Lunes, 29 de enero de 2007
Carta semanal del Arzobispo de Valencia, Don Agust?n Garc?a-Gasco Vicente.


La igualdad, camino de la paz


Publicada en ?Paraula-Iglesia en Valencia? el 28 de enero de 2007


Tras cada concepci?n filos?fica existen ideas que pueden servir para construir una humanidad mejor o una sociedad m?s injusta. La Iglesia siempre ha dado mucho valor al pensamiento, sabedora de que hay ideolog?as que enaltecen al ser humano y otras que lo utilizan como un mero instrumento. El relativismo y la indiferencia hacia el valor ?nico de cada ser humano hacen imposible la paz. Benedicto XVI, en el Mensaje de la Paz de este a?o, insiste en esta idea ante una de las cegueras m?s preocupantes de nuestra ?poca. La pretendida extensi?n de una cultura de los derechos humanos en nuestro tiempo se aleja de un reconocimiento de la igualdad de todos.
El ser humano no pierde su dignidad ni por su edad, ni por su vulnerabilidad, ni por su enfermedad. Es un grave insulto a las personas que sufren o pasan por graves dificultades crearles un sentimiento de inutilidad o frustraci?n. Cada persona es querida por Dios en este mundo y, aun en las situaciones m?s dif?ciles, constituye un ejemplo para sus semejantes. La Iglesia tiene un compromiso con todos ellos. La historia demuestra que el ser humano es un ser fr?gil y ante las situaciones de mayor vulnerabilidad la Iglesia proclama la cultura de la vida, del amor y de la solidaridad. El buen samaritano no abandona al moribundo que encuentra en su camino, sino que carga con ?l. Es Cristo Redentor quien salva a la mujer condenada a muerte por la sociedad de su ?poca.

La construcci?n de la paz necesita del reconocimiento de la igualdad esencial entre las personas humanas, que nace de su misma dignidad trascendente. Hay que denunciar cuantos relatos culturales favorecen una visi?n de la persona viciada por prejuicios ideol?gicos y culturales, o por intereses pol?ticos o econ?micos que incitan al odio y a la violencia. La paz peligra por el conflicto entre ideolog?as perversas, que promueven concepciones restrictivas del ser humano.

Benedicto XVI aprovecha el Mensaje de la Paz de 2007 para afirmar con firmeza: nunca es aceptable una guerra en nombre de Dios. Estamos ante una ideolog?a en el peor sentido de la palabra cuando una particular concepci?n de Dios da origen a hechos criminales. Nadie puede utilizar el nombre de Dios en vano, y mucho menos como coartada de hechos injustificables.

La indiferencia ante la verdadera naturaleza del hombre y de su dignidad superior es un mal extendido en nuestro tiempo. Frente a este hecho, Benedicto XVI afirma con vigor: una consideraci?n d?bil de la persona que d? pie a cualquier concepci?n, s?lo en apariencia favorece la paz. Quien relativiza el ser y el valor de la persona humana impide el di?logo aut?ntico y abre las puertas a la intervenci?n de imposiciones autoritarias. Con ello, termina por dejar indefensa a la persona misma, a la que hace presa f?cil de la opresi?n y de la violencia. De ello dan buena cuenta las desigualdades injustas que hay en nuestro mundo. Particularmente insidiosas son las desigualdades en el acceso a bienes esenciales como la comida, el agua, la casa y la salud. Las grav?simas carencias que sufren muchas poblaciones, especialmente en ?frica, est?n en el origen de reivindicaciones violentas y son una tremenda herida infligida a la paz.

Tambi?n son gravemente injustas las persistentes desigualdades entre hombre y mujer en el ejercicio de los derechos humanos fundamentales. La insuficiente consideraci?n de la condici?n femenina hace imposible el orden social. Benedicto XVI se refiere con ello a la explotaci?n de mujeres tratadas como objetos y a todas las formas de falta de respeto a su dignidad. Y denuncia las concepciones antropol?gicas que perviven en algunas culturas y que siguen asignando a la mujer una gran sumisi?n al arbitrio del var?n, lo que conlleva graves ofensas a su dignidad de persona y al ejercicio de sus libertades fundamentales.

La paz nunca estar? asegurada mientras no se superen las formas de discriminaci?n que laceran la dignidad personal inscrita por el Creador en cada ser humano. La igual dignidad de todos los seres humanos, sin indiferencias ni relativismos, el acceso de todos a los bienes esenciales para la vida, y la igualdad de derechos fundamentales entre el var?n y la mujer son tres caminos ineludibles hacia la paz, que todos estamos llamados a recorrer.

Con mi bendici?n y afecto,

Agust?n Garc?a-Gasco Vicente
Arzobispo
Publicado por verdenaranja @ 23:00  | Hablan los obispos
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