Martes, 30 de enero de 2007
ZENIT publica el discurso que pronunci? el 20 de enero de 2007 Benedicto XVI al se?or Marius Gabriel Mazurca, nuevo embajador de Ruman?a ante la Santa Sede, al recibir sus cartas credenciales.


Se?or embajador:
Me alegra acoger a su excelencia en el Vaticano para la presentaci?n solemne de las cartas que lo acreditan como embajador extraordinario y plenipotenciario de Ruman?a ante la Santa Sede. Le ruego que exprese a su excelencia, el se?or Traian Basescu, presidente de Ruman?a, mis mejores deseos para su persona as? como mis deseos de felicidad y prosperidad para el pueblo rumano. Ruego a Dios que acompa?e los esfuerzos de cada uno en la obra de edificaci?n de una naci?n cada vez m?s fraterna y solidaria.

Al principio de este a?o, se?or embajador, su pa?s se ha alegrado leg?timamente de ser admitido oficialmente, despu?s de largos a?os de esfuerzos, en la Uni?n europea. La Santa Sede, que desde hace mucho tiempo mantiene relaciones estrechas y fructuosas con Ruman?a, como usted mismo ha subrayado, ha acogido esta nueva situaci?n con satisfacci?n, puesto que consolida cada d?a m?s la unidad recuperada del continente europeo, despu?s del largo y triste per?odo de separaci?n de la guerra fr?a.

Su pa?s tiene una larga tradici?n cristiana, viva y fecunda en su cultura as? como en el dinamismo de las diferentes Iglesias y comunidades eclesiales, y en su participaci?n activa en la vida social. Por eso, me alegro de que Ruman?a, con la riqueza de este "innegable patrimonio cristiano (...), que contribuy? ampliamente a modelar la Europa de las naciones y la Europa de los pueblos" (Discurso al Cuerpo diplom?tico acreditado ante la Santa Sede, 8 de enero de 2007: L'Osservatore Romano, edici?n en lengua espa?ola, 12 de enero de 2007, p. 8), aporte su contribuci?n original al edificio europeo, para permitir que no sea solamente una fuerza econ?mica y un gran mercado de bienes de consumo, sino que pueda encontrar un nuevo impulso pol?tico, cultural y espiritual, capaz de construir un futuro prometedor para las nuevas generaciones.

Como record? recientemente al Cuerpo diplom?tico: "S?lo ser? posible promover la paz si se respeta a la persona humana, y s?lo construyendo la paz se sentar?n las bases de un aut?ntico humanismo integral. Aqu? encuentra respuesta la preocupaci?n ante el futuro de tantos contempor?neos nuestros" (ib.).

Desde hace a?os, su pa?s est? comprometido en una profunda obra de renovaci?n de la sociedad, con la finalidad de sanar las heridas del pasado y permitir a todos gozar de las libertades fundamentales y beneficiarse del progreso econ?mico y social. Me alegro por ello, y aliento a los responsables pol?ticos a velar con atenci?n por las exigencias de una solidaridad activa entre todos los estratos de la poblaci?n, para evitar que con la globalizaci?n se abra una brecha cada vez mayor entre los ciudadanos que acceden leg?timamente a los beneficios del desarrollo econ?mico y los que se encuentran progresivamente marginados, es decir, excluidos de ese proceso, como se observa lamentablemente en numerosas sociedades modernas.

Asimismo, es importante garantizar a todos el acceso equitativo a una justicia independiente y transparente, capaz de luchar de modo eficaz contra los que no respetan el bien com?n y manipulan las leyes en provecho propio. Desde esta perspectiva, deseo que se preste tambi?n una atenci?n renovada a las familias m?s pobres, para que puedan educar a sus hijos con dignidad.

Me alegro, adem?s, de los progresos realizados por su Gobierno en la delicada gesti?n de la restituci?n de los bienes confiscados a las comunidades religiosas. Es una obra de amplio alcance, impuesta por la justicia y la equidad, que debe permitir a todos los cultos reconocidos encontrar su leg?timo lugar en el seno de la sociedad rumana. Deseo asimismo que las normas que regulan la libertad religiosa, que es una libertad fundamental, se respeten plenamente, sobre todo por lo que concierne a la Iglesia greco-cat?lica.

S? que la Iglesia cat?lica, por su parte, est? siempre dispuesta a estudiar con las autoridades competentes, con esp?ritu de di?logo, los medios para superar las dificultades que puedan surgir en las relaciones mutuas. Esto contribuir? sin duda a la paz social. A este prop?sito, no puedo menos de expresar mi inquietud con respecto a la cuesti?n de la catedral de San Jos? de Bucarest, en favor de la cual el arzobispo de Bucarest ha efectuado numerosas reclamaciones ante los organismos competentes del Estado, para preservar el patrimonio hist?rico que constituye y los valores de fe que representa, no s?lo para la comunidad cat?lica sino tambi?n para toda la poblaci?n rumana.

La visita del Papa Juan Pablo II a su pa?s, en 1999, ha marcado -como usted ha dicho- "el coraz?n y el esp?ritu de los rumanos". Sobre todo ha permitido un nuevo desarrollo de las relaciones entre la Iglesia cat?lica y la Iglesia ortodoxa rumana. A la vez que saludo cordialmente, a trav?s de usted, a Su Beatitud Te?ctist, Patriarca ortodoxo de Ruman?a, que vino a visitar a la Iglesia de Roma en 2002, expreso mis mejores deseos para que los fieles cat?licos y ortodoxos sigan cultivando relaciones cada vez m?s fraternas en la vida diaria y progresen igualmente, en todos los niveles, las ocasiones de di?logo. En particular, deseo que el Encuentro ecum?nico europeo, que se celebrar? en Sibiu el pr?ximo mes de septiembre, constituya una etapa importante en el camino emprendido juntos hacia la unidad.

Perm?tame saludar tambi?n a la comunidad cat?lica de Ruman?a, unida en torno a sus pastores. Ha tenido -como recordaba mi predecesor- "la oportunidad providencial de ver prosperar desde hace siglos, una al lado de la otra, las dos tradiciones, la latina y la bizantina, que juntas embellecen el rostro de la ?nica Iglesia" (Juan Pablo II, Discurso a los obispos de Ruman?a en visita "ad limina", 1 de marzo de 2003, n. 6: L'Osservatore Romano, edici?n en lengua espa?ola, 7 de marzo de 2003, p. 5), lo cual la obliga a testimoniar particularmente la unidad cat?lica y la califica muy especialmente para trabajar en favor del ecumenismo. S? que los fieles cat?licos participan activamente en la vida del pa?s, particularmente en el ?mbito espiritual y social, y los animo vivamente a testimoniar con valent?a el lugar insustituible de la familia en el seno de la sociedad.

En el momento en que su excelencia inaugura oficialmente sus funciones ante la Santa Sede, le expreso mis mejores deseos para el feliz cumplimiento de su misi?n. Se?or embajador, tenga la seguridad de que entre mis colaboradores encontrar? siempre atenci?n y comprensi?n cordiales.

Sobre usted, sobre su familia, sobre sus colaboradores de la embajada y sobre todo el pueblo rumano invoco de coraz?n la abundancia de las bendiciones divinas

[Traducci?n del original franc?s realizada por Zenit
Publicado por verdenaranja @ 22:46  | Habla el Papa
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