Martes, 30 de enero de 2007
Alfonso Aguil?
www.interrogantes.net



Abandonarse a los deseos y apetencias suele conducir al hombre a la desgana generalizada y acabar creando un grave problema para la vida sentimental.

?Supongo que tambi?n puede ser al rev?s, y que la desgana generalizada est? provocada por una crisis afectiva.

Por supuesto, ya que todos esos elementos influyen mucho unos sobre otros. Una tendencia al pesimismo, por ejemplo, o una sucesi?n de diversas frustraciones, puede producir una fuerte sensaci?n de desgana. Y tambi?n al rev?s: una situaci?n de desgana que no se aborda debidamente puede conducir a un sentimiento de frustraci?n, pesimismo o abatimiento.

En torno a la sensaci?n de desgana generalizada suele haber bastantes actitudes y comportamientos equivocados: excesiva autoindulgencia, escasa resistencia a la decepci?n, baja consideraci?n de uno mismo, u otras razones que llevan a abordar mal los problemas afectivos y provocar un estilo de reacci?n sentimental autolesiva.

Una persona que sea, por ejemplo, demasiado condescendiente consigo misma acabar? siendo dominada por su pereza, por su mal car?cter, por su est?mago, o por lo que sea, pero nunca conseguir? tomar verdaderamente las riendas de su vida.

Un estilo de vida excesivamente permisivo e indulgente con uno mismo es quiz? una de las mayores hipotecas vitales que se pueden padecer.

Cuando se act?a as?, pronto se advierte que la supuesta satisfacci?n que iban a producir todas esas blanduras y contemplaciones con uno mismo, son satisfacciones ef?meras y vaporosas, y que ?parad?jicamente? llevan a una vida de mayor sufrimiento.

Cada vez que esa persona, en contra de lo que sabe que debe hacer, cede un poco m?s a las pretensiones que su pereza, su est?mago o su mal car?cter le presenten, se siente un poco m?s d?bil, un poco menos due?a de s?, un poco m?s a disgusto consigo misma y un poco m?s tentada a volcar despu?s ese disgusto con los dem?s a la primera oportunidad.

Y como esa debilidad, si no se pone remedio, es una debilidad que se alimenta a s? misma y tiende a crecer cada d?a m?s, las perspectivas de futuro para quienes as? viven son realmente desoladoras. Todo su horizonte vital ser? como una continua decepci?n, que se incrementa cada vez que comprueban que van quedando a merced de su propia debilidad.

As? se lo dec?a a su hija la protagonista de aquella novela de Susanna Tamaro: ?Cada vez que, al crecer, tengas ganas de convertir las cosas equivocadas en cosas justas, recuerda que la primera revoluci?n que hay que realizar es dentro de uno mismo, la primera y la m?s importante. Luchar por una idea sin tener una idea de uno mismo es una de las cosas m?s peligrosas que se pueden hacer.?

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