad. Caridad es el t?rmino religioso para decir amor. Por lo tanto se trata de un himno al amor, tal vez el m?s c?lebre y sublime que jam?s se haya escrito.

Cuando apareci? en el ?mbito del mundo el cristianismo, el amor hab?a tenido ya diversos cantores. El m?s ilustre hab?a sido Plat?n, quien hab?a escrito sobre ?l un tratado entero. El nombre com?n del amor era entones eros (de ah? los t?rminos actuales er?tico y erotismo). El cristianismo percibi? que este amor pasional de b?squeda y de deseo no bastaba para expresar la novedad del concepto b?blico. Por ello evit? completamente el t?rmino eros y le sustituy? el de agape, que se deber?a traducir por dilecci?n o caridad, si este t?rmino no hubiera adquirido ya un sentido demasiado restringido (hacer caridad, obras de caridad).

La diferencia principal entre los dos amores es ?sta. El amor de deseo, o er?tico, es exclusivo; se consuma entre dos personas; la intromisi?n de una tercera persona significar?a su final, la traici?n. A veces hasta la llegada de un hijo puede poner en crisis este tipo de amor. El amor de donaci?n, o agape, al contrario, abraza a todos, no puede excluir a nadie, ni siquiera al enemigo. La f?rmula cl?sica del primer amor es la que o?mos en labios de Violeta en la Traviata de Verdi: ??mame Alfredo, ?mame cuanto yo te amo?. La f?rmula cl?sica de la caridad es aquella de Jes?s que dice: ?Como yo os he amado, amaos as? los unos a los otros?. ?ste es un amor hecho para circular, para expandirse. Otra diferencia es ?sta. El amor er?tico, en la forma m?s t?pica, que es el enamoramiento, por su naturaleza no dura mucho tiempo, o dura s?lo cambiando de objeto, esto es, enamor?ndose sucesivamente de varias personas. De la caridad San Pablo dice en cambio que ?permanece?, es m?s, es lo ?nico que permanece eternamente, incluso despu?s de que hayan cesado la fe y la esperanza.

Entre los dos amores sin embargo ?el de b?squeda y el de donaci?n- no existe separaci?n clara ni contraposici?n, sino m?s bien desarrollo, crecimiento. El primero, el eros, es para nosotros el punto de partida; el segundo, la caridad, el punto de llegada. Entre ambos existe todo el espacio para una educaci?n al amor y un crecimiento en ?l. Tomemos el caso m?s com?n, que es el amor de pareja. En el amor entre esposos, al principio prevalecer? el eros, la atracci?n, el deseo rec?proco, la conquista del otro, y por lo tanto un cierto ego?smo. Si este amor no se esfuerza por enriquecerse, poco a poco, de una dimensi?n nueva, hecha de gratuidad, de ternura rec?proca, de capacidad de olvidarse por el otro y de proyectarse en los hijos, todos sabemos c?mo acabar?.

El mensaje de Pablo es de gran actualidad. El mundo del espect?culo y de la publicidad parece hoy empe?ado en inculcar a los j?venes que el amor se reduce al eros y el eros al sexo. Que la vida es un idilio continuo en un mundo donde todo es bello, joven, saludable; donde no existe vejez, enfermedad y todos pueden gastar cuanto quieran. Pero ?sta es una colosal falsedad que genera expectativas desproporcionadas, que desilusiona provocando frustraciones, rebeli?n contra la familia y la sociedad, y abre a menudo la puerta al delito. La Palabra de Dios nos ayuda a que no se apague del todo en la gente el sentido cr?tico frente a lo que diariamente se le propina.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit]
Publicado por verdenaranja @ 22:46  | Espiritualidad
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