Mi?rcoles, 31 de enero de 2007
Art?culo semanal del padre Fernando Lorente, o.h. publicado en EL D?A en la secci?n de CRITERIOS.

Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h. *


El Santo de la sonrisa


SAN JUAN BOSCO. Hoy es su fiesta. El fundador de las instituciones y asociaciones salesianas. Apuntes biogr?ficos: Viene al mundo en la aldea de Becchi, cerca de Chieri (Italia) en el a?o 1815. Desde muy temprana edad quiere ser sacerdote "para ense?ar la religi?n a los ni?os e impedir que llegaran a ser malos". Se opone rotundamente su hermano mayor: "T? has nacido para ser campesino como yo". Sus compa?eros pastores tambi?n se oponen. Pero este jovencito no cede y no cede en su desaf?o. "Pegadme, si quer?is, pero leer? a todo trance, porque quiero estudiar para llegar a ser sacerdote". Para lograr sus prop?sitos, todos los d?as recorre cerca de 20 kil?metros para asistir a la clase. Al mismo tiempo, acepta un empleo de criado para poder pagar su pensi?n. Cumpliendo 26 a?os ya era sacerdote. Y aqu? estuvo el origen y el secreto de su sonrisa: El desarrollo, por s? mismo, de su gran personalidad para ser sacerdote y vivirlo. Vivirlo, como fuente de santificaci?n para s? mismo y para los dem?s.

El gran f?sico, Premio Nobel en l921, Albert Einstein, afirmaba: "S?lo una vida, vivida para los dem?s, merece la pena vivirla". Nos viene a decir que s?lo en la donaci?n a los otros radica el sentido, la plenitud, la felicidad, origen de la verdadera alegr?a, de la sonrisa que brill? en toda la vida de este santo, Juan Bosco. Hay quien ha escrito de ?l que su sonrisa le vali? el cielo y un cielo eterno, un cielo sin fin. Esto ya es algo m?s, esto ya se cotiza m?s. Esto ya puede comprarse. Sonre?r por sonre?r, sonre?r por dinero, por miras humanas, por intereses terrenales es muy bajo. Sonre?r por Dios, por las almas, por el cielo, esto s? que vale y mucho. Y S. Juan Bosco plasm? su vida en una sonrisa eterna. Con este esp?ritu fund? una instituci?n, la sociedad de la alegr?a, los oratorios festivos.

Para don Bosco, la sonrisa, la alegr?a de amar a Dios la traduc?a en la alegr?a de ser santos. Y esta alegr?a de ser santos se cifra en el deseo sincero, en el af?n incontenible de serlo. Los sacerdotes, los religiosos, las religiosas y todos los seglares cristianos, como profesionales -debemos serlo, as?, sin temor ni complejo- de la santidad. Es un reclamo constante que nos viene de arriba y de abajo, de dentro y de fuera. Y es que no tenemos, no podemos tener otro objetivo en la vida. El gran disc?pulo de S. Juan Bosco, tambi?n santo, Domingo Savio, dec?a y viv?a: "o soy santo o no soy nada". Por tanto, a ser santo, y pronto... esta fue la resonancia que dej? la alegr?a, la sonrisa de este santo, cumpliendo el fin que le decidi? a seguir el empe?o infantil de ser sacerdote. Y ?c?mo lo desarroll?? As? nos lo explica. Estas son sus palabras y sus obras, recogidas de una de sus cartas (Epistolario, Tur?n 1959):

"Si de verdad buscamos la aut?ntica felicidad de nuestros alumnos y queremos inducirlos al cumplimiento de sus obligaciones, conviene, ante todo, que nunca olvid?is que hac?is las veces de padre de nuestros amados j?venes, por quienes trabaj? siempre con amor, por quienes estudi? y ejerc? el ministerio sacerdotal, y no s?lo yo, sino toda la Congregaci?n Salesiana. ?Cu?ntas veces, durante mi vida, ya bastante prolongada, he tenido ocasi?n de convencerme de esta gran verdad! Es m?s f?cil enojarse que aguantar, amenazar al ni?o que persuadirlo; a?adir? incluso que, para nuestra impaciencia y soberbia, resulta m?s c?modo castigar a los rebeldes que corregirlos, soport?ndolos con firmeza y suavidad a la vez. Guardaos de que nadie pueda pensar que os dej?is llevar por los arranques de vuestro esp?ritu. Es dif?cil, al castigar, conservar la debida moderaci?n, la cual es necesaria para que en nadie pueda surgir la duda de que obramos s?lo para hacer prevalecer nuestra autoridad o para desahogar nuestro mal humor. ?ste era el modo de obrar de Jes?s con los ap?stoles, ya que era paciente con ellos, a pesar de que eran ignorantes y rudos, e incluso poco fieles. Mantengamos sereno nuestro esp?ritu, evitemos el desprecio en la mirada, las palabras hirientes; tengamos comprensi?n en el presente y esperanza en el futuro, como conviene a unos padres de verdad, que se preocupan sinceramente de la correcci?n y enmienda de sus hijos. En los casos m?s graves, es mejor rogar a Dios con humildad que arrojar un torrente de palabras, ya que ?stas ofenden a los que las escuchan, sin que sirvan de provecho alguno a los culpables".

En esta calidad de ense?anza se basa la alegr?a, la sonrisa de S. Juan Bosco y la de tantos otros santos (incluso seglares), en el correr de los siglos hist?ricos de la Iglesia. Calidad que, parece no interesarles, en la pr?ctica, a los sucesivos gobiernos de nuestra democracia; a unos por su desidia y a otros por su radical oposici?n pol?tica a todo lo que sea religioso cat?lico en la ense?anza. Bueno ser? recordar lo que hace 30 a?os escribi? el cardenal Ratzinger, el actual Pont?fice: "Con el nuevo modelo de escuela llega tambi?n una nueva generaci?n de profesores m?s j?venes en la que hab?a algunos ciertamente bien preparados, pero tambi?n, al mismo tiempo, muchos ac?rrimos defensores del nuevo r?gimen. Tres a?os m?s tarde fue desterrada la asignatura de religi?n. Mientras se aumentaban las horas a la actividad deportiva".

Ahora, nuestro Gobierno actual, como signos de novedad y de progreso, y de promesa electoral que cumplir, nos ofrece lo mismo: "Menos religi?n y m?s deporte".

M?s drogas, m?s sexo, m?s alcohol... ?Qu? calidad de ense?anza contemplamos por este camino?

* Capell?n de

S. Juan de Dios
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