Viernes, 02 de febrero de 2007
Colocamos a continuaci?n la normativa aprobada en la Di?cesis de Tenerife por el Obispo Don Bernardo ?lvarez Afonso sobre la Cooperaci?n de los Fieles al Sostenimiento de la Iglesia.

"NORMATIVA SOBRE LA COOPERACI?N DE LOS FIELES AL
SOSTENIMIENTO ECON?MICO DE LA IGLESIA"


CAPITULO I. AYUDAR A LA IGLESIA EN SUS NECESIDADES.



A. NECESIDADES DE LA IGLESIA.

Art. 1.- La Iglesia de Cristo, adem?s de ser una comunidad espiritual, est? constituida y ordenada como una sociedad visible que necesita de recursos
econ?micos para cumplir su misi?n de comunicar a los hombres los frutos de la salvaci?n (cfr. LG 8; GS 76).

Art. 2.- La Iglesia tiene derecho a poseer bienes temporales para alcanzar sus propios fines, que son, entre otros: sostener el culto divino, sustentar honestamente
al clero y dem?s ministros y hacer las obras de apostolado y de caridad, sobre todo con los m?s necesitados (cfr. can. 1254 ? 2).

Art. 3.- La Iglesia, animando el sentido de corresponsabilidad de los fieles, tiene derecho a solicitar de los mismos los bienes que necesita para sus propios fines,
seg?n el canon 1260: "La Iglesia tiene el derecho nativo de exigir de los fieles los bienes que necesita para sus propios fines ".

Art. 4.- Los fieles cristianos deben contemplar las necesidades de la Iglesia con una visi?n comunitaria y universal, procurando superar cualquier visi?n parcial o localista.

B. DERECHOS Y OBLIGACIONES DE LOS FIELES.

Art. 5.- Conforme al canon 1261 ? 1: "Los fieles tienen libertad para aportar bienes temporales en favor de la Iglesia ". Asimismo, todos los fieles est?n
obligados a ayudar a la Iglesia en sus necesidades, de modo que ?sta disponga de lo necesario para el cumplimiento de sus fines (cfr. can. 222 ? 1).

Art. 6.- El Obispo diocesano acoge, como criterio orientador de la conciencia de los fieles y siguiendo las indicaciones de la Conferencia Episcopal Espa?ola, el
principio seg?n el cual la obligaci?n que tienen los fieles de contribuir al sostenimiento econ?mico de la Iglesia, debiera concretarse, cuando ello sea posible, en la entrega anual de un porcentaje. Por lo que se refiere a la cantidad, podr?a se?alarse un porcentaje que est? en relaci?n con los ingresos brutos de cada uno, pudiendo ser (s?lo a t?tulo orientativo) el 2%, o dejando este porcentaje a la libre decisi?n de cada uno, de tal manera que se manifieste mejor la corresponsabilidad y gratuidad en la comunicaci?n de bienes. Esta aportaci?n es moralmente "vinculante" para cuantos puedan hacerlo al servicio de la comunidad eclesial.


C. FORMAS DE AYUDA.

Art. 7.- El modo ordinario de adquirir los bienes por parte de la Iglesia es a trav?s de las oblaciones de sus propios fieles. Ha de entenderse por oblaciones la entrega de bienes que se ofrecen libremente a la Iglesia.

Art. 8.- Las formas concretas de ayudar a la Iglesia son las oblaciones voluntarias: donaciones, colectas, herencias, legados, las ofrendas hechas con motivo de alguna celebraci?n y por alg?n otro servicio recibido de la Iglesia.

Art. 9.- Los fieles tienen libertad para aportar bienes temporales a la Iglesia (cfr. can. 1261 ? 1). Esta aportaci?n voluntaria se realiza mediante donaciones, limosnas, ofrendas, legados, cuotas, etc.

Art. 10.- Las oblaciones entregadas al administrador de cualquier entidad eclesi?sticas o a cualquier agente de pastoral que act?a en la Iglesia, se presume hechas a la instituci?n o persona jur?dica en nombre de la que act?a, si no consta lo contrario, y no puede rechazarse sin causa justa y sin licencia del Ordinario. Las oblaciones hechas por los fieles para un fin determinado s?lo pueden destinarse a ese fin (cfr. can. 1267).

Art. 11.- Las oblaciones que son entregadas por los fieles a petici?n de los ministros sagrados, a tenor de los c?nones, se denominan colectas o cuestaciones.

Art. 12.- Las colectas pueden ser:
1. Ordinarias o imperadas: Son aquellas cuyo importe est? destinado a financiar los gastos de la parroquia, de la di?cesis, o de los fines propios de las campa?as nacionales o universales.

2. Extraordinarias: Las que se hacen con el fin de solucionar una necesidad ocasional y transitoria, bien en el ?mbito parroquial, diocesano o nacional o universal: obras, adquisici?n de bienes muebles o inmuebles, etc.

Art. 13.- Se necesita licencia escrita del Ordinario para hacer cuestaciones por persona privada tanto fisica como jur?dica, ya se destine la limosna a beneficio de cualquier instituto piadoso o eclesi?stico, sea a cualquier otro fin de ?ndole religioso. Consecuentemente, las personas jur?dicas p?blicas, como la parroquia, no necesitan de dicha licencia para realizar cuestaciones en el ?mbito de su competencia (cfr. can. 1265, ? 1 y 2).


CAPITULO II. INFORMACI?N DE LA GESTI?N ECON?MICA DE LA IGLESIA Y FORMACI?N DE LOS FIELES EN EL SENTIDO DE PERTENENCIA Y RESPONSABILIDAD EN EL SOSTENIMIENTO ECON?MICO DE LA IGLESIA.

Art. 14.- Es un derecho fundamental de los fieles la informaci?n transparente de los recursos econ?micos gestionados por la Iglesia diocesana, delegaciones, parroquias, cofrad?as....y otras Instituciones. Es especialmente importante para ayudar de manera m?s eficaz a todos los miembros del Pueblo de Dios a crecer y madurar en la racionalidad, corresponsabilidad y solidaridad de la administraci?n de los bienes temporales que la Iglesia posee para ofrecer un mejor servicio.

Art. 15.- Es necesario dar informaci?n, tan amplia como sea posible, de las acciones que la Iglesia realiza a favor de la sociedad y de su aportaci?n no s?lo a los valores religiosos, sino, tambi?n, a los valores ?ticos, culturales y sociales.

Art. 16.- Los fieles tienen derecho a conocer los recursos econ?micos administrados por todas las instituciones de la Iglesia: administraci?n econ?mica diocesana, parroquiales..., etc., as? como la gesti?n a favor de la misi?n o fines de la misma Iglesia.

Art. 17.- Es de obligado cumplimiento que en toda parroquia exista el Consejo Parroquial de Asuntos Econ?micos, teniendo en cuenta los c?nones 532 y 537. Estos consejos se regir?n seg?n el estatuto diocesano marco en vigor. La constituci?n en cada parroquia del Consejo Parroquial de Asuntos Econ?micos, su formal funcionamiento (cfr. can. 537) y la implicaci?n de los seglares en la gesti?n de la econom?a de la Iglesia, favorece y orienta hacia una reestructuraci?n
de la econom?a diocesana m?s racionalizada, m?s corresponsable, m?s solidaria, y todo ello, en orden a dar pasos eficaces hacia el sostenimiento de la iglesia diocesana.

Art. 18.- Cuando una o m?s parroquias est?n encomendadas a la vez solidariamente a varios sacerdotes, y aunque todos tengan igual jurisdicci?n sobre las mismas, el moderador de la cura pastoral, designado por el Obispo, ostenta la representaci?n de todos los negocios jur?dicos de las parroquias y responde de la administraci?n econ?mica ante el Obispo (cfr. can. 517 ? 1 y can. 543 ? 3).

Art. 19.- Se ha de establecer una acci?n pastoral permanente de cara a educar a los fieles sobre su responsabilidad de cooperar al sostenimiento econ?mico de la Iglesia. Los cat?licos han de ser conscientes de: su pertenencia eclesial, que las actividades de la iglesia necesitan recursos econ?micos para realizarlas, que las aportaciones provenientes del Estado a cargo del IRPF son insuficientes y, en todo caso, que la financiaci?n econ?mica de la Iglesia corresponde directamente a la misma Iglesia en sus fieles.


CAPITULO III. CAMPA?AS PARA EL SOSTENIMIENTO ECON?MICO DE LA IGLESIA.

Art. 20.- DIA DE LA IGLESIA DIOCESANA: Cel?brese esta jornada con la mayor preparaci?n y cuidado garantizando siempre su dimensi?n pastoral y el sentido de pertenencia eclesial (cfr. Constituci?n Sinodal n" 134)

Art. 21.- La Administraci?n Diocesana facilitar? los materiales necesarios para la debida formaci?n de los fieles y para la animaci?n de la opini?n p?blica en orden a la acci?n de la Iglesia en favor de toda la sociedad.

Art. 22.- En cada parroquia se debe orientar con esmero la celebraci?n lit?rgica de ese d?a, a fin de que el mensaje de la jornada llegue a toda la comunidad cristiana.

Art. 23.- Tanto en el ?mbito diocesano corno en el parroquial, la campa?a debe ser amplia, austera y eficaz para que llegue a todas las personas y les ayude a conocer mejor la misi?n esencial de la Iglesia y les motive a colaborar con ella y a su sostenimiento econ?mico. La colecta de esta jornada ser? imperada.

Art. 24.- CAMPA?A DE LA ASIGNACI?N TRIBUTARIA: Mientras se mantenga este sistema, se necesita intensificar la informaci?n a nuestros fieles invit?ndoles a participar en el sostenimiento econ?mico de la Iglesia mediante su Declaraci?n Anual de la Renta.

Art. 25.- La Administraci?n Diocesana preparar? cada a?o una campa?a expl?cita, motivando a todos los cat?licos y a otras personas para que, valorando la acci?n de la Iglesia, colaboren de la fauna que se establezca.

CAPITULO IV. SUSCRIPCIONES PERI?DICAS A FAVOR DE LA IGLESIA.

Art. 26.- En todo el territorio diocesano se ha de implantar, progresivamente, la modalidad de la aportaci?n econ?mica al sostenimiento de la Iglesia mediante el sistema de "suscripciones peri?dicas" o "cuotas permanentes de suscriptores", para que las familias cat?licas y personas de buena voluntad, ofrezcan un soporte presupuestario fijo que permita un c?lculo estable en el presupuesto anual. Es una forma habitual de colaboraci?n econ?mica con la Iglesia, mediante una cantidad peri?dica fija, que puede hacerse efectiva de diversas maneras: personalmente, a trav?s de una domiciliaci?n en una entidad bancaria, a trav?s de una persona encargada del cobro de suscripciones..., etc.

Art. 27.- La Administraci?n Diocesana realizar? cada a?o una campa?a informativa de alcance diocesano para motivar a los fieles y a otras personas en orden a que suscriban esta cuota permanente a favor de la Iglesia cat?lica. Por parte de las parroquias se debe acoger esta campa?a e impulsarla en su propio ?mbito con los auxilios did?cticos que se faciliten.

Art. 28.- Teniendo en cuenta la voluntad del donante, las cuotas de los suscriptores tendr?n car?cter diocesano o parroquial. Si la suscripci?n se hace a favor de la Di?cesis, su destino ser? el Fondo Com?n Diocesano; si se hace a favor de la parroquia, su destino ser? el Fondo parroquial. En uno u otro caso, las suscripciones deben figurar en el cap?tulo presupuestario de ingresos.

Art. 29.- Tanto por parte de los servicios diocesanos de econom?a como de las parroquias, ha de hacerse un seguimiento frecuente de los suscriptores parroquiales o diocesanos, teni?ndolos puntualmente informados de las actividades diocesanas y parroquiales as? como de cualquier proyecto que pueda justificar el uso de bienes econ?micos por parte de la Di?cesis o de las parroquias. Una vez al a?o se les debe enviar una carta de agradecimiento por el apoyo econ?mico que prestan a la Iglesia.

CAPITULO V. CANON DESTINADO AL FONDO COM?N DIOCESANO.

Art. 30.- Para garantizar y fomentar la colaboraci?n de toda persona jur?dica can?nica al Fondo Com?n Diocesano, se establece una aportaci?n anual a favor del referido Fondo conforme al canon 1263: "Para subvenir a las necesidades de la Di?cesis, el Obispo diocesano tiene derecho a imponer un tributo moderado a las personas jur?dicas p?blicas sujetas a su jurisdicci?n, que sea proporcionado a sus ingresos, o?do el Consejo Diocesano de Asuntos Econ?micos y el Consejo Presbiteral ". Asimismo se pueden imponer tributos extraordinarios a otras personas f?sicas y jur?dicas conforme el mismo canon.

Art. 31.- Todas las parroquias, como personas jur?dicas p?blicas can?nicas, han de abonar al Fondo Com?n Diocesano el 8% sobre el total del cap?tulo de ingresos anuales, seg?n el balance de resultados econ?micos del a?o que termina.
Est?n exentas de este canon las siguientes partidas del balance de ingresos: el "superavit" de a?os anteriores, las subvenciones que, tanto del presupuesto diocesano como de otros organismos p?blicos o privados, se reciban para el fomento de obras parroquiales, construcci?n de templos, restauraci?n y rehabilitaci?n de casas parroquiales, la asignaci?n que el Consejo Parroquial de Asuntos Econ?micos establezca para colaborar al sostenimiento del p?rroco conforme a las Normas del Fondo para la sustentaci?n del clero y el Reglamento para la remuneraci?n del clero diocesano (BOOT nn 1-2, 2001), as? como los ingresos por todas las colectas imperadas que no est?n destinadas a la parroquia.

Art. 32.- Corresponde al Consejo Diocesano de Asuntos Econ?micos el estudio de cualquier incidencia en relaci?n con el art?culo anterior.

Art. 33.- Quedan suprimidas las cuatro colectas trimestrales destinadas al Fondo Com?n Diocesano, as? como las p?lizas en toda la Documentaci?n tanto diocesana
como parroquial.

Art. 34.- El resto de las personas jur?dicas p?blicas de la Di?cesis: Asociaciones, Cofrad?as y Hermandades, Fundaciones, as? como, los Santuarios, etc. deben asumir el compromiso de colaborar con el sostenimiento econ?mico de la Iglesia mediante la aportaci?n del canon del 8% sobre el total del cap?tulo de ingresos anuales, seg?n el balance de resultados econ?micos del a?o que termina. Est?n exentas de este canon el "superavit" de a?os anteriores y las subvenciones que, tanto del presupuesto diocesano como de otros organismos p?blicos o privados, reciban. El mismo se reflejar? en los Estatutos de cada una de estas Instituciones. Est?n exentas de este canon las Fundaciones y Asociaciones que tienen un fin exclusivamente caritativo-social.

Art. 35.- Quienes administran las personas jur?dicas p?blicas est?n obligados a una total transparencia y veracidad en la gesti?n econ?mica y en la declaraci?n de datos financieros a la Administraci?n Diocesana (cfr. can. 1282, 1284, 1287).

Art. 36.- La Administraci?n Diocesana proceder? anualmente a la revisi?n del plan contable de todas las instituciones as? corno del diario financiero de su gesti?n.

Art. 37.- Antes del 30 de diciembre de cada a?o, todas las parroquias y dem?s personas jur?dicas p?blicas han de enviar a la Administraci?n Diocesana el presupuesto de ingresos y gastos para el a?o siguiente para la correspondiente aprobaci?n, reflejando en el cap?tulo de gastos "aportaci?n comunidad diocesana" el porcentaje estimativo correspondiente de la aportaci?n o canon al Fondo Com?n Diocesano (cfr. can. 1284 ? 3).

Art. 38.- Todas las personas jur?dicas p?blicas obligadas a abonar el canon, deben hacerlo efectivo al Fondo Com?n Diocesano antes del 31 de enero de cada a?o. Corno norma orientadora se aconseja abonar una cantidad a cuenta en el mes de junio.

CAPITULO VI. ARANCELES Y ESTIPENDIOS.

Art. 39.- De acuerdo con una venerable costumbre de la Iglesia, sigue siendo v?lida la ofrenda que los fieles hacen al sacerdote con motivo de la celebraci?n y aplicaci?n de la Eucarist?a por una determinada intenci?n. La referencia indicativa para la aportaci?n de los fieles ha de ser la cantidad que establezca la provincia eclesi?stica, tanto para las misas manuales, como para las "misas gregorianas".

Art. 40.
1?. Desde los or?genes y hasta nuestros d?as, la Iglesia ha contado con la ayuda de los fieles cristianos para el cumplimiento de sus fines espirituales. El pueblo cristiano siempre ha ofrecido su ayuda generosa y solidaria para las tareas lit?rgicas, catequ?ticas, caritativas, sociales y misioneras de la Iglesia. De este modo los fieles sostienen las instituciones, obras de apostolado y servicios que la Iglesia lleva a cabo, as? como mantienen su patrimonio y el sostenimiento de las personas que se dedican con plena atenci?n a los trabajos de la Iglesia.

2?. Entre las diversas formas de ayuda econ?mica a la Iglesia est?n las ofrendas que tradicionalmente hacen los fieles, algunas de ellas en contadas ocasiones de la vida, con motivo de las celebraciones lit?rgicas y devocionales. Estas ofrendas tienen sentido de participaci?n en el culto y son expresi?n de reconocimiento a Dios por los bienes que de El se reciben. Al mismo tiempo, tambi?n son un signo de solidaridad con las exigencias de funcionamiento derivadas de los servicios que se ocasionan.

3?. El canon 1264 ? 2 establece que es competencia de la Provincia Eclesi?stica
"determinar las aportaciones que han de hacerse con ocasi?n de la administraci?n de los sacramentos y sacramentales ".

Art. 41.- El Obispo Diocesano, con la aprobaci?n de la Provincia Eclesi?stica, fijar? las cantidades m?s apropiadas para las aportaciones de los fieles en las ocasiones que se citan para nuestra Di?cesis.

Art. 42.- En todo caso, se han de privilegiar las aportaciones voluntarias de los fieles con ocasi?n de las celebraciones de los sacramentos y sacramentales o por cualquier otro motivo, anim?ndoles a la generosidad con la Iglesia, dando cada uno de buena gana y conforme a su posibilidad.
Asimismo, se ha de huir de toda apariencia de comercio o contraprestaci?n econ?mica con motivo de cualquier celebraci?n sacramental, por lo que se hace muy necesario explicar bien el sentido de estas aportaciones, justificando su sentido y motivando una aportaci?n libre y generosa.

Art. 43.
1?. Las ofrendas recibidas en la parroquia con ocasi?n de los sacramentos o sacramentales, de celebraciones lit?rgicas o devocionales, y las tasas por otros servicios, salvo lo que corresponde en su caso al estipendio de la misa, pasan a formar parte de los bienes de la parroquia, conforme al canon 531, de cuya administraci?n habr? de darse cuenta e informaci?n, de conformidad con las normas diocesanas vigentes. Los sacerdotes deben percibir las retribuciones correspondientes seg?n las Normas del Fondo para la sustentaci?n del clero y Reglamento para la remuneraci?n del clero diocesano (BOOT nn 1-2, Enero-Febrero 2001).

2?. Por raz?n de las diversas aportaciones econ?micas, no se podr? hacer diferencias en las celebraciones, y ninguno de los fieles quedar? privado de servicios parroquiales, en igual forma que a todos, por su situaci?n de pobreza (cfr. cans. 848 y 1181; S.C. n.32).

3". Los P?rrocos y rectores de iglesias, juntamente con el Consejo Parroquial de Asuntos Econ?micos recordar?n a los fieles la ayuda que la Iglesia necesita de ellos y dispondr?n el modo de colaboraci?n de los mismos.

Art. 44.- Sobre los estipendios recibidos por intenciones de misas los presb?teros han de atenerse a la actual legislaci?n. Sobre las binaciones, es el Seminario Diocesano el beneficiario de estas aportaciones. Sobre las aportaciones por intenciones de misas llamadas "colectivas", la Residencia Sacerdotal u otro fin sacerdotal que el Obispo diocesano determine ser? el beneficiario (cfr. D.G.C.E.E., 14-1-1978; Decreto sobre intenciones y estipendios de la Santa Misa, 2 Febrero 2003 (BOOT. n.1-3, 2003); Decreto sobre tasas parroquiales en la gesti?n de archivos y asuntos administrativos, ofrendas con ocasi?n de la celebraci?n de los sacramentos y sacramentales, estipendio de la misa. 14 de diciembre 2006).

Art. 45.- La corresponsabilidad en el sostenimiento de la Iglesia, subvenir a las necesidades de la misma, requiere con urgencia renovar nuestra mentalidad, para hacer de nuestra comunidad diocesana una comunidad solidaria en las necesidades comunes. Por ello, con ocasi?n de la celebraci?n de los sacramentos y otros servicios parroquiales, urge tomar clara conciencia del auxilio que, por este medio, se presta a toda la comunidad diocesana. Que nuestras aportaciones se realicen en la sencillez, el esp?ritu de colaboraci?n y una gran corresponsabilidad.

CAPITULO VII. PATRIMONIO RENTABLE.

Art. 46.- Salvando el principio evang?lico de pobreza institucional y personal, la Iglesia puede tener patrimonio rentable para garantizar la continuidad de su misi?n, evitando que, de ning?n modo, pueda existir cualquier asomo de atesoramiento o acumulaci?n de riquezas.


Art. 47.- Es obligaci?n grave administrar responsablemente el patrimonio mobiliario en orden a poder atender las m?ltiples necesidades econ?micas q exige, en todo momento, la misi?n de la Iglesia.

Art. 48.- Para obtener una mayor rentabilidad del patrimonio mobiliario de todas las instituciones de la Iglesia, se recomienda que todas las parroquias y otr, personas jur?dicas, participen en una cuenta recolectora de todo el capital pasivo existente, para que la Administraci?n Diocesana gestione estos recursos comunf y obtenga un mayor rendimiento econ?mico aplicando, a favor del Fondo Com?n Diocesano, el dos por ciento de este rendimiento y el resto a las institucionf correspondientes que han invertido patrimonio mobiliario en esta cuenta y que continuar?n siendo su leg?timo propietario.

Art. 49.- La gesti?n de los recursos econ?micos de la Iglesia en la administraci?n de su patrimonio ha de ser jur?dica y t?cnicamente correcta y por la misma raz? ejemplar, observando siempre la legislaci?n can?nica y civil que afecte propiedades urbanas y agr?colas.

Art. 50.- De acuerdo con las leyes civiles vigentes, y en el marco del acuerd1 Iglesia-Estado, se debe favorecer la contribuci?n de los Organismos P?blicos par la restauraci?n y conservaci?n del Patrimonio Cultural de la Iglesia (patrimonio inmueble destinado a la acci?n pastoral y social, templos, casas parroquiales, etc as? como el patrimonio mueble) a fin de que en el tiempo presente y tambi?n en e futuro, los titulares de estos bienes sigan contando con ellos para el servicio de Evangelio. Se debe favorecer tambi?n el mecenazgo de empresas, fundaciones entidades bancarias y de particulares para restaurar y mantener adecuadament, todo este patrimonio.

DISPOSICI?N FINAL PRIMERA: Cualquier duda sobre la interpretaci?n d, esta Normativa debe ser sometida al juicio del Obispo Diocesano.

DISPOSICI?N FINAL SEGUNDA: Se encomienda al Consejo Diocesano de Asuntos Econ?micos hacer un seguimiento, junto al Ec?nomo Diocesano, de la correcta y puntual aplicaci?n de esta Normativa.

CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL SOSTENIMIENTO
ECON?MICO DE LA IGLESIA


Nuestro Primer S?nodo Diocesano ha indicado los principios que puedan ayudarnos a establecer una mejor ordenaci?n de la econom?a eclesial y ha encomendado a los organismos competentes formalizar un plan de actuaci?n para que nuestra Iglesia Nivariense pueda llegar pronto a sustentarse por s? misma, sin olvidar la obligaci?n que tiene de ayudar a las necesidades de la Iglesia Universal (cfr. Ponencia Las Estructuras diocesanas, expresi?n e instrumento de la comuni?n y misi?n, BOOT, nn 1-2, Enero-Febrero 1999, CS 773).

Siguiendo las recomendaciones del S?nodo Diocesano, el 27 de diciembre de 2000 (BOOT nn. 11-12 2000), se elaboraron unas Noinias sobre la cooperaci?n de los fieles al sostenimiento econ?mico de la Iglesia. Con las mismas, se pretend?a una econom?a diocesana m?s s?lida, organizada, autosuficiente, solidaria y participada.

Tras la experiencia de estos seis a?os, con la presente Normativa, queremos seguir promoviendo, en la medida que sea posible, la mayor y m?s transparente cooperaci?n de los fieles al sostenimiento de la Iglesia Diocesana.

Las ideas fundamentales de este ordenamiento las podemos resumir as?: la vida econ?mica se organiza a partir de la parroquia; cada parroquia tiene que ser tratada como una entidad autosuficiente; la que tenga de m?s debe ayudar a las que no tengan lo suficiente; ?stas recibir?n del Fondo Com?n Diocesano lo necesario para que puedan organizar su vida econ?mica con suficiente autonom?a. Para ello deben funcionar, en todas ellas, un Consejo Parroquial de Asuntos Econ?micos que dirija y controle, bajo la direcci?n del p?rroco, los ingresos y los gastos de la parroquia entera.

El Fondo Com?n Diocesano se nutre de las aportaciones de las personas y de las instituciones. Corresponde al Consejo Diocesano de Asuntos Econ?micos administrar bien el patrimonio com?n con el fin de ayudar a las parroquias que no puedan equilibrar sus presupuestos, financiar las actividades pastorales de ?ndole diocesana y hacer las nuevas inversiones que sean necesarias como, por ejemplo, construcci?n de nuevos templos o restauraci?n de otros, construcci?n o rehabilitaci?n de nuevas casas rectorales, provisi?n de instalaciones pastorales, etc. as? corno el de cooperar en las obras de caridad.

Los fieles tienen derecho a saber cu?les son las necesidades reales de la Iglesia, cu?les son las m?s urgentes y verdaderas, en qu? y c?mo se gastan los dineros que ellos aportan. Con mayor urgencia que nunca, la informaci?n econ?mica tienen que ser clara y transparente tanto en nuestras parroquias corno en otras instituciones de la Di?cesis.

Hay que mantener la digna remuneraci?n de los sacerdotes, el nivel de nuestras instalaciones pastorales, el cuidado de nuestras casas y templos, el ritmo y calidad de los nuevos templos construidos y la atenci?n a las obras sociales. Se han hecho grandes esfuerzos, pero nos faltan todav?a muchas cosas por hacer.

Consideramos a la Iglesia como comunidad de personas necesitada de bienes para cumplir su misi?n: las personas precisan de bienes para vivir; y la comunidad, como parte de una sociedad m?s amplia y siendo al mismo tiempo divina y humana, cumple una misi?n que beneficia al genero humano. Por ello, la Iglesia quiere desarrollarse en di?logo con la sociedad civil entrando en relaci?n con ella.

Por otra parte, no ha de olvidarse que la Iglesia es una instituci?n aut?noma e independiente dentro de la gran sociedad humana y, al mismo tiempo, coopera con ?sta para fines nobles que pertenecen a lo m?s genuino de su misi?n: "la comunidad pol?tica y la Iglesia son entre s? independientes y aut?nomas en el campo propio de cada una. Ambas, aunque con t?tulos diversos, est?n al servicio de la vocaci?n personal y social de los mismos hombres. Este servicio lo ejercitamos tanto m?s eficazmente en bien de todos cuanto m?s procuren las dos una sana cooperaci?n entre s?, teniendo en cuenta las circunstancias de lugares y tiempos" (GS 76) .

En este contexto cobran sentido las palabras del C?digo de Derecho Can?nico al afirmar que la iglesia "independientemente de la potestad civil puede adquirir, retener, administrar y enajenar bienes temporales para alcanzar sus propios fines, los cuales son principalmente el sostener el culto divino, sustentar honestamente al clero y dem?s ministros, y hacer las obras de apostolado y de caridad, sobre todo con los necesitados" (can. 1254).

El Concilio Vaticano II insisti? en que los recursos que la Iglesia necesita son "para el cumplimiento de su misi?n ... Mas, como Cristo llev? a cabo la redenci?n en la pobreza y en la persecuci?n, as? la Iglesia es llamada a seguir ese mismo camino para comunicar a los hombres los frutos de la salvaci?n" (LG 8).

Constatamos, por tanto, que esta potestad de la Iglesia lc llega de dos fuentes: de la misma naturaleza de la instituci?n eclesial en cuanto humana y de la raz?n evang?lica de su misi?n. Su rostro, humano y divino, justifican la raz?n de ser de la b?squeda de bienes econ?micos para de su sostenimiento. Todo esto exige un proceso y una regulaci?n, jur?dica y comunitaria, interior y exterior a la misma Iglesia.

A lo largo de los siglos han existido muchas y variadas formas de entender el sostenimiento propio de la Iglesia, de distribuir la beneficencia a trav?s de obras p?as, donativos, mandas, colectas que manifiestan el deseo generoso de contribuir al sostenimiento de la Iglesia y de recibir bienes de la misma sociedad. En unos casos eran libres, espont?neas y en otras organizadas.
Hoy, siguen siendo necesarias instituciones que posibiliten la cooperaci?n econ?mica de los fieles al servicio de toda su labor evangelizadora.

El C?digo de Derecho Can?nico se?ala, ante todo, el derecho que asiste a la Iglesia de exigir a sus fieles los bienes materiales necesarios para la consecuci?n de sus fines propios: "La Iglesia tiene el derecho nativo de exigir de los fieles los bienes que necesita para sus propios fines" (can. 1260). Estos propios fines de la Iglesia coinciden con la misi?n que le ha sido encomendada por Jesucristo y se despliegan en cuatro ?mbitos (cfr. can. 1254 ? 2):

a) Dar culto a Dios, principalmente mediante la oraci?n p?blica de la Iglesia y los Sacramentos: son necesarios lugares para el ejercicio del culto y diversos medios materiales y bienes muebles para su ejercicio.

b) Sustento de aquellas personas que se dedican por entero a un ministerio en la Iglesia, principalmente los cl?rigos.

c) Obras de apostolado, tendentes a la predicaci?n del Evangelio y a la formaci?n en la fe.

c) Obras de caridad, especialmente con los m?s necesitados.

A este derecho de la Iglesia, l?gicamente, le sigue la obligaci?n de todo fiel cristiano de colaborar econ?micamente al sostenimiento de la misma. As?, el can. 222 ? 1, al presentar los deberes de los fieles, dice: "Los fieles tienen el deber de ayudar a la Iglesia en sus necesidades, de modo que dispongan de lo necesario para el culto divino, las obras de apostolado y de caridad y el conveniente sustento de los ministros".

Este canon es una expresi?n del quinto mandamiento de la Santa Mas Iglesia: "Ayudar a la Iglesia en sus necesidades". Y el Obispo diocesano debe urgir a los fieles este deber (cfr. can. 1261 ? 2).

En cuanto a la forma concreta de contribuci?n, aparte de se?alarse principio de libertad (cfr. can. 1261 ? 1) para que puedan hacer las aportacioi que crean oportunas, se determina que la Conferencia Episcopal puede dic normas al respecto: "Presten ayuda a la Iglesia los fieles mediante
subvenciones que se les pidan y seg?n las normas establecidas por la Conferencia Episcopal"
(can. 1262).

La Conferencia Episcopal no ha dado ninguna norma al respecto. A tenor del canon citado, puede hacerlo sin pedir mandato especial a la Santa Sede, pero Decreto deber? ser revisado por ella (cfr. can. 455).

Por otra parte, el Obispo diocesano puede actuar conforme al can. 1263: "Para subvenir a las necesidades de la di?cesis, el Obispo diocesano tiene derecho a imponer un tributo moderado a las personas jur?dicas p?blicas sujetas a su jurisdicci?n, que sea proporcionado a sus ingresos, o?do el consejo asuntos econ?micos y el consejo presbiteral; respecto a las dem?s personas f?sicas y jur?dicas s?lo se le permite imponer una contribuci?n extraordinario moderada, en caso ole grave necesidad y en las mismas condiciones, quedando salvo las leyes y costumbres particulares que le reconozcan m?s ampli derechos".

En todo caso, al recibir ofrendas de los fieles debe tenerse en cuenta q ha de respetarse escrupulosamente la voluntad del donante, por lo que no es l?o: destinarlas a un fin distinto: "Las oblaciones hechas por los fieles para un fin determinado s?lo pueden destinarse a ese fin ". (can. 1267 ? 3).

La Constituci?n Sinodal 773 de nuestro primer Sinodo Nivariense indi como l?nea de acci?n:

"Que, como una expresi?n ole la comuni?n fraterna y corresponsabilidad, se fomente la colaboraci?n y la participaci?n de los fieles la vida econ?mica de la Di?cesis, y se arbitren cauces para lograr el objetivo del sostenimiento de la Iglesia Cat?lica. Que se tengan, para ello, en cuenta los siguientes criterios:

a) Formar a los miembros del Pueblo de Dios de tal manera que la conciencia de corresponsabilidad eclesial abarque tambi?n el sostenimiento econ?mico de la Iglesia;

b) Elaborar un plan de acci?n permanente para incrementar las aportaciones de los cat?licos al sostenimiento econ?mico de la Iglesia de forma coherente;

c) Informar peri?dicamente y con transparencia sobre la gesti?n econ?mica de las distintas administraciones (diocesanas, parroquial, etc.);

d) Procurar que la gesti?n econ?mica se lleve a cabo por medios aptos y modernos, dentro de un clima evang?lico y de comuni?n fraterna propios de una comunidad cristiana;

e) Garantizar un seguimiento, por medio de los ?rganos competentes para evitar despilfarro o gastos superfluos, en orden a administrar correctamente los bienes econ?micos".



ANEXO: Decreto sobre tasas administrativas parroquiales y ofrendas co ocasi?n de la celebraci?n de los sacramentos.

Nos, Don BERNARDO ?LVAREZ AFONSO, por la gra
de Dios y de la Santa Sede Apost?lica, Obispo de S Crist?bal de La Laguna, Tenerife,

HACEMOS SABER QUE:


Hemos aprobado en el d?a de la fecha una nueva Normativa sobre la cooperaci?n de los fieles al sostenimiento econ?mico de Iglesia. En la misma recomendamos, respecto a la cooperaci?n de fieles y en relaci?n a los aranceles (cap?tulo VI), privilegiar aportaciones voluntarias (Art 42. cfr. Art 45), anim?ndoles a generosidad con la Iglesia, dando cada uno de buena gana y seg?n posibilidad. En el supuesto de aplicar el r?gimen de aranceles, el Art establece que el Obispo diocesano fijar? las cantidades m?s apropia, para las aportaciones de los fieles de acuerdo con la Provincia Eclesi?stica.

Con fecha 27 de Febrero de 2006 nuestra Provincia Eclesi?stica de Sevilla, a quien compete la fijaci?n arancelaria de tasas administrati, y oblaciones sacramentales (cfr. can. 1264) aprob? diversos decreto sobre: Tasas administrativas de las curias diocesanas y de las parroquias (can. 1264, 1?), Tasas de los procesos de los santos (can. 1649), Ofrendas de los fieles con ocasi?n de la celebraci?n de sacramentos y sacramenta (can. 1264, 2?), Estipendio de la misa (can 951, 1).

Por el presente DECRETO, con la autorizaci?n de la reuni?n de Provincia Eclesi?stica, establecemos para nuestra Di?cesis algunas variantes espec?ficas en relaci?n a las tasas administrativas en parroquias y en relaci?n a las ofrendas por la celebraci?n de sacramentos y sacramentales. Se trata de cantidades orientadoras indicativas para las aportaciones de los fieles en las ocasiones que se citan y, sin menoscabo, de aqu?l primer criterio general que aconseja aportaci?n voluntaria de los fieles (cf. Art. 41):

TASAS PARROQUIALES EN LA GESTI?N DE ARCHIVOS Y ASUNTOS ADMINISTRATIVOS. (can. 1264, 1?):


Asuntos Matrimoniales.
1. Expediente matrimonial 20 E
2. Medio expediente 10 E
3. Traslado del expediente a otra parroquia 18 E

Asuntos Administrativos.
1. Certificaci?n literal de partida 10 E
2. Extractos de partidas 3 E
3. Volantes y otras certificaciones 3 E
4. Partida literal anterior a 1925 20 E

OFRENDAS CON OCASI?N DE LA CELEBRACI?N DE LOS SACRAMENTOS. (can. 1264, 20):

1. Bautismo 10 E
2. Matrimonio 40 E
3. Exequias 50 E

Confirmamos las mismas cantidades que Sevilla en relaci?n a los estipendios:

ESTIPENDIO DE LA MISA. (can. 952 ? 1):
1. Estipendio de Misas manuales 8 E
2. Misas gregorianas 300 E

T?ngase en cuenta lo siguiente:

1?. Las tasas y ofrendas recibidas en tales ocasiones en la parroquia, salvo lo que corresponde en su caso al estipendio de la misas, pasan a formar parte de los bienes de la parroquia, conforme al canon 531, de cuya administraci?n habr? de darse cuenta e informaci?n, de conformidad con las normas diocesanas vigentes (Art. 43).

Sobre el destino de los estipendios recibidos por intenciones de misas se ha de estar a la actual legislaci?n tal como establece el Decreto sobre intenciones y estipendios de la Santa Misa, 2 de febrero 2003 (BOOT nn. 1-3, 2003). Sobre las binaciones, es el Seminario Diocesano el beneficiario de estas aportaciones. Sobre las aportaciones por intenci?n de misas llamadas "colectivas", la Residencia Sacerdotal u otro sacerdotal que el Obispo diocesano determine ser? el beneficiario (, 44).

2?. Por raz?n de diversas aportaciones econ?micas, no se podr? hacer diferencias en las celebraciones y ninguno de los fieles quedar? privado de servicios parroquiales, en igual forma que a todos, por situaci?n de pobreza. (cfr. cns. 848 y 1181; SC. n. 32).

4? Los P?rrocos y Rectores de iglesias, juntamente con el Consejo Parroquial para Asuntos Econ?micos, recordar?n a los fieles la ayuda c la Iglesia necesita de ellos y dispondr?n el modo de que el contenido este Decreto sea conocido por todos.

Lo dispuesto por el presente Decreto entrar? en vigor, en todas parroquias y templos de la Di?cesis de San Crist?bal de La Laguna, el c uno de Marzo de 2007.
Dado en San Crist?bal de La Laguna, a catorce de diciembre
2006.

Bernardo Alvarez Afonso
Obispo Niiariense
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