S?bado, 27 de enero de 2007
Ar?culo publicado en el Bolet?n n?mero 166, Enero-Marzo 2007, Manos Unidas en el cap?tulo de colaboraci?n.

Humilde orgullo


Lourdes Azor?n
M?dico psicoterapeuta y licenciada en Estudios Eclesi?sticos, es militante de la Acci?n Cat?lica en la Hermandad Obrera de Acci?n Cat?lica (HOAC) desde 1980.
En la actualidad es Secretaria General de la Acci?n Cat?lica Espa?ola.


No puedo remediar sentirme humildemente orgullosa de pertenecer a la Acci?n Cat?lica (AC). Hay muchas cosas de la AC que no me gustan; experimento la verdad de ese refr?n castellano que dice "en todos la-dos cuecen habas y en mi casa a calderadas': porque veo nuestra y sobre todo mi incoherencia entre lo que deseo, lo que digo y lo que hago. A pesar de todas las deficiencias y fallos, me siento enraizada en un r?o, una tradici?n, una historia profundamente eclesial y laica, rica y ge?neradora, enraizada en la historia y la realidad de la Acci?n Cat?lica.

No siempre los propios militantes de la AC hacemos justicia, la justicia al me-nos del reconocimiento agradecido por las personas que nos precedieron y que tanto han donado y hecho, generando iniciativas que son una bendici?n para la Iglesia y para nuestro mundo. Ellas son esa nube de testigos de la fe madura y expresada en obras que son y nos tras?miten la Buena Noticia y miles de buenas noticias.

Desde que soy Secretaria General de la AC Espa?ola, he tenido la oportunidad de conocer m?s y mejor a todos los Movimientos y la historia de la AC, y tambi?n de conocer m?s y mejor Manos Unidas. Uno de los tesoros con los que el Se?or te regala vida y te da el ciento por uno es conocer a mujeres como Pilar Bellosillo, y profundizar en la aportaci?n de las mujeres de la AC, a la propia AC, a la Iglesia y al mundo. Mujeres como Mary Salas o como Anto?ita Berges que llevan toda una vida de entrega y servicio. ?Yo quiero ser como ellas!

Esto que se dice de que si en la Iglesia llegara a fallar el fundamento petrino se mantendr?a por el fundamento mariano, se puede aplicar, permitidme la licencia, a las mujeres en la AC. Ellas han permanecido y permanecen, aun en los momentos m?s hondos de las crisis. Ellas han dado pasos adapt?ndose a cambios profund?simos con una generosidad inmensa. No hemos agradecido suficientemente el fundamento femenino de la AC.

Nacimiento de Manos Unidas

Uno de esos acontecimientos de gracia que suceden en la historia de los pueblos tuvo lugar en el nuestro, hace casi 50 a?os, y fue mediado por las mujeres de la AC: el nacimiento de la Campa?a contra el Hambre en el Mundo que dio lugar a Manos Unidas. Precisamente Mary Salas me ha contado c?mo se abri? paso esta iniciativa.

La Campa?a contra el Hambre en el Mundo la lanzaron las Mujeres de Acci?n Cat?lica en el a?o 1959. Fue la res-puesta espa?ola al manifiesto publicado en 1955 por la Uni?n Mundial de Organizaciones Femeninas Cat?licas (UMOFC), declarando la guerra al hambre, cuando la existencia de esta plaga mundial se aceptaba como un mal inevitable.
Las mujeres cat?licas afirmaban en aquel manifiesto que "se puede acabar con el hambre, si hay voluntad de hacerlo" y que "la m?s importante dificultad para acabar con el hambre en el mundo es creer que no se puede lograr". Sor-prende la agudeza y la vigencia de estas apreciaciones.

Diferentes pa?ses de Europa hab?an tomado iniciativas para secundar el manifiesto. En Espa?a era preciso y urgen-te crear una opini?n p?blica favorable a este objetivo porque, en aquellos a?os, millones de espa?oles hab?an emigrado para superar condiciones econ?micas precarias. Muchos no entend?an que se promoviese una campa?a para ayudar a otros pa?ses cuando todav?a en Espa?a hab?a mucha necesidad.

Se dialog? con C?ritas y se lleg? al acuerdo de que entregar?an 500.000 pesetas a cambio de no hacer colecta aquel primer a?o. Al a?o siguiente, los obispos autorizaron que se hiciera una colecta para la Campa?a contra el Hambre el primer domingo de febrero.

Las Mujeres de Acci?n Cat?lica se propusieron que la Campa?a no fuera una manifestaci?n ben?fica m?s de las existentes. Ya entonces se afirmaba que no se trataba s?lo de cubrir una necesidad sino de promover un desarrollo integral del hombre y de todos los hombres. Se citaba la frase de san Agust?n: "se da pan a los que tienen hambre, pero mejor ser?a que nadie tuviera hambre". Tambi?n, en aquellos a?os se citaba frecuentemente el proverbio: mejor que dar un pez es ense?ar a pescar.

Concepci?n integral

Desde el primer momento se habl? de luchar contra tres hambres: el hambre de pan, el hambre de cultura y el hambre de Dios. Esto supone la promoci?n integral de la persona en la dimensi?n biopsicol?gica, sociocultural y espiritual. Otra intuici?n genuina y plenamente vigente y operativa para nuestro aqu? y ahora.

En esta concepci?n integral hay una clave fundamental para la superaci?n del asistencialismo paternalista. Parecer?a que, incluso hoy, en algunos ambientes, estamos tentados a pensar en estas necesidades de modo secuencial, primero el pan, luego la cultura y luego Dios. Y no es realmente as?. L?gicamente lo primero es garantizar la subsistencia, pero sin el desarrollo arm?nico y acompasado que permita saciar las otras hambres no hay verdadera dignidad, no hay desarrollo humano, hay subsistencia. El Papa Pablo VI, en la enc?clica sobre el desarrollo de los pueblos (Populorum progressio (1967) 35), afirma que la educaci?n es, a la vez, un objetivo y un motor del desarrollo de los pueblos. "La educaci?n b?sica es el primer objetivo en un plan de desarrollo. Porque el hambre de cultura no es menos deprimente que el hambre de alimentos... Saber leer y escribir, adquirir una formaci?n profesional, es tanto como volver a encontrar la confianza en s? mismo, y la convicci?n de que se puede progresar personalmente junto con los otros. Como dec?amos en nuestra carta al Congreso de la UNESCO, en Teher?n, la alfabetizaci?n es para el hombre un factor primordial de integra?ci?n social y de enriquecimiento personal, mientras para la sociedad es un instrumento privilegiado de progreso econ?mico y de desarrollo. La educaci?n convierte a los hombres en art?fices del desarrollo, por el hecho de que les capacita para ser protagonistas del desarrollo propio y de los dem?s" Situaciones como la corrupci?n, la violencia, la falta de cauces democr?ticos, hunden alguna de sus ra?ces en esta falta de consideraci?n a la cultura y a la espiritualidad, a la dimensi?n trascendente de las personas. En mi modesta opini?n es cuidar esta ?ltima dimensi?n, el hambre de Dios, la apertura trascendental que nos habita, la impronta con la que fuimos creados, la que atraviesa de forma transversal y la que articula y pone en pie verdadera-mente a la persona.

Esta es una hermosa historia de vidas, de compromisos, de acciones que nos preceden y a la que tenemos la dicha de ser llamados y sumarnos. Quiera Dios que nuestro presente sea tan generador como nuestro pasado y que sepamos discernir los signos de los tiempos con la mirada inteligente, compasiva y misericordiosa que da vida, con la que las mujeres de aquellos a?os supieron mirar su realidad.
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